SukaSuka – Volumen 2 – Capitulo 3 – Parte 1

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Capitulo 3: Todos, en nombre de la justicia
Parte 1: El uso apropiado del amor y la justicia

El cielo raso de la sala de estrategias parecía excesivamente alto. El escritorio que estaba justo en medio de la sala también parecía excesivamente grande, y los respaldos de las sillas circundantes, las cuales probablemente habían sido hechas a medida, también parecían excesivamente altos. Este probablemente era el resultado de tener que adaptarse a los variados tamaños corporales de las diferentes razas que se reunían en la sala.

Y actualmente, probablemente el dueño del cuerpo de mayor tamaño, un Reptrace absurdamente grande, estaba sentado en una silla que parecía muy robusta, estallando en carcajadas. Incluso así, su expresión no parecía diferente de lo normal, así que era bastante espeluznante.

“El presagio vino de Tiat, ¿huh? Bastante rápido, ¿no crees?” Remarcó Ithea, sentada en una silla con su piernas colgando bastante lejos del suelo. Las tres ya se habían bañado y cambiado a sus uniformes informales. Solo por usar ropas diferentes de sus atuendos habituales, por alguna razón se veían más maduras. “Pensé que pasarían al menos otros dos años antes de que esas pequeñas sostuvieran una espada.”

“¿No estás feliz por eso?” Preguntó Willem, con sus mejillas aun ligeramente rojas.

“Hmm, bueno, ser capaz de ir al campo de batalla cuando eres joven no es del todo bueno. Por supuesto, está el peligro de simplemente morir, e incluso si las cosas salen bien podrías recibir algún tipo de trauma. Para ser honesta, es complicado.”

“Pero aun así debemos desearle lo mejor. Lo sabes, ¿verdad? Ella siempre trabajó tan duro hasta ahora porque tenía en mente la meta de convertirse en un hada soldado completamente desarrollada,” intervino Chtholly.

“Bueno, sí, entiendo eso… pero lo complicado es complicado, ¿sabes?” Ithea frunció el ceño.

“Como sea, Tiat es la razón por la que estoy aquí. Más importante, díganme qué pasó. Escuché que la batalla en la 15º Isla se perdió, pero ustedes están todas aquí sanas y salvas.”

Repentinamente, Limeskin detuvo su risa y miró directamente a Willem con ojos que parecían piedras pulidas. “Guerreras heridas, yo debo responder esa pregunta.”

“A-Ah…” No esperando una respuesta de esa dirección, Willem quedó desconcertado por un momento.

“Primero, te elogiaré. Las espadas que afinaste brillaron en el campo de batalla. Fuiste capaz de romper los colmillos de la bestia. La canción de victoria debió ser compartida entre todos nosotros. Sin embargo, había una trampa más allá de la predicción. Los colmillos se superpusieron con otros colmillos, y para evitarnos el desafiar tontamente esos colmillos desconocidos, elegí dejar caer la tierra.”

… ¿Um?

“Perdón, no tengo idea de lo que estás diciendo.”

Para empezar, debido a las diferencias en la estructura del paladar, los Reptrace hablaban con una distintiva pronunciación difícil de entender para las otras razas. Añadiendo el modo indirecto de hablar de Limeskin, el nivel de dificultad de tener una conversación se elevó significativamente.

“Ya veo.” Limeskin se encogió de hombros, decepcionado. Tal gesto normalmente podría haber provocado cierta simpatía, pero en un gigantesco lagarto, no tanto.

“Hm, bueno, para resumir, parecía como que seríamos capaces de ganar contra el Timere que fue detectado por el sistema de alarma.” Ithea comenzó con su propia explicación. Ella le dio una mirada a Chtholly, entonces continuó. “Esta niña de aquí de alguna forma conjuró toneladas de poder de quien sabe dónde, así que al principio de la batalla todo iba bien. Como, en serio. En un momento pensé que podríamos simplemente dejarle todo a ella y que el resto de nosotros se retirara.”

“La antigua espada sagrada Seniorious puede derrotar incluso a los Visitantes. Si la persona correcta la usa de forma adecuada, no hay forma de que pudieran perder contra algo inferior, ¿verdad?” Willem miró a Chtholly, pero ella miró a otro lado, negándose a responder.

“Parece que ella está de mal humor,” rió Ithea.

Willem aclaró su garganta, entonces redirigió la conversación. “… Como sea, parecía que iban a ganar, pero no fue así. ¿Qué sucedió?”

“Hubo otro que se deslizó sin ser detectado por las alarmas. Primero que nada, el Timere tiene que ser matado docenas de veces antes de ser realmente destruido. Además de eso, cada vez que ‘muere’ pierde una capa de su caparazón y se vuelve más fuerte. Y este en particular fue especialmente problemático. Después de doscientas muertes seguía tan vivo como al principio, e incluso con Chtholly presionando sus límites se convirtió en una lucha desde ese punto. Así que en ese punto, las cosas ya eran bastante difíciles… y entonces en la 217º muerte… dos salieron del caparazón.

“¿Huh?” Un grito de incredulidad involuntariamente escapó de sus labios.

“Uno de ellos era el mismo Timere como se esperaba. Pero el otro, era algo diferente. El sistema de alarma puede detectar un Timere en camino, pero por supuesto no esperábamos que también fuera capaz de notar otro atacante viajando en uno de ellos. Probablemente no tenía la habilidad de crecer rápidamente como el Timere, así que le tomó un tiempo aparecer.

Las armas de fuego no lo afectaban para nada, así que supusimos que era una de las ’17 Bestias’, pero aparte de eso, no teníamos idea. Sin importar si podíamos ganar o no si peleábamos, ni siquiera sabíamos lo que podíamos hacer para incluso empezar a pelear contra esa cosa. Y entonces, arrojamos la cosa al suelo junto con toda la isla flotante y nos retiramos.”

Ah, ya veo. Ninguna de las ’17 Bestias’ tenía alas. Es por eso que solo pueden atacar esperando flotar hasta una isla con el viento, algo que por supuesto tiene una baja probabilidad de ocurrir. Así que si pudieras de alguna manera enviar el monstruo de vuelta a la superficie, al menos lidiarías con la amenaza inmediata.

“… ¿en serio?”

“Sip.”

La vida en el presente, en el cual la superficie había sido perdida, solo podía existir en las islas flotantes. Entonces, en otras palabras, las islas flotantes son esencialmente todo lo que queda del mundo. Y perder una de ellas significa que este pequeño mundo se volvió aún más pequeño.

“Si presionábamos a Chtholly aún más, o tal vez la hiciéramos entrar en modo berserk, tal vez podríamos haberla derrotado – muchos de los soldados lagarto compartían esa opinión. Pero cualquier cosa que pudiéramos intentar en una batalla inesperada acabaría siendo una apuesta, y arrojar nuestra arma más poderosa por una apuesta con pobres probabilidades no era una buena idea – eso fue lo que el señor lagarto blanco de aquí decidió.”

El señor lagarto blanco, o más bien Limeskin, asintió en confirmación. “…” Por alguna razón, él miró a Chtholly antes de añadir. “Y por esas razones, fuimos derrotados.” Habló con una voz de la que era difícil extraer alguna emoción – bueno, esa es básicamente su voz normal. “¿Qué tiene? No hay nada por lo que debas preocuparte. Lo que está en el cielo eventualmente caerá. Además, no todo el destino ha sido invertido. El que hayas venido aquí es prueba de eso. Estaré ocupado de ahora en adelante. ¿Puedo dejar el deber de llevar estos soldados a casa a ti?” Preguntó, con sus ojos estaban dirigidos hacia las tres hadas.

“No me molesta, pero…”

Willem tenía curiosidad sobre su ‘estaré ocupado de ahora en adelante’. Una isla flotante caída probablemente nunca pueda recuperarse. El significado de esta pérdida, y la responsabilidad que viene con ella, ambas deben ser enormes, lo que significa que Limeskin, como general de esa batalla, probablemente tenía mucho sobre sus hombros. Pero, tal vez sería mejor no preguntar mucho sobre esto ya que él mismo no dio más detalles.

Bueno, ahí lo tenía: todos los detalles de la larga y traicionera batalla.

“Buen trabajo, las tres.” Mientras pensaba mal de sí mismo por no ser capaz de hacer nada más, Willem dijo esas palabras de gratitud. Ithea soltó una risita, Nephren inclinó su cabeza, y… una chica continuó mirando en otra dirección, sin mostrar signos de voltear hacia el resto de ellos.

“Mal humor, ¿huh?” Ithea se encogió.

“¿Chtholly?” Nephren miró de cerca su rostro y preguntó, pero solo recibió un tenue susurro de rechazo en respuesta.

Al salir de la sala de estrategias, encontraron a alguien esperando por ellos: una joven dama bestia, sus puntiagudas orejas cayendo en inquietud.

“¿Hm? Eres la de antes…” Willem intentó llamar a la chica, pero su atención parecía estar centrada en alguien detrás de él.

“¡Tío!” gritó ella animadamente.

Willem se dio la vuelta lentamente, y ahí estaba: el gigantesco Reptrace. “¿Tío?”

“Hm.” Asintió solemnemente en respuesta.

“¿Eres una persona bestia? Tu pelaje parece bastante escamoso…”

“No.”

“¿Entonces esta chica en realidad es un Reptrace? Sus escamas parecen bastante peludas…”

“No. Ella es la hija de un viejo amigo. Hemos sido cercanos desde que era pequeña.” Una simple explicación, sin giros argumentales, que Willem probablemente hubiera podido adivinar de todas formas. “– ¿Qué pasa, Phyr? Creí haberte dicho que no vengas aquí,” dijo el lagarto en un tono ligeramente fuerte y acusatorio.

“He venido preparada para recibir un regaño. Pero aparte de ti, tío, no tengo a nadie en quien pueda confiar.” Respondió la chica con una voz calmada.

Limeskin levantó una ceja, o más bien, probablemente lo hubiera hecho si tuviera una.

“¿Pasó algo?”

“Llegó una carta. Dice que si la ceremonia no es cancelada, ellos asesinaran a mi padre.”

Willem frunció el ceño al oír esas palabras no tan amables.

“– Hm.”

“Padre me dijo que no me preocupara. Él dijo que sus amenazas eran solo eso, que mientras más los tomemos en serio más alimentaremos su ego. Pero yo no lo creo. Ellos no son unos ladrones tan indulgentes. Sin embargo, con mi padre insistiendo de esa forma, no me queda nadie más a quien recurrir, tío.”

“Las dificultades son lo más importante, ¿hm?” El Reptrace miró hacia arriba. “Phyr. Lo siento, pero debo irme.”

“Tío…” El rostro de la dama bestia se volvió sombrío. Un corto silencio siguió.

“Willem. Tengo una petición.”

“Me niego,” respondió instantáneamente.

“… aún no he dicho nada.”

“Puedo imaginar lo que es. Lo siento, pero ya tengo suficientes niñas que cuidar en mis manos.” Willem podía oír un pequeño hmph viniendo de Chtholly, aparentemente molesta por ser tratada como una niña. Pero él decidió que sería mejor pretender que no lo había escuchado por ahora. “Decidí hace mucho tiempo no acercarme a cualquier problema que involucre mujeres o niños.” Esta vez escuchó algunos comentarios de incredulidad de Ithea, probablemente haciendo referencia al hecho de que se había envuelto en un problema en particular que involucraba ambos mujeres y niños, pero de nuevo decidió fingir ignorancia.

“Bueno, no se puede evitar… Entonces, Chtholly. ¿Hay algún impedimento en la condición de tu cuerpo?”

“¿Eh?” Chtholly dejó salir un confundido grito por la repentina mención de su nombre. “Ah, sí. Mi cuerpo está recuperándose. Pero, aún sería difícil blandir un arma.”

“No me molesta. Bueno, entonces dejaré el asunto en tus manos.”

Chtholly parpadeó una vez sorprendida. “Ah… um… uh…” Después de unos segundos de mostrar desconcierto a una extensión casi exagerada, ella se calmó lo suficiente para cerrar sus ojos y respirar profundamente. Entonces, abriendo de nuevo sus ojos, se las arregló para comenzar a hablar. “P-Pero soy un hada, ¿sabes? No sé nada sobre esta ciudad, nunca he actuado como escolta antes, y acabo de volver de una larga batalla así que no puedo conjurar Venenum–“

“Pero no parece haber nadie más en quien pueda confiar. Lidia con ello de alguna manera.”

“Bueno… pero…” Chtholly le dio una mirada a Willem.

El objetivo de Limeskin era obvio: no había necesidad de hacer que Willem accediera directamente. Si él empujaba la responsabilidad a una de las hadas soldado, Willem tomaría la carga en su lugar. Eso fue lo que Limeskin predijo. Y, para pesar de Willem, era una predicción bastante precisa.

“… Ese es un truco sucio. ¿Qué pasó con tu orgullo de guerrero?”

“Un soldado debe mantenerse fiel a la victoria.”

Un retrato bastante flexible de soldado, pensó Willem. “Creo que apenas he hablado contigo. ¿Hice algo para ofenderte?”

“Hiciste que me interesara en ti, eso es todo.”

“Um, si es posible, preferiría que nadie además de tío–“ La joven dama bestia intentó deslizar una objeción, pero Limeskin sostuvo su palma en alto y la silenció.

“No hay por qué preocuparse. Aun no sé si puedo confiar en este hombre, pero ciertamente puedo esperar algo.”

“Eso no cuenta como un cumplido…”

“Y yo no tenía la intención de hacer uno.” Limeskin asintió, entonces comenzó a caminar. “Te dejaré el resto a ti, Chtholly. Sigue la guía del viento con aquellos que caminan a tu lado y cumple con tu deber.”

“Ah…”

Los otros cinco se quedaron ahí estupefactos, y miraron como la enorme espalda se alejaba.

Con esos que caminan a tu lado, dijo ese lagarto bastardo. No me digas donde caminar, pensó Willem, pero no pudo expresar su indignación con palabras. Si hubiera reaccionado así, significaría reconocer que tenía esas intenciones desde el principio. Aunque él probablemente había pasado hace mucho el punto en el que debería importarle reconocerlo o no, dado que acababa de exponer ese vergonzoso lado de sí mismo, aun así había una línea que no podía obligarse a cruzar.

“Um…” una tímida voz rompió el silencio, solo para ser cortada por Willem.

“Lo lamento pero tengo algo que hacer. Hablaremos mientras caminamos.”


La antigua capital tenía una apariencia completamente diferente a la del día anterior después de la lluvia. Los caminos empedrados y los charcos de lluvia resplandecían brillantemente, reflejando los rayos del sol. Esculturas colocadas en varios puntos por toda la ciudad, envueltas en suave mezcla de luz y sombras, tenían un aire de divinidad a su alrededor.

Ithea dejó salir un enorme y poco femenino bostezo. El limpio y helado aire llenó sus pulmones, eliminando los restos de somnolencia. “Bonita ciudad, ¿huh?” dijo ella mientras se estiraba. “¿Está realmente bien que estemos haciendo esto? Caminar por la ciudad como gente normal y todo eso… nuestros movimientos fuera de la 68º Isla se supone están restringidos.”

“Ahora mismo están en una misión. Incluso recibieron órdenes directamente del noble Primer Oficial en persona…”

“Nah, esa solo fue Chtholly. Además, estrictamente hablando, somos armas, así que incluso si se nos pueden dar órdenes en el campo de batalla, oficialmente no podemos aceptar una misión, ¿verdad?”

“– Entonces están bajo mis órdenes. Ese lagarto súper desarrollado tuvo que irse debido a circunstancias inevitables, así que él delegó la autoridad de comando al Técnico Segundo… algo así.”

“Hmm… una trama bastante intrigante.”

“¿Verdad? No puedo creer que se llame a sí mismo guerrero.”

“No, me refiero al Técnico Segundo inventando esta historia.”

“Eso es grosero. ¿Cómo puedes decir tal cosa a un joven tan bondadoso y de corazón puro?”

“Sinvergüenza…” Rió Ithea.

Willem también dejó salir una carcajada, medio en desesperación. Repentinamente, un suave calor envolvió su brazo izquierdo. Dándose la vuelta, vio a una inexpresiva Nephren envolviendo sus brazos alrededor del suyo.

“Hey, Ren.”

“Mm.”

“¿Puedo preguntar por qué repentinamente te aferraste a mí?”

“… Es más fácil relajarse cuando estás abrigando, ¿verdad?” Respondió ella con un rostro que decía, ‘¿por qué te molestas en hacer una pregunta tan obvia?’ “Ahora mismo necesitas la calidez de una persona. Mi temperatura corporal en un poco más alta que el promedio, así que soy la adecuada para el trabajo.” Ella habló con una voz cortés y amable, como la que usarías cuando regañas a un niño malcriado.

“Bueno, agradezco tu preocupación, pero…” Realmente agradecía su preocupación, pero la acción que tomó por esa preocupación, no tanto. El cuerpo de Nephren aún no tenía altibajos, así que al menos no había problemas de ese tipo. Willem, siendo un hombre, estaba agradecido por eso.

Él se rascó la mejilla con uno de sus dedos libres. “Ya estoy bien, así que suéltame. No creo poder manejar la atención de los espectadores por más tiempo.” Él podía oír risitas de la gente bestia mientras pasaban. Para ellos, el par de sin marcas seguramente parecían una familia cercana o algo así.

“…” Nephren miró a Willem directamente a los ojos, entonces decidió. “Estás haciéndote el duro. No puedo soltarte aún.”

“Creo que esta situación me va a hacer llorar,” dijo Willem con un suspiro. “Hey, Chtholly. Dile algo también.” Girando su cabeza, él divisó a Chtholly arrastrando sus pies con la cabeza baja. Por su llamado, ella miró arriba y abrió ligeramente su boca. Parecía estar buscando palabras, pero no encontró ninguna. Repentinamente su cara se volvió roja, y se dio la vuelta con un hmph.

“El corazón de una doncella es una cosa complicada,” remarcó Ithea.

Willem estaba a punto de comentar sobre el corazón de la doncella, pero se tragó las palabras en el último segundo. No había forma de saber que bromas podrían salir, y, además, lograr que la aparentemente muy preocupada Nephren soltara su brazo era mucho más importante.

Su reunión sorpresa, y la revelación de esa vergonzosa y fea parte de sí mismo en conjunto, habían alejado bastante las cosas de su curso. Él aún no les había dicho ‘bienvenidas a casa’, y aún no las había escuchado decir ‘estoy de vuelta’. Por supuesto, era muy tarde ahora para ese tipo de conversación. No es que él quisiera una reunión tan cargada de emociones. Pero tampoco podía decir que solo estaría satisfecho si las recibía luciendo genial y calmado. Él debería estar satisfecho solo con ser capaz de confirmar que regresaron a salvo, y, por supuesto, no tenía objeciones con el resultado.

Entonces, bueno… hacer un par de recuerdos embarazosos o incómodos no era un mal trato. Él entendía bien eso, pero aun así…

“¿De verdad parece que estoy intentando actuar duro?” Preguntó en voz baja, y Nephren asintió ligeramente en respuesta.

“Ustedes dos son realmente parecidos,” se burló Ithea con una sonrisa.

Por alguna razón, al mirar esa sonrisa, Willem sintió que hoy su expresión se sentía extrañamente artificial.


La joven dama bestia, quien se presentó a sí misma como Phyracorlybia Dorio, contó su historia por el camino.

“¿Hm? ¿Dorio… podría ser…?”

“Si. Mi padre es el actual alcalde de Corna di Luce,” respondió casualmente a la pregunta de Ithea.

Sea por la disciplina inculcada por sus padres, o porque ella era así por naturaleza, las fluctuaciones emocionales de la joven dama eran difíciles de discernir. Habiendo sido rechazada por el ‘tío’ con el que había estado contando, y además de eso haber sido forzada a trabajar con un extraño grupo de completos desconocidos, era imposible que estuviera totalmente a gusto. Sin embargo, hasta ahora ningún signo de angustia o irritación había surgido en su rostro o su voz.

“Ah, ya veo.”

Según ella, el alcalde fue un mercader que con los años escaló a la cima a base de trabajo duro, y tuvo a Phyr (un apodo solicitado por ella misma ya que su verdadero nombre era muy largo), cuando él era ya bastante mayor. La ciudad había sido originalmente gobernada por la aristocracia; el papel de alcalde había sido presentado hace solo unos diez años. Como resultado, el número de personas insatisfechas con el actual sistema político, de los cuales una buena porción eran aristócratas, es más que solo unos pocos. Para ellos, un simple mercader jugando a ser alcalde era un enemigo imperdonable.

“Hmm.” Willem escuchó a medias la explicación, simplemente asintiendo ocasionalmente para que pareciera que estaba prestando atención.

“¿Entonces qué era la carta que mencionaste antes?” Chtholly dirigió la conversación. A pesar de haber recibido aleatoriamente toda la responsabilidad por un trabajo al azar, parecía tomárselo muy seriamente.

“… era una amenaza de una facción intentando derrocar a mi padre y colocar a uno de los viejos aristócratas como alcalde. Ellos creen que la presencia de mi padre es una deshonra para la tradición e historia de la ciudad, y ellos usarán cualquier método para eliminarlo.”

“Hmm.” Willem sintió que había escuchado esta historia en alguna parte – oh cierto, lo había oído ayer del doctor. A juzgar por esos disparos, impropios de una ciudad tranquila, el alcance del anteriormente mencionado ‘método’ era bastante amplio.

“Para el final de la próxima semana, la reconstrucción de la Iglesia Central será finalizada, y una ceremonia conmemorativa se llevará a cabo. Ahí, mi padre planea hablar sobre el futuro por el que esta ciudad debería luchar. Un futuro en el cual las puertas estarán abiertas para todas las razas y la ciudad actúe como un puente comercial que conecte las islas. Seguramente, la facción de la que les conté planea atacar la ceremonia y amenazar a todos los aliados de mi padre usando sus peones, los Caballeros de la Aniquilación.”

“Ese nombre parece inventado por un montón de adolescentes que lamentarán su elección en cinco años o algo así.”

Aparentemente, Ithea compartía la opinión de Willem en ese punto.

“Por supuesto, habrá un nivel mínimo de seguridad. Sin embargo, considerando la forma en que los Caballeros hacen las cosas, me temo que no será suficiente. Es por eso que quería la ayuda de mi tío, o más bien el Primer Oficial Limeskin, pero…”

“¿Qué piensas?” Willem se volvió hacia su brazo izquierdo y preguntó.

“No es bueno,” respondió Nephren inmediatamente. “La Guardia Alada como organización existe para defender a Regul Aire de los invasores del exterior. No puede interferir con asuntos políticos de ciudades individuales. Ha habido casos cuando en que un individuo o grupo claramente perturbó el orden público y soldados de la Guardia Alada que estaban cerca los suprimieron, pero esos casos deberían ser tratados como excepciones. Incluso si sabemos de antemano que habrá problemas, eso no nos da motivos para despachar soldados hasta que algo haya pasado realmente. Eso sería visto como interferencia en asuntos políticos.”

“Bueno, ahí lo tienes. El alcalde probablemente sabía todo eso, y es por eso que no pidió refuerzos él mismo al lagarto gigante.”

“Pero… la justicia esta obviamente de nuestro lado. ¿Por qué deben haber restricciones para aquellos tratando de eliminar el mal que es dañino para nuestro mundo?”

“Porque la justicia no es una buena razón para tomar un arma.” Intervino bruscamente Willem. “De hecho, es lo opuesto. La palabra justicia es utilizada para justificar el uso de armas. La verdadera razón por la que alguien quiere golpear a su oponente siempre es diferente. Siempre. Quieren robar. Quieren menospreciar a otros. Quieren sentirse superiores. No les gusta como luce algo. Quieren eliminar algo. Quieren liberar estrés. O tal vez una combinación de esos.” Agitando sus manos, él continuó, como si recitara un antiguo poema.

“Pero no quieren admitirlo. Quieren sentirse bien, no culpables, mientras golpean a sus oponentes con todas sus fuerzas. En esos momentos, para engañarse a sí mismos o a sus aliados, ellos izan la bandera llamada justicia. Todos y su madre comienzan a hacer eso sin siquiera darse cuenta, entonces un grupo de tipos que creen en su autoproclamada justicia comienzan a golpearse entre ellos, y así es como obtienes una guerra. Así es como ha sido desde hace mucho tiempo.”

“Eso es…” Phyr abrió su boca, entonces quedó en silencio.

¿Qué pasa? Pensó Willem. El valor de la justicia es decidido por el poder persuasivo que te da para involucrar a otros y tu voluntad para depender de ella. Si uno realmente cree en su justicia desde el fondo de su corazón, entonces tiene mucho significado. Sin embargo, no importa lo significativa que sea, esa justicia por si sola nunca será suficiente para hacer que la Guardia Alada se movilice. Dicho eso, si la justicia en la que Phyr cree es lo suficientemente frágil para ser destrozada por perezosos argumentos de un tipo que conoció hoy, hubiera sido un poco decepcionante.

“Bueno, como sea, si la ceremonia es la próxima semana entonces no podemos asistir sin importar qué tipo de problemas necesiten solución. Tenemos nuestros propios problemas. Ahora mismo tenemos que recoger a una pequeña niña del hospital y abordar una aeronave a casa por la noche.”

“… ya veo.” Phyr miró abajo.

“Espera un segundo, señor Técnico. Tengo dos preguntas.” Ithea tiró de la manga derecha de Willem.

“¿Qué?”

“En lo que acabas de decir… ¿no hay una pequeña contradicción? Tú sabes, peleaste como uno de los Braves, ¿los nobles defensores de los Emnetwyte? Los representantes de la justicia, ¿verdad?”

“No hay justicia ni nada de esa basura en una lucha por la supervivencia. Si bajábamos la guardia hubiéramos sido exterminados – todo lo que hacíamos era intentar desesperadamente evitar eso. Querer seguir viviendo es simplemente un instinto, y si comienzas a ver el instinto y la justicia como la misma cosa entonces ya no hay tal cosa como el crimen.”

“… Hmm. Bueno, haciendo a un lado la lógica, creo que entiendo cómo te sientes sobre esto.” Ithea asintió.

El agarre de Nephren, aun aferrándose al brazo izquierdo de Willem, se apretó ligeramente.

“Otra pregunta. Oímos su historia, pero aun así eres bastante frío con esa chica Phyracorlybia. Me parece recordarte diciendo que no podías abandonar a una adorable chica en apuros, o algo espeluznante como eso mientras tratabas de quedar bien.”

“No lo llames espeluznante.” Willem estaba al tanto, pero aun así dolía.

“Debe ser por la edad, ¿verdad? Si es mayor que tú entonces ya no cuenta como una chica… ¿o algo como eso?”

“Qué tan particulares crees que son mis gustos…” Él había sido sospechoso de tales cosas en el pasado, pero no era verdad. Definitivamente no era verdad. “No, no es eso… es solo que…”

“¿Solo qué?

Solo… qué, ¿exactamente? Algo que se rehusaba a ser puesto en palabras se aferró al interior de su garganta.

“– No importa con quien esté tratando, no quiero aceptar nada, excepto las cosas que no puedo aceptar.”

“¿Huh?”

El mismo Willem en realidad no sabía lo que acababa de decir. Como se esperaba, Ithea levantó una ceja e hizo una cara de desconcierto.

“…” Por alguna razón, Nephren asintió.

“Ahora, dejando eso de lado, tenemos algo de tiempo antes de ir a la instalación de tratamiento.”

Averiguar cómo lidiar con un poco de tiempo libre siempre es difícil. No tenían suficiente tiempo para planear una ruta de turismo, pero, por otro lado, simplemente caminar sin rumbo parecía un desperdicio.

– Justo en ese momento, un delicioso aroma acarició la punta de su nariz. Girando su cabeza para localizar la fuente, Willem divisó un carro al lado del camino, que parecía estar vendiendo cordero frito con papas envuelto en grandes hojas. El estimulante aroma de las especias estimuló su apetito. Su estómago rugió ruidosamente.

“Entonces…” Willem se giró hacia las chicas. “¿Quieren un poco? Aún no he comido el desayuno.”

“Ah, buena idea. Hemos estado comiendo raciones del ejército hasta ayer, así que algo sabroso sería genial,” respondió despreocupadamente Ithea.

Nephren no dijo nada, así que probablemente no estaba en contra. Y justo cuando Chtholly estaba por hablar…

“– Alto ahí, por favor.” Una débil pero afilada voz se escuchó.

Por un momento, Willem realmente no tenía idea de a quién pertenecía esa voz. Sintiendo escalofríos en su espalda, lentamente se dio la vuelta. De pie ahí estaba la figura de una esperada, pero al mismo tiempo inesperada, persona: Phyracorlybia Dorio. Incluso después de tenerla en su campo de visión por un rato, sus instintos continuaron dudando de si realmente era ella o no. Su presencia parecía completamente diferente. Él no podía creer que estuviera mirando a la misma persona.

“Las especias están obviamente exageradas, y no tienen su licencia pegada al frente del carro. Sin duda, esa tienda vende la carne más rustica permitida por la ley.”

“¿O-Oh?”

En alguna parte del camino, su voz había recuperado su fuerza. Ligeramente abrumado, Willem retrocedió un poco.

“Además de eso, sus precios son más altos de lo normal. Cualquier residente reconocería instantáneamente que algo está mal, pero los turistas son fácilmente engañados para comprar y comer su carne inferior. Si ese tipo de negocios continúan, toda la ciudad se ganará una mala reputación. Sin importar cuanto mi padre trate de echarlos, ese tipo de personas siempre aparece.” Una inestable luz ardía en sus ojos. Su cuerpo temblaba levemente como el de un fantasma. “Por aquí,” dijo ella, entonces comenzó a caminar.

“¿H-Hey?”

“Si comen ahí, el rustico sabor manchará sus recuerdos de la cocina de Corna di Luce. No puedo permitir eso; sería vergonzoso para mi tío. Por favor, síganme. Les mostraré un cordero estilo Corna di Luce genuino.” Con largos pasos, Phyr se dirigió a un callejón.

“… Eso me sorprendió,” murmuró Nephren en una voz que no sonaba para nada sorprendida. “Bueno, ahí va. ¿Qué deberíamos hacer?”

“Parece que no tenemos muchas opciones.”

“Eso estaba pensando… ¿Chtholly?”

Al ser nombrada, Chtholly, quien había estado mirando distraídamente a sus pies, abruptamente miró arriba, como si se hubiera golpeado en la frente.

“Ah… ¿q-qué?”

“¿Estás bien? Has estado quieta como una estatua por un rato.” ‘Eso si es muy quieto’, comentó Ithea. “Si sigues cansada solo dilo, ¿de acuerdo? No tienes que forzarte tanto cuando no estás en el campo de batalla.”

“No, no es eso…” Ella sacudió su cabeza. “Perdón por preocuparte.”

Su enojo parecía haberse calmado, pero algo todavía estaba mal.

“Si aún hay restos de Venenum en tu cuerpo, puedo curarte como antes, ¿sabes?”

“Curar–“ Chtholly miró en blanco a Willem por un segundo, entonces repentinamente se puso rojo brillante. “– ¡No, no! ¡Si haces eso ahora, mi espalda probablemente se romperá!” dijo ella, fervientemente agitando sus manos.

“¿De qué hablan? La ‘cura’.”

“¡No! ¡No preguntes!”

“Bueno… con una reacción como esa es imposible no hacerlo. ¿Qué pasa… podría ser que en realidad quieres hablar sobre eso así que das vueltas de esa forma para que preguntemos?”

“¡No! ¡Quise decir lo que dije! De verdad no es nada. ¡Nada, ¿de acuerdo?!”

“Te estás enterrando cada vez más profundo con cada palabra. Tal vez atravieses el fondo de la isla si sigues.”

“¡¡No!!” Y justo cuando Chtholly alzó su voz en protesta…

“– Disculpen.” Una suave voz, fría como el hielo, interrumpió.

Willem se dio la vuelta. En el borde entre el camino y un callejón, estaba la figura de una joven dama bestia, su rostro tan terrorífico como el de un demonio.

“Creí haberles dicho que me siguieran.”

“¡Losentimosmuchoiremoscontigodeinmediato!” Los cuatro prácticamente saltaron al callejón y siguieron a Phyr.


Fueron guiados a una carnicería en la esquina de una pequeña plaza.

“¿No es un carro o algo?”

“Por supuesto hay muchos buenos carros de comida, pero si estás buscando un barato y delicioso cordero a esta hora, en este vecindario, solo hay una respuesta. Cualquier residente, incluso un niño de cinco años, sabe esto.”

“Diablos, los niños de cinco años de por aquí deben ser bastante inteligentes.” Willem pagó al Ballman dueño de la tienda, quien silenciosamente les sirvió cordero envuelto notablemente más grande que el que vieron en aquel carro. Entonces, él lo probó. “Está bueno.”

“¿Verdad?” Phyr parecía orgullosa de sí misma.

“Manteniendo las fuertes especias en cantidades moderadas y mezclado algunas hierbas amargas… ya veo. Con este sazonamiento, puedes comer esta enorme cantidad sin problemas.”

“¿Verdad? ¿Verdad?” Asintiendo frecuentemente, Phyr se volteó hacia el carnicero Ballman y le dio un pulgar arriba. El Ballman, aun permaneciendo en silencio, le regresó el gesto.

¿Hm? Un sentimiento de inquietud se deslizó repentinamente por su nuca. La tenue presencia de malicia y malas intenciones permanecieron en el aire. Al principio, él pensó que debían ser esos caballeros no sé qué de nuevo, pero era un sentimiento diferente al que sintió el día anterior cuando llegó. En ese momento, era incierto a quién iba dirigida esa malicia, pero esta vez–

“– Hey, Phyracorlybia.”

“Te dije que me llamaras Phyr.”

“Es cierto. Hey, Phyr. ¿Te gusta esta ciudad?”

Sus grandes ojos parpadearon en confusión. “¿A qué te refieres tan repentinamente?”

“Solo responde. ¿Te gusta?”

Un breve silencio.

“Si. Pienso que esta es la mejor ciudad, no tiene igual.”

“¿Es porque tiene cuatrocientos años de historia? ¿Por qué es la ciudad más grande? ¿Porque su economía es prospera? ¿Por la buena comida?”

“Haces preguntas bastante molestas.”

“Me lo dicen mucho.” Riendo, él tomó otra mordida de su cordero envuelto.

“… Todas esas cosas que enumeraste son inconfundiblemente piezas esenciales del encanto de esta ciudad. Pero, no creo que ninguna de ellas sobresalga particularmente para mí.”

“Ya veo.”

Los vegetales usados para envolver la carne también tenían algunos trucos. Con cada mordida, el sabor cambiaba ligeramente. Mientras se aventuraba en un viaje de sabor con su lengua, en alguna parte del camino toda la comida en sus manos había desaparecido. Él acababa de comer una cantidad considerable, pero inmediatamente deseó otra mordida. Así que este era el verdadero cordero estilo Corna di Luce. Willem podía ver por qué Phyr lo recomendó tanto, incluso yendo tan lejos para cambiar por completo su personalidad por un momento.

“… no conozco ninguna otra ciudad aparte de esta.” Ella continuó con su respuesta, cuidadosa y lentamente eligiendo sus palabras. “Esta es mi preciada ciudad natal, y la totalidad del mundo que conozco. Amo esta ciudad tanto como amo este mundo.”

“Whoa, te estás poniendo un poco sentimental.”

“¡Fuiste tú el que preguntó!” Phyr exclamó en protesta, con sus mejillas enrojecidas (aunque es difícil de decir por encima de su pelaje). “Eres realmente molesto. ¿Es divertido hacer que divulgue mis más íntimos sentimientos?”

“No voy a negarlo,” dijo Willem, lamiendo los restos de grasa de sus dedos. “Saboreé un poco de la deliciosa comida de esta ciudad. Conocí a alguien que ama esta ciudad. Comparado con hace un rato cuando hablábamos sobre lo que era la justicia o lo que sea, creo que estoy un poco más de humor para hacer algo por ayudar a esta ciudad.”

“¿Y qué quieres decir con eso?”

“Exactamente lo que parece. Bueno, dejemos eso de lado por ahora. Si estás libre después de esto, ¿me harías un favor?”

“… ¿Qué favor?”

Viendo a Phyr observarlo con sospecha, intentando pero fallando en adivinar sus intenciones, Willem sonrió y dijo. “Danos un pequeño tour por el lugar.”


“¡N-No fue aterrador y no dolió para nada!” Esas fueron las primeras palabras que salieron de la boca de Tiat. “¡Las inyecciones no fueron nada para mí!” Su rostro lucía como si estuviera por romper en llanto, pero…

“Ya veo, ya veo.” Willem palmeó su cabeza ligeramente, a lo cual ella respondió con un pequeño resoplido.

“Ella es muy persistente y directa. Ella será una buena soldado.” Con una amable sonrisa en su severo rostro, el doctor Kikuroppe dio su aprobación. Dejando de lado la primera parte, el si lo último era algo por lo que estar feliz era algo cuestionable. “Las chicas del fondo… las traté a todas antes. Me alegra ver que todavía les está yendo bien.”

“Ha pasado tiempo. Gracias a usted, hemos sido capaces de seguir peleando,” Chtholly respondió educadamente y bajó su cabeza. Ithea rió vagamente, y Nephren falló en mostrar cualquier respuesta.

El doctor debe haber detectado algo extraño en sus reacciones. “Podría ser…”

“Ah, me temo que voy a tener que pedirle que no diga nada más, doc.” Ithea cortó rápidamente las palabras del Kikuroppe.

“¿Qué? ¿Están ocultando algo verdad?” Preguntó Willem con sospecha.

“¿De verdad?” Dándose por vencido en extraer cualquier información de Ithea, quien obviamente intentaba encubrir algo, Willem se volteó hacia el doctor. Sin embargo, todo lo que él hizo fue rascar su mejilla con una cara que decía ‘no me mires a mí’.

“Todo lo que puedo pedirte es… veamos… cuida bien de estas niñas.”

“Bueno, en primer lugar, soy un supervisor en el almacén de hadas, así que cuidarlas es parte de mi trabajo. O al menos, así es como lo veo. Así que aunque no me lo pidas, pretendo hacerlo de todas formas.”

“Ya veo.” El doctor asintió calmadamente.

Willem notó que, por alguna razón, Ithea estaba mirando al Kikuroppe con una pizca de odio en sus ojos.


Para volver a casa en la 68º Isla desde Corna di Luce era necesario transferirse entre incontables aeronaves. Y esas aeronaves eran bastante infrecuentes. Por supuesto, la distancia tampoco era lo suficientemente corta para que las hadas pudieran simplemente usar sus alas para volar a casa. Entonces, esencialmente, estaban varados en Corna di Luce hasta la noche, cuando la siguiente aeronave que tenían que tomar partiría.

“¡Y es por eso que vamos a usar ese tiempo para hacer turismo!” Willem declaró orgullosamente frente a las cinco: las hadas, quienes se habían cambiado a sus ropas habituales, y Phyr.

“¿Huh?” Murmuró Chtholly.

“¿Eh?” Ithea tenía una cara de ‘¿qué demonios está diciendo este tipo?’.

“Ooh.” Nephren tenía una expresión inusualmente animada.

“…” Phyr permaneció en silencio.

“¡¡Siii!!” Tiat aplaudió furiosamente sus manos.

“Ustedes no pueden moverse libremente fuera de casa, así que es raro tener este tipo de oportunidad, ¿verdad? Además, acaban de volver de la batalla, así que relajarse un poco no haría daño.”

“Espera, espera. ¿Qué pasa con las Armas Excavadas?” Ithea le dio al bulto de tela que cargaba en su espalda – el cual contenía una gran espada encantada – un pequeño golpe. “No estoy de humor para caminar por ahí con esta cosa pesada.”

“Podemos dejarlas en la instalación de tratamiento y simplemente recogerlas a la vuelta.”

“Son súper caras, súper importantes y preciadas armas secretas, pero…”

“Es por eso que podemos dejárselas a personas que entienden su valor. No son algo que un pequeño ladrón buscaría. No te preocupes.”

“Bueno, eso es cierto…”

“Estaría feliz si pudiéramos ver muchos lugares, pero…” Nephren miró la cara de Phyr. “¿Esto está bien para ti, Phyr?” Ellos acababan de rehusarse a ayudar a Phyr. No había forma de que ella estuviera feliz de que le pidieran ser su guía turístico. “No veo ninguna razón para que continúes con nosotros.”

Phyr suspiró. “Ustedes han sido expuestos al lado oscuro de esta ciudad. Si los abandono ahora, quizá se vayan con la falsa impresión de que esta ciudad está llena de violencia y maquinaciones. Parte de la culpa recae en mí, quien despreocupadamente les pidió un favor irrazonable.” Mientras hablaba, fuerza fluía en su voz. El puño que sostenía frente a su pecho se apretó, y la llama en sus ojos ardió más brillante.

“Ah, ¿Phyr? ¿Hola? ¿Phyr?” Ithea parecía un poco confundida por el repentino cambio de humor de Phyr.

“No aceptaré eso. No hay otra forma que mostrarles el encanto de esta ciudad yo misma. Con ese fin, por el resto del día haré mi mejor esfuerzo para guiarlos por esta maravillosa ciudad.”

Ithea se volteó hacia Willem.

“… ¿Qué?”

“¿Qué le hiciste? ¿Pusiste algo en su comida?” Preguntó Ithea con sospecha.

“Hey, no hables mal de otras personas de esa forma. Todo lo que hice fue aconsejarla y pedirle un favor.”

“Ah, así que la engañaste.”

Willem suspiró. Huelga decir que Corna di Luce era una ciudad grande. Ir por ahí a cada famosa atracción turística tomaría más de un día, solo tomando en cuenta los tiempos de viaje. Si querías añadir las galerías de arte u otros museos a tu itinerario, se extendería hasta por lo menos unos días. Con solo medio día, era necesario elegir cuidadosamente los lugares a visitar y qué transporte usar. Y para ambas cosas, una persona con mucho conocimiento de la ciudad era necesaria.

Entonces, todo lo que Willem hizo fue pedirle a Phyr, quien cumplía con esas condiciones, que les mostrara los alrededores un poco. Todo eso era verdad. En cuanto al resto, bueno, él podía dejar eso para después.


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