SukaSuka – Volumen 1 – Capitulo 2 – Parte 2

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Parte 2: El hombre sin marcas

¿Qué soy? Willem a menudo se hacía esta pregunta, pero la respuesta era simple: un humano en un lugar donde los humanos no deberían estar. Su propia existencia desafiaba la lógica. Sin forma de regresar a casa, el vagó por siempre como un niño perdido.


Cuando el Sol comienza a ocultarse, las calles principales del pueblo se vuelven vivaces y coloridas, iluminadas por lámparas de cristal colgando de los muros. Un humo de color purpura claro flotaba en los alrededores, agitándose por las varias personas que iban y venían. Un Borgle levantó la voz para atraer clientes. Una felina mujer Ayrantrobos, dirigiendo su tienda, tomó una bocanada de su cigarrillo. Un grupo de jóvenes Orcos caminó por las calles mientras estallaban en carcajadas.

El callejón donde Willem estaba sentado era tranquilo en comparación. Aunque un solo edificio se alzaba entre las dos calles, casi no había rastro del ajetreo y el bullicio.

Él desembolsó 32.000 Brandals, dejando su deuda restante en unos 150.000. “Dame alrededor de medio año, Grick.” Willem encaró a su viejo amigo y mostró la mejor sonrisa que pudo hacer. “Tendré el dinero para entonces.”

El par estaba sentado en un comedor barato. Willem usaba un viejo y maltratado abrigo, pero no tenía puesta su capucha, revelando su rostro sin marcas.

“…”

El hombre llamado Grick, un Borgle de tamaño promedio, contó el dinero que Willem le entregó con una expresión insatisfecha. Dentro del sobre había una gran pila de pequeños billetes de Brandal, lo que hacía el proceso de contarlos innecesariamente largo.

Un incómodo silencio siguió.

“Ahh… ¡oh! Cierto… ¿cómo están Anaala y los otros?”

“¿Anaala? No muy bien. Fue engullido por un ‘Tercero’ el mes pasado,” respondió Grick bruscamente, nunca quitando los ojos del dinero. “Por cierto, Gulgura también murió. ¿Recuerdas que la 47º Isla flotante se hundió el verano pasado? Bueno, el quedó atrapado en eso… ahora él es solo una pequeña mancha en el suelo.”

“Ah… perdona… no debí preguntar.” Los hombros de Willem se hundieron ante las tristes noticias.

No pareciendo que le importara mucho, Grick simplemente rió. “No te preocupes por eso. Todos somos salvadores. Desde el momento en que ponemos un pie en ese suelo, ya estamos preparados para morir… o dejar a otro morir si surge la necesidad. Además, esos dos tuvieron una vida bastante larga. La mayoría de los salvadores mueren el primer día que bajan ahí.”

Él finalmente terminó de contar. “Sip, son 32.000 justos.” Grick cuidadosamente alineo todos los billetes antes de volverlos a guardar en el sobre. “Pero Willem… ¿de verdad estás bien con esto?”

“¿Con qué?”

“Te tomó medio año conseguir estos 30.000… aún te faltan 150.000, así que incluso si todo va bien tomará otros dos años y medio.”

“Oh, eso. Lo siento, pero justo ahora no puedo conseguir la plata más rápido.”

“Bueno no te estoy apresurando ni nada, pero…” Grick hizo una pausa para guardar el sobre en un maltratado bolso de cuero. “Como sabes, esta isla está llena principalmente con personas bestia que odian a los sin marcas. No serás capaz de conseguir ningún trabajo decente. En este momento apenas estás sobreviviendo con trabajos aleatorios de baja paga, ¿verdad?”

“Ah… bueno…” Willem evito sus ojos.

Grick entrecerró los ojos. “¿Así que este dinero son casi todas tus ganancias de los pasados seis meses?”

“Menos algunos gastos alimenticios… últimamente los trabajos no proporcionan comidas.”

“Ese no es el verdadero problema aquí,” dijo Grick con un suspiro. Él comenzó a golpear sus musculosos dedos de Borgle en la mesa, obviamente irritado. “¿Estás haciendo algo más con tu vida además de pagar tu deuda? Eso era lo que intentaba decir… ha pasado medio año desde que despertaste. ¿No has encontrado nada que quieras hacer? ¿Algo que quieras disfrutar?”

“Bueno… ya sabes, dicen que solo vivir la vida es divertido en sí mismo…”

“No me des esa lamentable excusa como justificación para vivir una vida aburrida.” Grick paró en seco a Willem. “Vivo por lo que disfruto. Un mar de tesoros descansa allá abajo en el suelo. Materiales y tecnologías que no tenemos aquí arriba dando vueltas para que cualquiera los tome. Buscar esas cosas y traerlas para venderlas es lo que disfruto. Volver con las manos vacías y terminar en un agujero… bueno eso le da un poco de sabor a las cosas. Accidentalmente entrar en el nido de un ‘Sexto’… en momentos como esos es cuando me siento vivo.”

Por un momento, Grick tenía una mirada distante en sus ojos, recordando sus pasadas aventuras. “Eso es lo que hacemos los salvadores. Entonces, ¿qué hay de ti, Willem? Si eres del tipo que le gusta solo trabajar duro, eso está bien para mi… ¿pero has pensado en qué vas a hacer después de pagar tu deuda?”

“¿No está este café algo salado?” Un casi demasiado obvio intento de esquivar la pregunta. Grick le dio una mirada rara, pero, aún incapaz de encontrar una respuesta, Willem dio una risa poco entusiasta. Otro silencio incómodo siguió.

En general, los Borgles son gente relativamente simple; solo siguen sus instintos. Por supuesto existen variaciones entre individuos, pero Grick era un pensador lógico tan claro que casi hacía a Willem dudar de su identidad. Él también era un buen tipo, un aspecto de la personalidad de Grick con el que Willem a menudo tenía problemas.

“Digamos, Willem… puede que tenga un trabajo para ti. ¿Por qué no lo intentas?” Grick rompió el silencio con una pregunta. “Conozco a alguien buscando gente… es un trabajo decente, pero involucra trabajar con sin marcas por un largo período de tiempo, así que ella no puede encontrar muchos candidatos. Aunque, supongo que no tienes problemas trabajando con sin marcas.”

“¿Por qué no puedes hacerlo tú? Quiero decir, eres capaz de aguantarme.”

“Soy un salvador. Mi alma vive allá abajo, en el suelo. Cualquier trabajo que me atrapara aquí me volvería loco,” dijo Grick con una sonrisa. “En cuanto a lo que harás en el trabajo… bueno, en pocas palabras, estarías administrando las armas secretas de la Guardia Alada.”

“¿El ejército? ¿Armas secretas?” Esas palabras no tenían una connotación muy pacífica.

La palabra ‘ejército’, aquí en Regul Aire, generalmente se refiere a la organización oficial hecha para contrarrestar las invasiones de las ’17 Bestias’. Incluso con el literalmente alto terreno, la Guardia Alada entendiblemente tiene grandes dificultades contra las Bestias. Después de todo, ellos son los enemigos que destruyeron toda forma de vida en la tierra. Para asegurar cualquier poder de fuego adicional, el ejército ha estado usando cualquier método disponible – o al menos eso es lo que se dice en las calles.

“Ya no puedo pelear. Lo sabes.”

“Lo sé, lo sé. Solo porque dije ejército no quiere decir que vayas a ir al campo de batalla a golpear cosas. Hay varios trabajos de escritorio detrás de escena, ¿sabes?”

“… como qué?” La descripción de Grick no le dio a Willem una muy buena imagen del trabajo. “¿Es el tipo de trabajo que cualquier viejo trabajador a tiempo parcial puede hacer?”

“No creo que esto vaya muy bien. Si es el papeleo lo que te preocupa, puedo ocuparme de eso.” Grick soltó otra risa. “Como sea, escucha. Escuché que esas armas secretas son efectivamente administradas y mantenidas por la Compañía de Comercio General Orlandri. Como sabes, la ley prohíbe a los civiles poseer armas sobre cierto nivel de poder.

“Sin embargo, para el ejército, Orlandri es un gran patrocinador, así que ellos no quieren dañar sus relaciones con ellos. Además de eso, incluso si la Guardia Alada recolectara esas armas, no serían capaces de administrarlas o mantenerlas con sus actuales recursos financieros y tecnológicos.”

“Así que en papel, el ejército es dueño de las armas… pero en realidad, ¿la compañía de comercio las controla?”

“Exacto. El ejército envía un supervisor simbólico, pero no hace nada más. Para cualquier soldado de verdad, ese supervisor es un trabajo inútil. Prácticamente no tienes autoridad, y los resultados de tu trabajo no pueden hacerse públicos ya que estás administrando armas secretas. Un gran paso atrás en la carrera de cualquier soldado. Es por eso que han empezado a buscar gente fuera del ejército.”

Grick miró fijamente a Willem con sus ojos de Borgle color ámbar. “Como dije, puedo conseguirte un título como un soldado oficial. Como el supervisor en realidad no hace nada, no necesitas ninguna habilidad especial. Solo necesitas tener algo de paciencia y mantener tu boca cerrada. Dentro de todo, la paga es bastante buena. Serás capaz de pagar todo tu deuda y aún tener algo extra.”

“Usa ese dinero para encontrar tu propio camino en la vida. Sé que tienes circunstancias especiales, pero no desperdicies la vida que se te dio. Eso es lo que los otros y yo qu-.” Grick sacudió su cabeza. “Ah, perdona… parece que me estoy volviendo un poco blando por ver a tantos de mis amigos fallecer.” El rostro del Borgle se torció en una amarga sonrisa.

Era difícil de declinar esa oferta. “Está bien, dime los detalles de este trabajo.”

“¿De verdad vas a tomarlo?”

“Lo decidiré después de escuchar un poco más. Así que no digas nada que haga imposible para mi rechazarlo.”

“Lo tengo. Primero que nada…” Una evidente felicidad se mostró en su rostro, Grick miro su taza de café. “Este café… está algo salado.” Él soltó una carcajada.

Grick era un pensador lógico y un Borgle sorprendentemente comprensivo. En otras palabras, un buen tipo. Willem tenía algunos problemas con esa parte de él algunas veces.


Las más de cien islas flotantes que conforman Regul Aire tienen un sistema numérico. En el medio del grupo está la 1ª Isla Flotante, y desde ahí los números se extienden en un patrón en espiral. Mientras te alejas del centro, los números se vuelven cada vez más grandes.

Sin embargo, hay algunos detalles a tener en cuenta. Las islas centrales, hasta la número cuarenta, están bastante cerca de sus vecinas. En algunos casos extremos, dos islas pueden incluso estar conectadas por un puente. Esta proximidad entre las islas promueve el intercambio cultural y económico, que da como resultado pueblos prósperos.

Por otro lado, las islas cercanas al borde, después de la número setenta, están separadas por grandes distancias y normalmente son bastante pequeñas. Como resultado, los pueblos son menos, menos poblados, y por supuesto menos prósperos. Algunas pueden estar tan aisladas que las aeronaves de comunicación públicas ni siquiera se detienen en su ruta.

La instalación a donde Willem necesitaba ir por su nuevo trabajo estaba localizada en la 68º Isla. Lo suficientemente lejos para ser inalcanzable directamente a través de las aeronaves de comunicación públicas, así que se requiere de medios más creativos para llegar. Comprar o rentar una aeronave privada era financieramente inviable, así que Willem optó por tomar la aeronave pública hasta la 53º Isla, la parada más cercana a su destino. Desde ahí, contrató a un barquero para que lo llevara.

Sus cálculos fueron perfectos – excepto por una cosa, que Willem notó al momento de llegar a la 68º Isla. El Sol se había ocultado por completo.

Un fuerte y helado viento sopló. “Haha… bueno, esto fue un fracaso.” De pie, solo en el puerto desierto, Willem se rió para sí mismo. El dobladillo de su abrigo, que usaba sobre su nuevo uniforme del ejército, aleteó violentamente en el viento.

El barquero se apresuró de vuelta a su casa en la 53º Isla inmediatamente después de bajar a Willem, así que no había vuelta atrás. Él vio un letrero, desgastado por la exposición a los elementos. De acuerdo con él, el pueblo más cercano estaba a 2000 malumel a la derecha, mientras que el 4º almacén de la Compañía de Comercio Orlandri estaba a 500 malumel a la izquierda. Junto al letrero, dos flechas rojas de madera apuntaban en direcciones opuestas.

“Debe ser este,” murmuró Willem para sí mismo, reconociendo el nombre Orlandri. La flecha apuntaba a un estrecho camino que llevaba justo al medio de un espeso bosque. Por supuesto, ni una farola o alguna otra cosa conveniente estaba a la vista. Aunque caminar a través del lugar sin ninguna luz no sonaba muy divertido, Willem no podía solo sentarse aquí y esperar hasta la mañana. Pensó en dirigirse por el otro camino hacia el pueblo y buscar una posada, pero ese camino era bastante largo y ciertamente no estaba mucho mejor iluminado. Mirando arriba al cielo estrellado una última vez, Willem suspiró y avanzó hacia la oscuridad.

Las estrellas a veces se asomaban entre los árboles, dando a Willem la cantidad justa de luz para mantenerse en el camino. Navegando de esa manera, sin embargo, causaba que su ritmo se volviera ridículamente lento.

Está oscuro. No hace falta decir que Willem ya sabía esto antes de poner un pie en el bosque. Ni siquiera puedo ver donde piso. Esto también lo sabía de antemano, pero aun así no podía evitar quejarse consigo mismo.

Mientras caminaba, Willem repentinamente recordó un cuento de hadas que leyó cuando era niño. Un chico entra al bosque una noche de verano y nunca vuelve. En el bosque, un grupo de hadas lo secuestró y llevó a su país en otro mundo – o algo como eso. En aquel tiempo, Willem pensó que eso mismo podría pasarle a él, así que juró nunca acercarse a un bosque por la noche. Su maestro y la ‘Hija’ lo molestaron interminablemente sobre eso. Ahora que ya no era un niño pequeño, parecía una historia graciosa, pero…

“No hay animales peligrosos aquí… ¿verdad?”

Entre ser secuestrado por hadas y ser comido por animales salvajes, lo último parecía ser un problema más relevante en este momento. Este bosque y la 68º Isla misma eran bastante grandes para los estándares de Regul Aire. El lugar podría ser considerado una imitación cercana de la naturaleza que una vez se encontró en la tierra, así que él no podía descartar la posibilidad de que un lobo o un oso salieran de la oscuridad.

¿Podría sobrevivir a un ataque de oso? Willem se preguntó. Para su antiguo ser, un par de animales salvajes no hubieran sido problema. Sin embargo, en su estado actual, habiendo perdido todo su poder, no podía estar seguro.

Sintió algo húmedo debajo de sus pies. Parece que se desvió ligeramente del camino mientras estaba perdido en sus pensamientos. A juzgar por el leve olor a agua, junto con el sonido y la textura del suelo, Willem supuso que se había topado con un humedal.

La mezcla del agua, suciedad, y viento produjeron una esencia única que, por alguna razón, encontró muy nostálgica. ¿Este lugar de verdad está en el cielo? Pensando en su hogar, caminando por el negro pantano, Willem hizo una sonrisa amarga.

Por el rabillo del ojo, vio un atisbo de luz. La brillante bola se mecía violentamente de lado a lado mientras se hacía gradualmente más grande. Algo se acercaba.

“¿Alguien viene a recogerme?”

Cuando la aeronave del barquero aterrizo en el puerto de aquí, la instalación puede haber sido notificada de alguna manera. En ese caso, no sería una sorpresa si un técnico o investigador o alguien viera la señal y viniera a buscarlo.

Aw, no tenías que caminar hasta aquí solo para recogerme. Willem tuvo una conversación en su cabeza mientras se dirigía hacia la luz.

“¡¡Toma eso!!”

La luz salto en el aire. Un grito de guerra, un poco demasiado lindo para calificar como un grito, resonó a través del húmedo aire. Willem vio una espada de madera saliendo de la oscuridad, descendiendo desde arriba a un ritmo sorprendentemente rápido.

¡¿Por qué?! Él trató de pensar en una razón de por qué estaba siendo atacado repentinamente. De cualquier forma, esto es malo. Simplemente evitar este ataque sería fácil. El problema es que el atacante, actualmente saltando por el aire, dibujaría una parábola perfecta como determinan las leyes de la física y volaría directo al suelo pantanoso detrás de Willem.

Qué hacer… qué hacer. Antes de que su cabeza pudiera pensar en un curso de acción razonable, su cuerpo comenzó a moverse por su cuenta. Willem dio un paso al frente, posicionándose bajo el arco que la espada de madera dibujó en el aire. Él extendió sus brazos y tomó toda la fuerza del cuerpo del atacante. Ouch. Más pesado de lo que creí… no creo que mis piernas aguanten mucho más.

Sus instintos como un soldado hicieron su trabajo, cambiando su cuerpo a modo de batalla y tratando de activar el Venenum dentro de su cuerpo. Este proceso normalmente fortalecería sus músculos y aceleraría su toma de decisiones, pero en su lugar, Willem sintió un agudo dolor por todo su cuerpo. La fuerza de sus brazos se desvaneció, y él colapsó hacia atrás, aterrizando en el humedal con un fuerte chapoteo.

Para cuando el agua se había calmado, casi todo el calor del empapado cuerpo de Willem se había ido. Una pequeña llama, seguramente creada con Venenum, se encendió en la mano derecha del atacante. La luz parecía crear su propio pequeño mundo, separado de la oscuridad circundante.

El atacante se sentó sobre el estómago de Willem y lo miró con un rostro petulante. Willem alcanzó a ver su cabello y ojos purpura claro.

“¡Pannibal! ¡¿Qué estás haciendo!?

Una segunda luz mágica, bailando entre los árboles se acercó. Poco después, otra joven salió de la oscuridad. Willem reconoció su cabello azul cielo.

La niña purpura sentada sobre él levantó la cabeza y alardeó ante la recién llegada. “El personaje sospechoso ha sido derrotado.”

“No deberías andar por aquí, el suelo húmedo es peligro – ¿eh?” La chica familiar miró a Willem con sorpresa. “El personaje sospechoso… ¿tú? ¿Por qué?”

“Hola… mucho tiempo sin verte…” Él levantó su mano ligeramente en un intento de saludar y sonrió a la chica.


Por supuesto, Willem no podía quedarse mojado así por siempre. Después de un largo baño y un cambio de ropas, se paró enfrente de un espejo. Un hombre de cabello negro le devolvió la mirada, con ojos negros que parecían vacíos de cualquier ambición. La débil sonrisa que llevaba parecía tan natural, como si sus músculos faciales estuvieran permanentemente en esa forma.

Para esconder ser un sin marcas, Willem probó una vez usar cuernos y colmillos falsos. Sin embargo, se veían tan mal que casi hacen que se deprima. Él concluyó que esas características faciales estaban hechas para expresar el lado salvaje de uno, por eso no le quedaban muy bien a gente que no tenía ninguna cualidad salvaje.

Mientras revisaba su cuerpo para ver si había pasado por alto algo de lodo o si quedaba algún dolor, Willem reflexionó en cuan patéticamente débil se había vuelto. El sólo intentar encender un poco de Venenum llevó a este desastre. En el pasado, él podría haber invocado una llama lista para la batalla mientras dormía.

Bueno, supongo que no tiene sentido pensar en cosas que ya perdí. Willem salió al pasillo de la instalación del ejército – que no parecía una en absoluto. El piso consistía de viejos y desgastados tablones de madera, y el yeso cubría las paredes. Unos cuantos cuartos estaban alineados en el pasillo a intervalos regulares. Pegadas en la pared junto a Willem habían tres hojas de papel: una mostrando el orden de la rotación de los trabajos rutinarios, uno advirtiendo de un inodoro que no funcionaba en el segundo piso, y uno diciendo ‘¡No corras en los pasillos!’.

Por último, vio niñas asomándose detrás de varios objetos, todas tratando de echar un vistazo al extraño hombre.

“Por aquí.”

La chica de cabello azul lo guio. Al tener otra oportunidad de verla de cerca, Willem reajustó su edad estimada en alrededor de quince, basado en estándares humanos. Como una sin marcas, ella tenía un cuerpo y características similares a los humanos. Lo que la diferenciaba de ellos era su brillante cabello azul, que recordaba a un claro cielo de primavera. Un Emnetwyte nunca hubiera conseguido un color tan naturalmente vívido, sin importar que tinte usara.

Comparado con cuando se conocieron en el Distrito Comercial Briki, la chica parecía ser más tranquila y tomó una actitud más fría. Pero aun así, Willem podía decir que esa no era su verdadera personalidad. Cada vez que ella estaba confundida o insegura, se mostraba claramente en sus ojos azules como el océano.

Dicen que no importa como actúes en un viaje porque nunca volverás a ver a esas personas. La alegre chica que Willem vio hace un par de días debe haber sido el resultado de esa mentalidad. Ella le recordaba a un compañero con el que trabajó hace mucho tiempo, alguien que tenía problemas para ser honesto consigo mismo. Mientras recordaba a su viejo amigo, una sonrisa se extendió en su rostro.

“¿Q-Qué pasa?”

“Ah, nada. Continúa.”

De vez en cuando, la chica nerviosamente se giraría hacia Willem, pareciendo querer decir algo, pero entonces inmediatamente se daría la vuelta y pondría más distancia entre ellos. Incapaz de tomar una actitud más familiar debido a esto, Willem silenciosamente la siguió unos pasos detrás. La chica de cabello purpura, Pannibal, que parecía tener alrededor de diez años, miraba curiosamente a la incómoda pareja.

Después de una corta caminata, llegaron a una cómoda habitación, que tenía una pequeña mesa y sillas, una estantería con libros, una cama, y varios accesorios convenientes dispersados por ella.

“Se supone que este es un almacén, ¿verdad?” La pregunta que Willem se había estado haciendo desde que entró en este lugar repentinamente salió.

“Una reacción típica.”

Una mujer se sentó en el cuarto. Otra sin marcas. A juzgar por su apariencia, parecía tener alrededor de dieciocho, la misma edad que Willem, o un poco mayor. Su cabello rojo claro caía hasta la altura de sus hombros. Sus ojos verde hierba estaban fijos en Willem, y usaba una blusa de color similar con un delantal blanco encima. Su gentil y  educado comportamiento daba una impresión bastante elegante.

“Bienvenido al almacén de armas secretas,” dijo la mujer con una sonrisa. “Mucho tiempo sin verte, Willem. ¿Te has vuelto más alto?”

“… ¿por qué estás aquí, Nygglatho?” Gimió Willem.

Un débil sonido de un golpe vino de fuera del cuarto, pero Willem fingió no escucharlo.

“¿Por qué? Bueno, aquí es donde trabajo, por supuesto. Me sorprendió cuando lo escuche de Grick. No esperaba que te enviaran aquí. Oh, felicidades por el ascenso. Willem Kmetsch, Técnico Segundo de Armas Encantadas. Obtener tal posición el mismo día que te uniste al ejército… asciendes por los rangos bastante rápido, ¿huh?”

“No te burles de mi… sé que es un título vacío. Por cierto… ese ‘alguien buscando gente para ayudar con un trabajo decente’ que mencionó Grick…”

“Ah, esa probablemente era yo.”

“Ese bastardo.” Willem hizo una nota mental para golpear a Grick la próxima vez que lo viera. Probablemente estaba preparado para eso, dado que conscientemente le tendió esta trampa a Willem.

“Como sea, ¿el bosque a esta hora es bastante aterrador verdad? Si nos hubieras avisado, podríamos haberte recogido en una isla cercana o algo.”

Nygglatho indicó a Willem que se siente. Un juego de té estaba sobre la mesa, probablemente preparado mientras se bañaba.

“No estoy acostumbrado a largos viajes en aeronaves… la 28º Isla está mucho más lejos de aquí de lo que pensé. Te avisaré con antelación la próxima vez.”

“Por favor hazlo… por cierto, esas ropas te quedan muy bien.”

“Excepto que la persona que las está usando las encuentra tan ajustadas que es difícil respirar…”

“No digas esas cosas deprimentes Willem… comparado con cuando despertaste, te ves un veinte por ciento más delicioso.”

“… así que el riesgo de morir también se ha incrementado un veinte por ciento.”

“Aw, no seas cruel… puedes confiar en mí. Te lo dije antes, ¿verdad? Incluso si soy un Troll y tú un platillo extremadamente raro, no pretendo comerte.” Nygglatho dio un aplauso, inclinó su cabeza ligeramente a un lado, y continúo. “Quiero decir, sería una pena desperdiciar al último humano en el mundo solo para satisfacer un antojo momentáneo.”

Willem tenía que admitir que su gesto le pareció lindo, pero sus palabras hicieron que un escalofrío bajara por su espalda.

“Por supuesto, si dices que está bien comerte, entonces lo pensaré…”

“No. Definitivamente no está bien.”

“¿Hmm? ¿Estás seguro de que no cambiarás de parecer? ¿Qué tal solo un brazo? ¿Un dedo?”

Willem suspiró. Cuanto más se alargara la conversación, más peligroso sería para él.

Trolls, clásicos ejemplos de monstruos, a menudo aparecían en historias de fantasmas contadas por viajeros en los tiempos de Willem. Un apuesto hombre o una hermosa mujer vivirían solos en una casa lejos del pueblo. Cuando viajeros cansados pasaran, los invitaría, dándoles la bienvenida con un festín, los cuidaría, entonces, a mitad de la noche, se los comería.

Hasta hace poco, Willem pensó que esas historias eran solo mitos, historias creadas para enseñar a los viajeros a no bajar la guardia en tierras desconocidas. Cuando se enteró de que los Trolls de verdad existían como un tipo de Ogro, Willem quedó estupefacto, con la boca abierta por unos cinco minutos. Después de eso, la persona que le contó, que resultó ser Nygglatho, se burló de él, diciendo algo como “no sé cómo sentirme al ser tratada como una criatura mítica”.

Willem escucho el sonido de golpecitos desde fuera del cuarto de nuevo. Él sintió algunas presencias moviéndose, pero de nuevo decidió ignorarlas.

“Hablemos de trabajo… apenas me dijeron algo, pero no he oído los detalles. ¿Qué se supone que tengo que hacer desde mañana? O mejor dicho, ¿debería hacer algo hoy?”

“Hmm… veamos. ¿Planeas quedarte aquí?”

“Por supuesto. Fui enviado aquí para supervisar esas ‘armas’, así que al menos debería vivir en donde están.”

“Las dos personas anteriores en tu posición se mostraron el primer día, se fueron y nunca volvieron, ¿sabes?”

“¡¿De verdad?!” Sonaba como que este trabajo era aún menos serio de lo que Willem pensó.

“Así que si dijeras ‘¡como si fuera a vivir aquí!’ y fueras a quedarte en algún otro lugar de la isla, realmente no habría ningún problema…”

“Esta no es una de esas cosas cuando dices que está bien, pero tan pronto me doy la vuelta me apuñalas o algo, ¿verdad?”

“¿Qué clase de persona crees que soy…”

Un Ogro como hombres, por supuesto.

Willem dio un largo suspiro. “Bueno, va contra mis principios simplemente abandonar un trabajo, incluso si es inútil. Vine aquí con intención de quedarme.”

“¿De verdad? ¡Genial!” exclamó Nygglatho, colocando sus manos a los lados de su boca. “Bueno, entonces tengo que darme prisa y preparar tu habitación. Oh, debes estar hambriento también. Puede que haya quedado algo en el comedor… mañana te haré un festín, ¡así que espéralo con ansias!”

Otro suspiro. A Willem siempre le pareció un poco difícil lidiar con Nygglatho. Ignorando el hecho de que ella se lo quería comer (lo cual es bastante difícil de ignorar), algo acerca de su comportamiento… simplemente no se sentía correcto para él, como un chico.

“Hehe… cuidar de Willem… ha pasado cerca de un año, ¿verdad? Como que me estoy emocionando.”

Willem era un hombre, y uno joven. Siendo un hombre joven, él tenía muchas complicadas e incontrolables emociones en su corazón. En otras palabras, en una situación como esta, siendo cuidado por una amigable joven mujer (quien además era de una raza similar), hacía que su corazón se acelerara un poco.

Sin embargo, él sabía que no debía malinterpretar la amabilidad de Nygglatho, que probablemente no tuviera ningún sentimiento romántico detrás. Su afecto era básicamente el mismo que el que le dan los granjeros a las vacas o gallinas. Ella era amable con Willem para completar el ciclo [críalo con mucho amor] -> [comételo].

Cálmense, instintos. Actívate, razón. La persona enfrente de tus ojos es un depredador. Tu corazón late rápido porque tu vida está en peligro. No te hagas una idea equivocada. Se dijo Willem a sí mismo una y otra vez hasta que sus pulsaciones volvieron a la normalidad.

“¿Por qué esa cara sombría?” La joven mujer se mantuvo completamente ajena a la lucha interna del joven.

“Por última vez, solo para estar seguro… no vas a comerme, ¿verdad?”

“No no, de verdad solo quiero cuidarte. Los Trolls tienen un deseo natural de darles a sus huéspedes un recibimiento tan amigable como sea posible. Te prometo que no te comeré (aun).”

“Bieenn… ¿por qué no repites lo que acabas de decir en voz baja, alto y claro?”

“¿Hm? No dije nada.” Respondió Nygglatho despreocupadamente, entonces silenciosamente se puso de pie y fue a abrir la puerta.

Una avalancha de naranja, verde, purpura y rosa se derramó en la alfombra. Cuatro niñas, todas pareciendo de alrededor de diez años, con cabellos muy coloridos, se apilaron una encima de otra.

“¡Hey! ¡No empujes!” se quejó la niña atrapada bajo sus compañeras del crimen.

“¡P-P-Perdón! ¡Perdón!” gimió otra mientras repetidamente bajaba su cabeza.

“Hola Nygglatho, ¿qué hay?” dijo calmadamente la que se llamaba Pannibal.

“¡Hey! ¡Mi culpa!” Se disculpó casualmente la última niña con una energética sonrisa.

Todas las niñas empezaron a hablar al mismo tiempo. Nygglatho, sin prestarles atención, puso ambas manos detrás de su espalda, se paró firme, y dio una sola orden. “Vuelvan a sus cuartos.”

Una de las niñas cautelosamente levantó su mano. “Um… antes de eso, queremos presentarnos al nuevo supervisor…

Las otras asintieron estando de acuerdo.

“¿Escuchaste lo que dije?” Ella ladeo ligeramente su cabeza y les dio a las niñas una mirada severa. Entonces, ella sonrió. “O, si no escucharán… ¡tal vez me las coma!” Aun cuando estaba amenazando a las niñas, ella habló con una suave y gentil voz, como una madre consolando a su bebé.

Sin un momento de duda, las niñas desaparecieron del cuarto. Una retirada impresionantemente ejecutada.

“Bueno, entonces sigamos.” Nygglatho se giró y habló a Willem.

“Ah…” Todavía un poco abrumado por la situación, él apenas se las arregló para responder.

Mientras comían, Nygglatho, ahora de buen humor, sonreía y tarareaba suavemente mientras lo miraba. Gracias a eso, Willem se sintió un poco incómodo todo el tiempo.


En la habitación del administrador no había casi nada. Aunque el cuarto en sí mismo no era pequeño, solo tenía una cama, un armario vacío, y una lámpara colgando en la pared. No había alfombra que cubriera el duro piso de madera, y ninguna cortina cubría la ventana. La vista afuera era negro puro, como si la ventana estuviera pintada con tinta. Solo con mirar afuera, Willem sintió como que sería succionado, o mejor dicho aplastado por la abrumadora oscuridad.

Es una buena habitación, pensó Willem. Hasta entonces, había estado viviendo en un complejo de apartamentos hecho para trabajadores Borgle. Además del problema de limpieza, a Willem se le hizo imposible dormir en las camas provistas debido a la diferencia de tamaño entre él y un Borgle. Cada noche, él dormiría en el suelo acurrucado en una manta. Comparado a eso, prácticamente cualquier habitación era como el paraíso.

Willem arrojó su equipaje en el piso y probó la cama. El suave colchón y las ligeramente fragantes sabanas gradualmente curaron la fatiga de su cuerpo, invitándolo a un sueño profundo.

“- antes de eso…”

Él se las arregló para levantarse de la cama antes de realmente caer dormido. Primero, tenía que quitarse su sofocante uniforme del ejército. Después de eso, él guardó algunas ropas simples que trajo consigo en el armario. No parecía haber espacio para poner sus otras pertenencias, que no eran muchas, así que las dejó en el bolso.

Es tranquilo. El silencio reconfortó a Willem, quien se había acostumbrado al omnipresente tumulto de la 28º Isla. – O tal vez no…

“¿Crees que está dormido?”

“No lo sé… es la primera vez que veo un chico.”

“Baja un poco la voz. Podría descubrirnos.”

Algunos susurros detrás de la puerta rompieron el pacifico silencio. Probablemente son las niñas que Nygglatho echó antes… son realmente persistentes.

“¡¿Q-Qué?!”

“¡P-Perdón! ¡Perdón!”

“¡Hola, señor Supervisor! Bonita noche ¿verdad?”

Willem se agachó para hacer contacto visual con las niñas y sostuvo un dedo frente a su boca. Ellas parpadearon sorprendidas por un momento, pero entonces sostuvieron sus propios dedos frente a sus labios, adivinando lo que Willem quería decir.

Serán devoradas por Nygglatho. Todos ellos, las niñas y Willem, parecían susurrar lo mismo solo con mirarse entre ellos. No importa el momento o el lugar, cuando quieres que los niños hagan algo, primero los asustas con la presencia de un demonio.

Willem hizo señas a las niñas para que entraran a la habitación. No había suficientes sillas para todas, pero definitivamente serían atrapadas si se quedaban paradas en la puerta. En el instante en que entraron, las niñas acorralaron a Willem contra la pared.

“¡¿De dónde vienes?! ¡¿De qué raza eres?!”

“¿Qué hay entre tú y Nygglatho? ¡Su conversación sonaba bastante profunda!”

“¿Tienes novia? ¿Qué tipo de chica te gusta?”

“¿Tienes una comida favorita? ¿O alguna comida que no puedas comer?”

“Por cierto, de todas esas preguntas, ¿cuál responderías primero?”

Como una gran inundación, llovieron preguntas sin fin hasta que Willem levantó su mano, indicándoles que se detuvieran.

“Responderé tu pregunta primero. No tengo novia, pero me gustan las mujeres amables y confiables, un poco mayores que yo. Mi comida favorita es la carne súper picante, y no debería haber nada que no pueda comer – pero hace algunos días, cuando vi la caja de almuerzo de un Reptrace casi vomito. Mi relación con Nygglatho es como la de un granjero y su vaca extraviada. Hasta esta mañana vivía en la 28º Isla. En cuanto a mi raza… aparentemente tengo una mezcla de muchas razas así que no estoy seguro.” Willem respondió a cada pregunta, señalando a los que las hicieron mientras respondía.

Jadeos de admiración salieron de las bocas de las niñas. Satisfecho consigo mismo, Willem se rió con un aire de suficiencia. Como resultado de ser criado en un orfanato, entretener niños pequeños era una de sus especialidades. Por cierto, cada vez que la ‘Hija’, criada en el mismo orfanato, veía a Willem así, ella lo llamaría espeluznante.

Ahh… los niños son geniales. Las niñas, a diferencia de las mujeres – especialmente una malvada Troll en particular – no confundían el comportamiento de Willem como algo sugestivo. Él no necesitaba sospechar de algún motivo oculto detrás de su amabilidad. Ahh… que criaturas tan maravillosas.

“Mi nombre es Willem. Estaré ayudando por aquí por un tiempo.”

“¿Vas a vivir aquí?”

“Sip, es parte de mi trabajo después de todo.”

Otro suspiro de admiración. De los suaves susurros de las niñas, Willem podía adivinar que un forastero llegando para quedarse era un evento sin precedentes. Tenía sentido, dado que viajar a la 68º Isla no era una tarea fácil, como Willem descubrió más temprano ese día. Así que el solo hecho de tener una nueva cara por aquí debe ser un evento emocionante para las niñas.

“¡Hey! ¿Qué están haciendo?” Un regaño vino desde la puerta.

Las niñas se congelaron. Parada fuera de la habitación no estaba Nygglatho, como pensó Willem al principio, sino la chica del cabello azul cielo.

“Él vino de muy lejos y debe estar cansado, así que no lo molesten. ¿No es eso lo que les dijo Nygglatho?”

“Umm… Ahh…” murmuró la niña de cabello naranja.

“No puedo detener mi curiosidad,” dijo la del cabello purpura.

“¡Eso es! ¡Es algo que puedes llamar una fuerza irresistible!” exclamó la de cabello rosa.

Cortando el flujo de excusas, la chica de cabello azul las regañó una vez más. “Nygglatho se los dijo, ¿verdad?”

“¡¡Si señora!!”

Las niñas se dispersaron en otra retirada perfecta. Willem escucho voces diciendo adiós resonando cada vez más lejos en el pasillo.

“Hmph, nunca escuchan a los demás.” Ella miró a Willem. “Perdón por eso… las pequeñas siempre están molestando.”

“No me molesta… estoy acostumbrado a los niños.”

“Bueno, me alegra, pero no las malcríes demasiado. Si las dejas sin supervisión se volverán locas.”

“Haha, seré cuidadoso.” Se rió Willem, a lo que por alguna razón la chica respondió tragando saliva, como si estuviera asustada.

Un corto silencio. La chica, quien Willem pensó que se iría pronto después de echar a las niñas no se movió.

Ella pareció recordar algo. “Ah… perdón por lo de Pannibal en el bosque. Ella fue un poco demasiado enérgica… ella no quería lastimarte.”

“Está bien… no estoy para nada enojado. Gracias a mi baño, no pescaré un resfriado o algo.”

“Oh… ya veo… umm…” Ella se detuvo de nuevo. “Chtholly…”

“¿Hm?”

“Mi nombre. Como digo esto… es un poco incómodo ya que te dije que me olvidaras… claro que no tienes que recordarlo… pero pensé que como estabas aquí y eso… al menos debería decirte mi nombre.”

“Ah…” Willem pensó por un segundo. Oh, cierto. Nunca nos presentamos.

“Soy Willem. Gusto en conocerte, Chtholly.”

Ella se tomó un momento para recuperar el aliento. “También… umm…” Incapaz de encontrar las palabras correctas, ella finalmente dijo, “olvídalo. Perdón por molestarte… que duermas bien.”

Cuando Chtholly se dio la vuelta para irse, Willem repentinamente recordó algo. Él lo había olvidado por la confusión de su inesperada reunión con Nygglatho, pero una pregunta se había estado alojando en un rincón de su mente desde que llegó.

“Espera… quería preguntarte algo.”

“¿Eh?”

La puerta, que acababa de ser cerrada, lentamente volvió a abrirse.

“Vine aquí para ser el supervisor de las armas de la Compañía de Comercio.”

La chica asintió.

“Y este lugar es un almacén para almacenar esas armas.”

“Mhm.” Ella asintió por segunda vez.

“Pero no importa como lo vea, este lugar no parece un almacén para mí. ¿Dónde están las armas?” El miró por toda la habitación. Miró por la ventana. Donde quiera que mirara, todo lo que Willem veía era un edificio residencial. No había rastros de ningún almacén.

O tal vez cuando él escucho que ellos a menudo peleaban contra las ’17 Bestias’, asumió que las armas serían enormes golems o algo, pero en realidad no eran tan grandes. En ese caso, tal vez las armas podrían estar almacenadas en un cuarto en alguna parte. Pero aun así, un misterio persistía.

“Y… no sé si debería estar preguntándote esto directamente pero, ¿qué son ustedes?”

Ella entrecerró los ojos. “Entonces, ¿jugaste con esas niñas sin conocer su situación? ¿Eres de esos que actúan sin pensar?”

“Ah…” Willem no podía decir nada ante eso. Él era consciente de que a veces actuaba irracionalmente.

“Bueno, como sea. No es como si fuera un secreto, así que te diré. La respuesta a tu primera pregunta es la segunda. La respuesta a tu segunda pregunta es la primera.”

“¿Huh?” Un acertijo como respuesta. “¿Eso qué significa?”

“No debería ser tan difícil. Es exactamente lo que dije. Nosotras somos las armas de las que hablas.”

– Ah.

Le tomó algo de tiempo a su cerebro para procesar esas palabras.

Chtholly agitó su mano. “Bueno, gusto en conocerlo, señor Supervisor.” Ella salió de la habitación y cerró la puerta.


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