SukaSuka – Volumen 1 – Capitulo 2 – Parte 1

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Capitulo 2: En este mundo crepuscular
Parte 1: El gato negro y la chica cenicienta

Un gato negro estaba corriendo. No solamente estaba corriendo, estaba corriendo a una velocidad increíblemente rápida. Pasó a través de los callejones más estrechos, saltó sobre los más altos muros, y saltó elegantemente entre los techos de los puestos a los lados del camino.

Esta área, conocida como el Mercado Medlei, fue creada para alojar un mercado especial una vez al mes. Con el tiempo, debido a una serie de construcciones no planeadas y expansiones de edificios, se transformó en un enorme laberinto, suficientemente desalentador como para angustiar a cualquier recién llegado que caminara por él.

A través de este gigantesco laberinto, el gato negro corría a toda velocidad. ¿Por qué el gato corría, preguntas? Trataba de escapar. ¿Escapar de qué, preguntas? De su perseguidor, por supuesto.

“¡Espeeeraaa!” gritó el perseguidor, tratando desesperadamente de mantener la velocidad del pequeño demonio. La joven apenas logró escurrirse por los estrechos callejones,  torpemente rodó sobre los altos muros, y cayó ruidosamente de los techos de los puestos a los lados del camino (mientras los dueños de las tiendas le gritaban). A pesar de la lucha, ella mantuvo sus ojos azules enfocados adelante, tratando de atrapar al gato negro.

La chica usaba un atuendo bastante sencillo: un sombrero gris, que usaba tan bajo que casi cubría sus ojos, y un abrigo del mismo color. A juzgar por esa combinación, ella quería destacar lo menos posible, pero sus gritos al gato y correr como loca deshizo cualquier efecto que su vestimenta tuviera.

“Dije… que… esperes…” El dobladillo de su abrigo se agitaba arriba y abajo, la chica continuo su persecución, levantando nubes de polvo y esparciendo latas de pintura vacías por el piso mientras pasaba. Corriendo por las calles a una velocidad terrorífica, la chica atrajo miradas de varias personas: un Orco vendiendo artículos varios, el escamoso Reptrace dueño de una tienda de alfombras, un grupo de Lucantrobos que parecían lobos pasando.

Entonces, de repente, el gato negro se detuvo en seco.

“¡Te tengo!” La chica dio un gran salto adelante, no queriendo perder esta inesperada oportunidad. Mientras se acercaba, teniéndolo casi al alcance, el gato negro se dio la vuelta, revelando un objeto plateado brillante en su boca. La chica estiró sus brazos y abrazó a su presa.

Sin embargo, antes de que tuviera oportunidad de celebrar, una sensación flotante antinatural envolvió todo su cuerpo. Entonces, se dio cuenta: no había nada bajo sus pies.

“¿Eh?”

Su vista del Mercado Medlei giró y giró en un confuso desenfoque de color. La chica se dio cuenta unos instantes demasiado tarde que, cegada por la vista de su presa tan cerca, no se percató de que el camino por el que estaba corriendo daba al tejado de un complejo de apartamentos.

“Ah…”

El gran cielo azul, salpicado con algunas nubes blancas, lleno su campo de visión. Aun abrazando el gato negro, la joven voló por el aire. Justo debajo, vio el 7º Distrito Comercial Briki del Oeste, cuyos puestos se especializaban principalmente en duras ollas de metal y afilados cuchillos de cocina. Tomando en cuenta la altura de los edificios, ella estimó una distancia de cuatro pisos hasta el aterrizaje.

La chica reunió sus fuerzas y se las arregló para producir un tenue resplandor alrededor de su cuerpo. Aquellos con la habilidad de ver Venas de Hechizo hubieran visto el Venenum dentro de su cuerpo tratando desesperadamente de encenderse. Pero no importa lo que planeara hacer con ese Venenum, ya era muy tarde.

‘Venenum’ es una sustancia como una llama. Una pequeña chispa de él no puede lograr mucho, pero un infierno ardiente puede contener un tremendo poder. Aunque, para hacer que la llama alcance ese nivel, toma una considerable cantidad de tiempo y energía. En otras palabras, el Venenum no es muy útil para responder a situaciones repentinas, como la de la chica.

Los dos cuerpos, uno humano y el otro de gato, continuaron su descenso. La tenue luz irradiando desde la chica bailó inútilmente en el aire antes de desaparecer. Ella ni siquiera tuvo tiempo de gritar. El pavimento de piedra, que había parecido tan distante hace un momento, se acercó a un ritmo alarmante. Ella involuntariamente apretó su agarre sobre el gato, lo que provocó que soltara un chillido. Indefensa ante la atracción de la gravedad, la chica cerró sus ojos y se preparó para el impacto.


Una chica cayó del cielo. A juzgar por su figura, ella probablemente estaba en su adolescencia, y también cayendo bastante rápido. A ese ritmo, ella pronto tendría una violenta colisión con las calles cubiertas de piedra, dejando una espantosa escena no apta para una tarde tranquila.

Eso fue lo primero que entro en la vista de Willem cuando él casualmente inclinó su cabeza hacia arriba. Antes de que su cerebro tuviera oportunidad de procesar completamente la imagen, sus piernas ya estaban en movimiento, como si actuaran por sí mismas. El corrió directamente bajo la trayectoria de la chica y estiró sus brazos, listo para atraparla.

Sin embargo, Willem pronto notó, que había subestimado groseramente el momentum con el que la chica caía. Sus inservibles brazos fueron incapaces de soportar la tremenda fuerza del impacto, así que Willem colapso bajo el cuerpo de la chica, dejando escapar un chillido similar al de una rana aplastada.

“Ouch…” gimió con el poco aire que pudo reunir.

“¡Di-Disculpa!”

La chica, que finalmente parecía comprender la situación, saltó y comenzó a entrar en pánico.

“¡¿Estás herido?! ¡¿Estás vivo?! ¡¿Alguno de tus órganos está aplastado?! ¡¿A– “

La nerviosa chica olvidó completamente al gato negro que aún estaba en sus brazos, quien tomó esta oportunidad para escapar. La chica reflexivamente estiró su mano, pero para entonces lo único que pudo agarrar fue aire; el gato solo necesitaba un momento para desaparecer dentro de la bulliciosa multitud que los rodeaba.

Un grito estalló de la boca de la chica, en parte por perder al animal que comenzó este desastre, y en parte por la sorpresa cuando notó lo que le pasó a su apariencia. En algún lugar por el camino, sea durante su loca carrera o su caída, el sombrero que había estado usando se cayó. Su cabello azul cielo, anteriormente oculto, fluyó hacia abajo pasando sus hombros.

Hey, mírala.

Ella escuchó susurros en los alrededores; los peatones y tenderos del 7º Distrito Comercial Briki del Oeste detuvieron sus negocios para mirar fijamente la cara y cabello de la chica.

En este grupo de islas flotantes, colectivamente conocidas como Regul Aire, viven varias razas, todas distantemente relacionadas a los Visitantes. Por supuesto, con esta variedad de razas viene una variedad de apariencias. Algunas tienen cuernos saliendo de sus cabezas, algunos tienen colmillos que sobresalen de sus bocas, algunos tienen escamas cubriendo todo su cuerpo, y algunos tienen rostros que parecen una mezcla aleatoria de diferentes animales salvajes.

Dentro de ese surtido, muy pocas razas no tienen cuernos, colmillos, escamas, u otras partes como de bestias, pero si existen. Esas razas sin ninguna característica especial, o ‘marca’, por las que se puede discernir fácilmente su identidad, son comúnmente conocidas como ‘sin marcas’.

¿Por qué está aquí?

Maldición, esto me traerá mala suerte.

Generalmente, los ‘sin marcas’ son rechazados por las otras razas. De acuerdo a una vieja leyenda, la raza conocida humanos, o Emnetwyte, causaron estragos en las vastas tierras debajo y causaron que todas las demás razas huyeran al cielo. Dado que los Emnetwyte se parecían mucho a las razas sin marcas, y solo tiene sentido que aquellos que se ven similar deben actuar de la misma manera, los sin marcas fueron tildados como siniestros e impuros. Aunque persecuciones debido a la raza raramente ocurren, ser públicamente expuesto como un sin marca naturalmente hizo a la chica sentirse avergonzada.

También había otra cosa, completamente fuera del control de la chica, que desafortunadamente empeoró su situación aún más. El anterior alcalde de este pueblo, un perfecto ejemplo de un político corrupto, aceptó sobornos, contrató asesinos para eliminar oponentes políticos, y en general tomó cada aspecto de este pueblo bajo su estricto control. Eventualmente, el Congreso Central lo desterró de la isla y todos vivieron felices para siempre… Pero ese alcalde era un Imp. Imps, una subespecie de los Ogros, solían esconderse entre los Emnetwyte y arrastrarlos a la depravación. Como resultado, ellos desarrollaron una apariencia muy similar a los humanos y las otras razas sin marcas. Ahora cada vez que la gente de este pueblo ve un sin marcas, no pueden evitar recordar su ira y odio hacia el anterior alcalde.

Aunque nadie la atacó verbal o físicamente directamente, la chica sintió las miradas juzgadoras de la gente del pueblo perforar su rostro como espinas.

“De-De acuerdo, me iré pronto, así que no se preocupen…”

La chica se levantó e intentó huir de las miradas, pero descubrió que no podía moverse ni un centímetro. Willem, aún recostado en el suelo, había agarrado la muñeca de la chica.

“Olvidaste algo.” Él estiró su otra mano y dejó caer un pequeño broche en la palma de la chica.

“Ah…”

“Ese gato negro lo dejó caer. Estabas detrás de esto, ¿verdad?”

La chica lentamente asintió. “Gr-Gracias.” Aun ligeramente desconcertada por toda la situación, ella cuidadosamente envolvió el broche con ambas manos y lo acepto.

“¿Eres nueva por aquí?”

La chica asintió de nuevo.

“Ya veo… entonces supongo que no se puede evitar,” dijo Willem con un suspiro. Él rápidamente se puso de pie, se quitó su capa, y la puso sobre la cabeza de la chica, sin darle tiempo para objetar. Ahora que su capucha se había ido, la apariencia de Willem fue revelada a la gente de los alrededores. Nuevamente, una ola de conmoción se extendió por la multitud, pero esta vez las miradas fueron dirigidas a Willem.

“Eh…” La chica dejó escapar un jadeo de sorpresa.

Aunque Willem no podía ver su propio rostro, él obviamente sabía muy bien cómo se veía. Así que él entendió lo que la multitud de peatones y la chica, parados estupefactos frente a él acababan de ver. Cabello negro desalineado. Sin cuernos. Sin colmillos. Sin escamas.

“Vamos.”

Él tomó la mano de la chica y partió por el camino con largos pasos. La chica, salvajemente confundida, lo siguió medio corriendo. Ellos rápidamente dejaron las calles y encontraron una tienda de sombreros cercana, donde Willem compró algo para cubrir la cabeza de la chica.

“Eso debería ser suficiente.”

Aunque puede haber sido un par de tallas demasiado grande, el sombrero lucía sorprendentemente bien en ella. Willem asintió satisfecho y volvió a tomar su capa.

“Umm… ¿qué es esto…?” la chica preguntó tímidamente, finalmente logrando reunir sus pensamientos.

“Para que otras personas no sepan que eres una sin marcas, por supuesto.”

Aunque los sin marcas, como Willem y la joven, eran generalmente rechazados por el público, no eran exactamente odiados. Mientras evites hacer algo demasiado llamativo, la gente normalmente te deja en paz. Sin embargo, siempre es mejor pasar desapercibido.

“No sé de qué Isla Flotante viniste, pero este lugar no es muy amistoso con los sin marcas. Haz lo que tengas que hacer rápidamente y sal de aquí. El puerto está por ahí,” dijo Willem, apuntando al camino. “Si no te sientes segura, puedo guiarte.”

“Ah… no… no es eso…” murmuró la chica.

Willem tuvo dificultades para leer la expresión de la chica. Además de la considerable diferencia de altura, el gran sombrero cubriendo su cara, que era un gran disfraz, de alguna manera obstruyó sus habilidades comunicativas.

“Eres… ¿un sin marcas?”

“Es correcto… viste mi rostro hace unos minutos,” confirmó Willem, asintiendo levemente bajo su capucha.

“¿Por qué estás aquí entonces? Esta isla es la más hostil hacia los sin marcas en todo el suroeste de Regul Aire, ¿verdad?”

“Puedes acostumbrarte a vivir en cualquier parte, supongo. Es verdad que hay varios inconvenientes a menudo, pero si te acostumbras a ellos, este lugar puede ser bastante cómodo,” respondió. “Si sabías eso, ¿por qué viniste aquí?”

“Bueno… eso es porque…”

La chica claramente no quería responder. Willem casi sintió pena por hacer esa pregunta. Él suspiró y comenzó a caminar, haciendo señas a la chica para que lo siguiera. Ella no se movió.

“¿Ahora qué? No quieres quedarte atrás, ¿verdad?”

“U-Umm… muchas gracias… por todo,” dijo la chica con una voz frenética, la mitad de su rostro escondido bajo ese enorme sombrero. “Y por los problemas que causé… lo siento. También… um… no estoy en posición de decir esto… pero… ah…”

Willem rascó su cabeza. “¿Hay algún lugar al que quieras ir? ¿Qué pasa?” La expresión de la chica de repente se iluminó con esas palabras – probablemente. Él solo podía ver la mitad de su rostro, así que en realidad no estaba seguro.


Como la chica había descubierto antes, los caminos alrededor del Mercado Medlei son un poco difíciles de navegar. Incluso si puedes ver exactamente dónde quieres ir, es muy posible que termines perdido después de una serie de desvíos imprevistos.

El par se paró encima de la Torre Garakuta, el punto más alto de la isla, después de un largo viaje cargado de eventos por el laberinto de calles. Aunque Willem era un local, ellos acabaron preguntando a uno de los golems públicos, guardias autómatas colocados en las calles por el gobierno, por indicaciones. Cruces que Willem recordaba que tenían tres caminos acababan dividiéndose en cinco caminos diferentes. Accidentalmente se toparon con un Frogger tomando un baño, fueron perseguidos por una vaca furiosa, exitosamente escapando de dicha vaca cayeron en un gallinero, y corrieron por sus vidas mientras se disculpaban profusamente con el enojado Ballman dueño de las gallinas.

En resumen, llegar a cualquier parte en este pueblo es una lucha. En el lado positivo, Willem notó que la chica se relajó un poco durante sus aventuras en las calles. Ella se reiría y haría comentarios lúdicos después de cada desastroso incidente o estrecho escape. Willem no podía decir si esa era su verdadera personalidad o si solo estaba afectada por la ridiculez de sus varios predicamentos, pero de cualquier forma él prefería eso a su extremo retraimiento anterior.

La chica se apoyó en la endeble barandilla al borde de la torre y dejó salir un suspiro de admiración. Cuando es vista desde esta altura, la bulliciosa ciudad abajo lucía como una hermosa pintura minuciosamente detallada. El sinuoso complejo de caminos extendidos sobre el lienzo parecían expandirse libremente por su cuenta, como si estuviese vivo y no simplemente diseñado por los trabajadores de la construcción años atrás.

Levantando su línea de visión un poco trajo el puerto a su vista. Situado al borde de la isla, actuaba como una entrada, proveyendo las instalaciones necesarias para que las aeronaves despegaran y aterrizaran. Más allá del puerto cubierto en metal descansaba el vasto cielo azul, esparciéndose en todas direcciones tan lejos como la chica podía ver.

Este cielo, donde más de cien losas gigantes de roca, llamadas ‘Islas Flotantes’, vagaban en el viento, provee el único santuario donde la gente puede vivir. La tierra donde se originó la vida ahora se encuentra muy por debajo, para siempre fuera de alcance.

“¿Pasa algo?” preguntó la chica, girándose para mirar a Willem.

“Oh nada, solo admiraba la vista.” Él sacudió su cabeza y respondió con su usual sonrisa cálida.

La chica se rió suavemente, entonces, después de confirmar que no había nadie más alrededor, se quitó su sombrero. Su cabello, que compartía el mismo azul que el cielo que los rodeaba, se liberó, como si fluyera con el viento.

“¿Es por esto que querías venir aquí? ¿Por la vista?”

“Si. He visto islas desde lugares más altos o lejanos que este antes, pero nunca tuve la oportunidad de ver una ciudad desde su centro hasta ahora.”

Ella seguramente vive en una isla cerca del borde, pensó Willem.

“Pensé que sería bueno intentarlo una vez.” La chica pausó por un momento, regresando su mirada hacia ese interminable cielo azul, entonces continuo, “Hmm… mi sueño se volvió realidad, y pude hacer buenos recuerdos. No creo tener ningún arrepentimiento que dejar atrás.”

Ella dice algunas cosas bastante siniestras…

“Gracias por lo de hoy. De verdad,” la chica continuo. “Pude ver muchas cosas maravillosas, todo gracias a ti.”

“Creo que eso es un poco exagerado.” Willem rascó su cabeza. Para él, los eventos del día se sintieron como encontrar un extraño gatito al lado del camino y llevarlo a dar una vuelta. Él tenía algo de tiempo libre, así que hizo algo diferente para variar. Se sentía un poco incómodo ser agradecido solo por eso. “Entonces… ¿es ese tu acompañante?”

“¿Huh?”

Willem asintió hacia atrás de la chica. Ella se dio la vuelta y soltó un pequeño aullido, su rostro mostraba una mezcla de sorpresa y confusión. Ahí estaba un enorme y amenazante Reptrace, hasta ahora no descubierto por la chica.

Comparado a otras razas, los Reptrace cubiertos de escamas son conocidos por tener una gran variedad de tipos de cuerpo. Aunque el Reptrace promedio podía ser del mismo tamaño que la mayoría de las demás razas, ocasionalmente habría algunos que solo crecieran hasta el tamaño de un niño pequeño, y al otro extremo del espectro habría algunos tan grandes que es casi cómico.

El Reptrace parado frente a ellos obviamente pertenecía al último grupo. Sólo parándose ahí, vestido en un uniforme militar, desprendía un intenso aire de intimidación.

“- Supongo que sí. Lo pasé bien… fue casi como un sueño. Pero tengo que despertar ahora,” dijo la chica en un tono agridulce. Ella se dio la vuelta y, antes de correr al lado del Reptrace, le dijo una última cosa a Willem: “Hay una última cosa que quiero pedirte… por favor olvídame.”

¿Qué? Willem se quedó ahí parado, incapaz de encontrar las palabras para responder. Él sabía que la chica obviamente tenía circunstancias especiales. Pero de lo que pudo reunir, esas circunstancias no involucraban particularmente algún tipo de sufrimiento. En ese caso, no había necesidad de que Willem se involucrara. Si el dueño original del gatito aparecía, no había necesidad de seguir acompañándolo.

La joven se dio vuelta una última vez y bajo su cabeza como un gesto de agradecimiento, entonces desapareció junto con el Reptrace.

“Cuando caminan lado a lado… la diferencia de altura realmente resalta,” murmuró Willem mientras los veía irse.

Sonando a lo lejos en el puerto, las campanadas señalaban el inicio de las horas nocturnas.

“Hmph… ya es tan tarde, ¿huh?”

Pronto, él tenía un compromiso con alguien. Willem observo una última vez las pintorescas calles debajo y el envolvente cielo azul, entonces partió hacia el bullicioso pueblo una vez más.


Quinientos veintiséis años han pasado desde que los Emnetwyte se extinguieron. No quedaron registros confiables de lo que ocurrió en esa tierra. Los libros de historia contienen varias teorías, todas ellas clamando ser verdaderas, pero nadie sabe con seguridad si alguna de ellas contiene siquiera un ápice de verdad; todas ellas podrían ser solo las salvajes especulaciones de los historiadores que ni siquiera estaban vivos durante los eventos que se desarrollaron. Sin embargo, hay algunos puntos consistentes entre muchos libros.

Primero que nada, los Emnetwyte, o humanos, llevaron vidas difíciles. Prosperaron por muchos años, creciendo salvajemente en número y esparciéndose por la tierra. Pero eventualmente eso sería su perdición, dado que su amplio rango los dejó expuestos a ataques de otras razas. Enfrentaron la amenaza constante de los Monstruos, un nombre colectivo para varias criaturas salvajes peligrosas. Los Demonios y su Rey Demonio intentaron arrastrar a los humanos por el camino de la corrupción. Escaramuzas con los Orcos y los Elfos a menudo estallaron por disputas territoriales. Amenazas vinieron desde el interior también: grupos de humanos fueron malditos y se transformaron en Ogros, quienes entonces se volvieron en contra de su antigua especie. Muy rara vez, los humanos también enfrentaron los ataques de sus enemigos más fuertes, los Visitantes.

Encima de todo eso, los Emnetwyte eran una de las razas más débiles. No tenían escamas, colmillos, garras, o alas, y no podían ejercer magia poderosa. Incluso su habilidad para procrear rápidamente, uno de sus puntos más fuertes, palidecía en comparación de los Orcos. A pesar de esto, los humanos gobernaron sobre gran parte de la tierra de alguna manera.

De acuerdo a una teoría, una gran parte de su fuerza militar provenía de un grupo de soldados voluntarios llamados Aventureros y la Alianza, una organización que coordinaba y apoyaba las actividades de los Aventureros. Mejoraron su eficiencia en batallas grupales dividiendo los soldados en diferentes Clases y etiquetando varios Talentos para administrar mejor el entrenamiento. Incluso fueron capaces de sellar habilidades mágicas, extremadamente raras entro los humanos, en amuletos especiales llamados Talismanes para la producción en masa. Con estos varios métodos de mejoramiento, los Aventureros se convirtieron en una formidable fuerza de combate comparados con los humanos regulares.

Una teoría diferente propone la existencia de otro grupo de soldados llamados los Braves, separados de los Aventureros. Estos Braves supuestamente transformaron el karma y destino residiendo en sus almas en un enorme, casi ilimitado poder. El único problema era que solo un pequeño grupo selecto de ‘elegidos’ podía convertirse en Braves.

Sin embargo, otra teoría supone que los Emnetwyte confiaban en un tipo especial de espada llamada Carillón. Estas armas contenían docenas de Talismanes, cuyos varios poderes causaban un complejo efecto de interferencia mutua, resultando en capacidades destructivas sin igual.

Por supuesto, todas esas teorías sonaban completamente absurdas, y te sería difícil encontrar a alguien que realmente creyera alguna de ellas. Sin embargo, el hecho es que los Emnetwyte sin talento tenían algún tipo de método para derrotar los fuertes enemigos que enfrentaban. Tomando esto en consideración, por lo menos algunas verdades pueden estar mezcladas en el desorden de teorías que hay por ahí.

Hace quinientos veintisiete años, en el castillo real del Santo Imperio, el punto central del territorio de los humanos, ellos aparecieron. Con respecto a lo que ellos eran, o mejor dicho lo que son, los libros de historia nuevamente arrojan varias teorías. Por ejemplo, ellos eran la materialización de una maldición originada entre los humanos. O que un arma secreta de destrucción masiva bajo desarrollo se volvió loca. O que, por alguna razón, una entrada al infierno se abrió y su contenido se derramó en el mundo. O que un mecanismo de auto purificación, que yacía dormido en el fondo del abismo desde la creación del mundo, repentinamente despertó.

Después de que ellos aparecieran, mucha gente arrojó sus propias salvajes ideas, medio en broma, pero pocos trabajaron para determinar qué teorías tenían alguna validez. En sus mentes, el mundo estaba a punto de terminar, y ninguna teoría cambiaría eso. Incluso si la teoría ‘un solo tomate en un campo de patatas no pudo soportar la soledad y paso por una súper evolución’ probara ser correcta, no tendría ningún efecto en sus escasos días restantes.

Todo lo que importaba era que ellos eran invasores. Ellos eran asesinos. Ellos simbolizaban la misma esencia de la irracionalidad y la injusticia. Tomando la forma de diecisiete diferentes especies de bestias, ellos comenzaron a devorar el mundo a una velocidad aterradora. Los Emnetwyte no podían hacer nada frente a esta nueva amenaza. En solo unos pocos días, dos países enteros desaparecieron del mapa. Para la semana siguiente, cinco países, cuatro islas, y dos océanos dejaron de existir. Después de otra semana, un mapa ya no tenía ningún significado. Se dice que ni siquiera transcurrió un año entre su aparición y la extinción de los humanos.

Las bestias no bajaron el ritmo después de destruir a los Emnetwyte. Los elfos pelearon para proteger sus vastos bosques, y murieron. Los Moleians pelearon para proteger sus montañas sagradas, y murieron. Los Dragones pelearon para proteger su dignidad como los seres vivientes supremos de la tierra, y murieron.

Todo en la superficie de la tierra simplemente desapareció, como si fuera una cruel broma. Pronto, las razas que aun vivían se dieron cuenta: no había futuro para ellos ahí. Si querían vivir, tendrían que escapar a una tierra lejana. A un lugar donde los salvajes colmillos de las bestias no pudieran alcanzarlos. Al cielo.


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