SukaSuka – Volumen 2 – Capitulo 4 – Parte 1

p9

Capitulo 4: Resurgiendo el pasado, desvaneciendo el futuro
Parte 1: Persecución del alma

Cinco días antes, en la aún flotante 15º Isla.

Un penetrante grito resonó por el aire. El caparazón del Timere colapsó en el suelo mientras la bestia se encontraba con su 178º muerte. Y por supuesto, sin un segundo de demora, una grieta se formó en la parte trasera de ese caparazón, señalizando la eclosión de su 179º vida. Cada vez que el Timere revive cambia de forma; el anterior parecía ser algún tipo de planta. Una retorcida masa verde podía verse a través de las grietas en el caparazón. Después de unos pocos minutos, incontables vides comenzaron a emerger.

“¡Guerrera azul, retírese! ¡Escuadrón de artillería, comience el ataque! ¡Cubran su retirada!”

Las órdenes de Limeskin volaron a través del campo de batalla. Sin embargo, la ‘guerrera azul’, o Chtholly Nota Seniorious, no parecía estar de humor para cooperar. El Carillón en sus manos, Seniorious, respondía completamente al Timere frente a ella, significando que la espada, que se fortalece mientras más fuertes sean sus enemigos, había alcanzado su máximo poder destructivo. Chtholly necesitaba quedarse en el campo de batalla el mayor tiempo posible para hacer uso de eso.

“¡Por favor, déjeme hacer solo un ataque más!”

“¡No!” Su comandante rechazó bruscamente su solicitud.

Por un momento, ella dudó. ¿Debería desobedecer las órdenes y quedarse? En ese momento, ella blandía un inmenso poder. Podía contribuir más que en cualquier otra batalla anterior. Por primera vez, ella estaba usando el Arma Excavada – no, el Carillón – de la forma adecuada, la forma que se había perdido hace mucho tiempo junto con los Emnetwyte. Si ella y Seniorious no estuvieran ahí, no tendrían oportunidad de ganar. En ese caso, si se presionaba solo un poco más no debería molestarle a nadie…

Agua roja.

– ¿Eh?

Viento ceniciento. Un gigante risueño. Un capullo herido.

– ¿Qué es esto?

Chtholly se congeló, desconcertada. Extrañas y aparentemente aleatorias imágenes repentinamente comenzaron a aparecer en su cabeza. ¿Era porque había perdido la concentración? Habían pasado más de 120 horas desde el comienzo de la batalla, así que podría ser posible. Además, todas esas horas habían pasado en el campo de batalla, un lugar muy lejano a la realidad habitual. Tal vez ella había perdido contacto con la realidad y comenzó a alucinar.

De cualquier forma, necesitaba concentrarse. No podían permitirse perder esta batalla. Y más importante, no podía permitirse morir aquí. Ella tenía que regresar a ese lugar. Ir a casa con esa persona.

Pez nadando por la noche. Un castillo de arena perforando los cielos. Un sol aguamarina podrido. Una muerte sentimental. Un puñado de cubos. Un grimorio rojo. Una cabeza de zorro colgada en un gran árbol. Una estaca de plata. Panaderos pintando el ocre arcoíris. Un payaso naufrago en una noche tormentosa riendo, riendo, riendo, riendo, riendo–

“¡Agh!”

Incluso si intentaba concentrarse, no se detenía. Seguía y seguía. ¿Pero qué era? Imágenes al azar. Delirios incoherentes. Alucinaciones persistentes. Las sombras de un pasado del que ella no debería tener conocimiento. La suciedad de un alma que debería haber sido eliminada. El murmurar de alguien con el que se sentaba de espaldas. La realidad fuera de un sueño. Abrumadoras y furiosas olas rompiendo interminablemente.

“Bien, es suficiente.”

Una voz familiar se mezcló en el desorden dentro de la cabeza de Chtholly.

“¿I… thea?”

“Fui yo la que propuso el cambio. Es hora de que retrocedas.”

“Pero si me quedo solo un poco–“

“Y si la invasión empeora un poco más, será demasiado tarde.”

Invasión.

Ella había oído esa palabra antes. ¿Dónde fue? Ah, es cierto. Se le dijo cuando se convirtió en un hada soldado completamente desarrollada. Qué eran ellas exactamente. Cuan inestables eran sus vidas. Qué tipo de muerte podría esperarles además de morir en el campo de batalla.

Se le dijo que las hadas son las almas perdidas de niños muertos incapaces de dejar este mundo. Que ellas no son, estrictamente hablando, una forma de vida. Ellas son simplemente un fenómeno natural resultado de los delirios de un alma confundida. Y esas almas un día recordarán quienes fueron.

“¿Podría esto ser…?”

“A tu edad, normalmente no tendrías que preocuparte por eso. Pero aparentemente las estadísticas no son muy útiles. Tal vez la cantidad de poder en Seniorious lo hizo avanzar.”

“¿Mi edad…? ¡A-Ah!”

Chtholly fue agarrada de la nuca y arrastrada por la fuerza fuera del campo de batalla. Detrás de ella, el bombardeo de artillería comenzó. Musculosos soldados Reptrace usando armaduras de cuerpo completo estaban parados en línea cargando los cañones. Las retumbantes explosiones sacudieron el suelo y parecía como si fueran a hacer explotar su cráneo. Las cargas nivelaron los bosques, astillaron la isla misma, y, más importante, volaron en pedazos al Timere que estaba reviviendo. Por supuesto, no infligieron heridas fatales. Tomar la vida de un Timere requiere un arma encantada al nivel de un Carillón, pero la artillería era útil para ganar algunos minutos.

Ithea, extendiendo sus alas doradas, voló 1200 malumel hasta una tienda de descanso, cargando a Chtholly en sus brazos. Con un pequeño gruñido, Ithea dejó caer su equipaje al suelo.

“¡Ow! ¡Eso duele!”

“Al menos aun puedes sentir dolor. Hay un espejo por ahí. Dale una mirada.”

Aun recostada boca abajo en el suelo, Chtholly levantó su cabeza. Al lado de las cajas de raciones apiladas como una montaña había un pequeño espejo de mano.

“¿Mirar qué?”

“Verás a lo que me refiero.”

Chtholly se estiró, tomó el mango, acercó el espejo y se miró en él. Un par de ojos escarlata le devolvieron la mirada.

“… qué es esto…”

Chtholly Nota Seniorious tenía ojos azules. Al principio no le gustaban mucho, pero desde que Willem dijo ‘son del color del océano’, su opinión cambió un poco. Bueno, ella en realidad no sabía lo que era el ‘océano’ o lo que sea, así que no podía estar muy segura de si era o no un cumplido.

Como sea, sin importar que tanto mirara o cuantas veces parpadeara, los ojos que le devolvían la mirada en el espejo llevaban el mismo rojo como una llama.

“Síntomas de la fase inicial. Si descansas por unas dos horas desaparecerá. Antes de eso, nada de Venenum. También, piensa en ti misma tanto como sea posible. No permitas que los recuerdos de un extraño te arrastren. Aférrate a los tuyos.”

Soledad dentro de la blanca oscuridad. Una plegaria resonando por un lugar estrecho. Un cuarto lleno de libros.

Imágenes de origen desconocido continuaron pasando por la mente de Chtholly. Ella intentó cubrir sus ojos con sus manos y sacudir su cabeza, pero por supuesto unos trucos tan simples no tenían efecto.

“¿Estos son recuerdos? ¿Los recuerdos de esa persona que murió mientras aún era un niño, antes de convertirse en mí?”

“Los recuerdos de un extraño. Sin relación contigo. Con nada en común. Un completo desconocido. Si olvidas eso o comienzas a cuestionarlo, serás consumida.”

“Dijiste algo sobre edad antes… esto es…”

“Sip. Son pocas las hadas que viven mucho en primer lugar, así que normalmente la invasión es algo que puede ser completamente ignorado. De los pocos casos que han ocurrido, parece que empieza a ponerse serio en hadas de alrededor de veinte años cuyos cuerpos y mentes se han desarrollado por completo. Ahora mismo eres un caso raro. Como dije, es probablemente porque has estado en contacto prolongado con tal cantidad de Venenum. A este ritmo, tal vez no dures hasta el final del día, mucho menos hasta que termine la batalla.”

“No me gustaría eso…” Chtholly rodó sobre su espalda. “Si descanso por dos horas, desaparecerá, ¿verdad?”

“Lo síntomas que ves ahora mismo lo harán. Pero incluso después de eso, no serás capaz de alocarte mucho en el campo de batalla.”

“… ah, eso es duro.”

Chtholly sostuvo sus brazos sobre sus ojos y rió vacíamente. Originalmente, se suponía que ella muriera en esta batalla. Que intencionalmente hiciera que su Venenum entrara en modo berserk y redujera al enemigo a cenizas al autodestruirse. Porque tuvo un repentino cambio de parecer y no quería aceptar ese destino, ella aprendió la forma correcta de blandir un Carillón de él. Ella aprendió a pelar como un Brave.

A pesar de todo eso, una inesperada muerte ahora flotaba justo en frente de su rostro.

“Está bien. Incluso si la invasión está mostrándose un poco ahora, tu cuerpo aun es bastante joven. Mientras no enloquezcas demasiado, no debería progresar mucho más. No habrá ningún impacto negativo en tu vida diaria. Conozco a alguien que sufrió eso bastante bien, así que puedo garantizarte eso.”

“… pastel de mantequilla, supongo.”

“¿Hm?”

“Estoy recordando mi promesa y la razón por la que no puedo morir. Aferrarte a tus propios recuerdos es importante, ¿verdad?”

“Eso es verdad… ¿es comida todo lo que tienes en tus recuerdos?”

“Deseos basados en tus instintos primarios son fuertes, ¿sabes? Probablemente.”

Ithea rió. Por alguna razón, Chtholly sintió que había pasado bastante tiempo desde la última vez que vio esa cara. Aunque, lógicamente eso no podía ser. Ithea siempre estaba sonriendo, al punto en que a Chtholly le resultaba difícil imaginar su cara con alguna otra expresión.

“Bueno, entonces me voy.”

“… ¿a dónde?”

“Al frente, tonta. Nephren debería estar ahí afuera trabajando duro justo ahora, así que tengo que apoyarla. Haremos bastante tiempo, así que descansa.”

“Ah… está bien, cuento con ustedes.”

“No te decepcionaremos,” respondió Ithea con una sonrisa y asintió.


Unas cuantas preguntas permanecieron en la mente de Chtholly: ¿cómo sabía Ithea tanto sobre la invasión? ¿Y cómo notó cada pequeño cambio que le ocurrió a Chtholly? Ella nunca tuvo la oportunidad de preguntar. Afortunadamente, o tal vez desafortunadamente, no había necesidad de preguntar. Mientras Ithea encendía su Venenum, extendía sus alas y levantaba vuelo, Chtholly divisó un toque de color escarlata en sus ojos dorados.


Un hombre adulto y una mujer peleando. Un gran, gran charco. Una pata de gallina.

“Esos son unos extraños recuerdos,” murmuró Chtholly.

Un lago retorcido. Un camino naranja extendiéndose por siempre y para siempre. Ropa plateada brillante.

“Un alma que murió como un infante se convierte en un hada, ¿huh? Este niño de seguro ha visto un montón de cosas extrañas entonces… ¿de dónde demonios son?”

O tal vez, así era como los niños veían el mundo. Después de todo, Chtholly, quien no tuvo exactamente una niñez normal, no sabría cómo era. Para ellos, tal vez un pequeño lagarto corriendo por los bosques parecía un dragón escupe fuego, o un guía llevándolos a un mundo diferente, o el asa del bolso de alguien dando vueltas con el viento. El mundo que se extendía frente a los ojos de un niño debe parecer muy extraño e ilógico para un adulto. Tal vez eso explicaba las imágenes que pasaban por su cabeza.

Chtholly, aun recostada boca arriba, miró al techo de la tienda. Las lágrimas que brotaban de su ojos llegaron hasta sus orejas. Las hadas son el resultado de espíritus perdidos incapaces de comprender la muerte. Hasta donde sabía, ningún hada había vivido suficiente para ser considerada un adulto en términos de edad. Ella siempre pensó que se debía a las batallas; todas las hadas mayores eventualmente eran heridas o entraban en modo berserk en una batalla con las bestias.

Pero tal vez estaba equivocada. Tal vez era fundamentalmente imposible para un hada convertirse en adulta. La perdida y confundida alma comienza a entender la muerte mientras crece. Entonces, una vez que lo hace, debe regresar a su estado natural que falló en alcanzar años atrás. Si tal cosa como el destino existía, seguramente era esto. Un final que no podía ser evitado, sin importar cuanto lo desearas o rezaras.

“Aw, planeaba acorralarlo y finalmente forzarlo a cazarse conmigo cuando me convirtiera en adulta…”

Ella una vez escuchó de Willem que la ‘tragedia’ era una de las cualidades consideradas necesarias para un Brave. Alguien que tuviera un pasado o destino que hiciera que los demás sintieran pena por ellos estaba calificado para blandir un mayor poder que aquellos que no lo tuvieran. Y Seniorious, el mejor y más antiguo Carillón, parecía especialmente preferir a aquellos con tal trasfondo. Solo aquellos que portaran un destino de muerte y destrucción podrían blandir la pura y blanca espada.

“Ya veo… así que es por eso que me dejas usarte.” Ella miró amargamente la espada que estaba en el suelo junto a ella.

Porque ellas estaban esencialmente hechas de un espíritu muerto, las hadas normalmente trataban la vida muy a la ligera. Ellas no temían a la muerte. En ese sentido, Chtholly no estaba actuando como un hada por el momento. Ella tenía una razón por la que no podía morir. Un lugar al que debía regresar.

“Pastel de mantequilla,” murmuró ella, apretando sus puños.

De acuerdo, de acuerdo. Te haré comer tanto pastel que tendrás acidez. ¿Entiendes? Más vale que sobrevivas y vuelvas a casa.

Chtholly recordó la promesa que hicieron esa noche bajo el cielo estrellado. En ese momento, ella se decidió. No importaba si no tenía permitido vivir mucho. No importaba si ella no podía convertirse en adulta junto con él. Ella podía aceptar eso. Después de todo, era su culpa por haber nacido como un hada, como alguien tan desafortunada ella satisfacía el fetiche de tragedia de alguna estúpida espada.

Pero aun así, ella se decidió. Ella quería vivir en ese sueño efímero solo un poco más. Incluso si el mundo estuviera por terminar. Hasta el último momento antes de que todo se derrumbara, ella seguiría viva.

“¡Muy bien! ¡Hagámoslo!”

Reuniendo tanta motivación como pudo, Chtholly dio un puñetazo al aire.


Después de eso, la batalla continuó.

El sol se ocultó, salió, se ocultó de nuevo, salió de nuevo, repitiendo el mismo ciclo una y otra vez.


Desesperación descendió en el campo de batalla.

Tomó forma: un enorme hombre sin rostro cuyo cuerpo era una masa de hiedra negra, el Timere renació de la muerte de su 216º copia, el caparazón de la bestia que acababa de encontrarse con su 217º muerte, la crisálida creciendo en su 218º forma. Y finalmente, la cuna de la cual algo nuevo emergió.

“¿Otro Timere…?” Murmuró un Reptrace, demasiado impactado para continuar con sus deberes de artillería.

“No,” Nephren, exhausta casi hasta el punto del colapso, respondió entre sus rápidas respiraciones. “La alarma solo detectó un Timere, y siempre es precisa acerca de ellos. Eso significa que debe ser algo más.”

“¡Pero nuestros cañones no tienen ningún efecto! ¡¿Cómo podría no ser un Timere?!”

“Entonces eso significa… ¿es otra ‘Bestia’ desconocida?”

“¡¿Por qué demonios esa cosa está brotando aquí?!” Gritó Ithea, medio llorando y medio riendo.

La batalla ya se había alargado demasiado; cada soldado en el campo sufría de una severa fatiga. Por días, todo lo que habían hecho era matar al Timere, cada vez diciéndose a sí mismos que esa sería la última. Pero nunca lo era. Los soldados Reptrace estaban empezando a quedarse sin municiones para sus cañones.

Sin final a la vista, la moral había comenzado a hundirse hace tiempo. La adición de otro enemigo dio el golpe final. El espíritu de todos finalmente fue aplastado por la inesperada aparición. Todos repitieron las mismas palabras en sus mentes, pero ninguno se atrevía a decirlo.

No podemos ganar.

“– Retirada,” ordenó Limeskin con una voz amarga. “Dentro de veinte minutos, dispersen la barrera de supresión alrededor de la isla. Al mismo tiempo, envíen una advertencia a las islas cercanas. Hemos fallado en remover al enemigo. La 15º Isla es ahora territorio de las ‘Bestias’. Toda la vida cercana está en peligro.”

“¡No, no, no, no, no podemos hacer eso! ¡La única razón por la que Regul Aire puede continuar existiendo es porque las Bestias no pueden volar, ¿verdad?! ¡Si les permitimos armar un nido aquí, todo terminará!” Protestó Ithea.

“Por supuesto, es correcto. Así que necesitamos hundir esta isla tan pronto como sea posible. Sin embargo, esta isla es grande. El poder de fuego que tenemos no será suficiente. Debemos reunir todo el poder de Regul Aire. Es una carrera contra el tiempo.”

“… solo por curiosidad, ¿qué pasa si perdemos esa carrera?”

“¿De verdad quieres oírlo?”

“Ah… tal vez no. Olvídalo.” Ithea cubrió sus oídos y sacudió su cabeza.

“– Es mi culpa,” murmuró Chtholly. Su rostro era pálido como un fantasma. “Podría haberlo detenido por mí misma si hubiera entrado en modo berserk. Por mis deseos egoístas de vivir, nos metimos en este lío–“

“Error,” intervino Nephren. Ella se arrodilló en el suelo, tan cansada que no le quedaba fuerza ni para estar de pie. “Eso solo toma en cuenta al Timere. Incluso si entraras en modo berserk, apenas serías capaz de matarlo, dejando a la segunda Bestia atrás. Entonces hubiéramos tenido que enfrentar ese enemigo desconocido sin ti. La situación sería aún peor.”

“Ah… eso es verdad. Ahora mismo es bastante mala, pero supongo que es un poco mejor que absolutamente lo peor de lo peor, ¿sabes?” La expresión de Ithea era más sombría que nunca.

“… ¿eso es cierto?” Chtholly aún no creía completamente en la lógica de Nephren.

“Sí,” declaró fuertemente Nephren. “Esta batalla era una que no podíamos ganar desde el comienzo. Ahora solo tenemos que pensar en cómo hundir la isla.”

“Eso es cierto.” Limeskin asintió. “Reunir el poder de fuego de la Guardia Alada tomaría al menos diez noches, incluso si nos apuramos. Pero no habrá daño a las otras islas en ese tiempo, entonces los capullos de nuestra canción de victoria comenzarán a ser visibles.”

“… eso no suena muy probable. Incluso si la Bestia decide no hacer nada por diez días, ¿puedes garantizar que serás capaz de derribar la isla con todo ese poder de fuego?”

“Hay una posibilidad de alrededor del veinte por ciento.”

“Ha ha… ha. Bueno, al menos estás siendo realista. Esos números no suenan muy prometedores.”

“Para nada.” Rió el general Reptrace.


Ah, con que así es como es, pensó Chtholly. El mundo podría acabar. Su mente aceptó ese hecho más fácilmente de lo que esperaba. Esa conclusión no despertó sentimientos de ansiedad o negación en ella. Fue simplemente como si algún siniestro ser escondiéndose detrás de ella desde su nacimiento finalmente se acercó y puso una mano en su hombro. El mundo siempre estaba al borde de la destrucción. El final que habían estado retrasado por tanto tiempo finalmente estaba a punto de descender sobre ellos. Eso es todo.

No había necesidad de lamentarlo. Al final, todos morirían de cualquier forma. No quedaría nada. No quedaría nadie para sentir soledad o tristeza. Si ese era el caso, ir hacia ese momento final con paz en el corazón de uno seguramente era la mejor opción. Entrar en pánico no mejorará nada.

¡Espera, no!

Chtholly apretó fuertemente el broche colgando de su pecho. Ella aun no lo había olvidado. Ella tenía una razón por la que tenía que vivir y volver a casa. Hasta que su estómago estuviera lleno con el pastel de mantequilla de la victoria, ella no podía morir. Hasta que ese patán aceptara su proposición, ella tenía que seguir viviendo, incluso si significaba arrastrarse por el lodo. Bueno, parecía que ella tenía que vivir bastante más.

Y si el mundo acababa, eso sería algo difícil de hacer. Por supuesto, Willem tampoco podía morir. Ella tampoco quería pensar en las pequeñas, aún incapaces de pelear, siendo expuestas al peligro. En ese caso…

Un barco a la deriva.

– La invasión de nuevo. Si Chtholly bajaba la guardia solo un poco, volvía a salir, intentando tomar su vida. Completamente molesto. Tal vez ella era la débil, siendo una existencia tan inestable como un hada, pero eso no le importaba. Ella estaba viva. Viva y luchando por alcanzar la felicidad. Ella no dejaría que eso fuera arrebatado por algún niño que murió hace siglos.

Cuando ella se decidió, un pensamiento flotó en su mente: el plan no era muy bueno. Si se calmaba un poco y pensaba las cosas, ella probablemente encontraría algunas opciones mejores. Pero no había tiempo, lo que significaba que cualquier plan en el que pudiera pensar era por defecto el mejor plan. Todo lo que tenía que hacer era llevarlo a cabo con un poco de determinación.

Resignación y determinación son esencialmente lo mismo. Ambos se refieren a la decisión de sacrificar algo importante para alcanzar una meta.

Es cierto. Con orgullo y confianza, ella se rendiría. Ella desecharía algo importante para obtener un atisbo de esa felicidad. Ahora mismo, eso era lo que ella tenía que hacer.


Ella respiró lenta y profundamente.

“¿Chtholly?” Nephren la llamó. El comportamiento de Chtholly debe haberle parecido extraño.

“Primer Oficial, tengo un plan. Por favor comience con la retirada ahora.” Ignorando a Nephren por el momento, Chtholly le habló a Limeskin mientras miraba a la retorcida Bestia. “Ren, Ithea. Necesito que me ayuden un poco. Ya que ustedes pueden volar no debería ser un problema que se vayan después que todos los demás.”

“¿Qué planeas hacer?”

“Creo que voy a partir esta isla en dos,” dijo Chtholly y movió un poco la espada en su mano derecha.

Las numerosas fisuras en el cuerpo de Seniorious comenzaron a expandirse. Una tenue luz señalizando la estimulación de Venenum brilló en las grietas. Los Carillones fueron hechos para ayudar al débil a resistir al abrumadoramente poderoso. Para lograr eso, utilizaban el poder de lo que tocaban. Mientras más fuerte el oponente, más fuerte se volvía el Carillón. Y ahora mismo, en frente de sus ojos estaba un enemigo extraordinariamente poderoso que amenazaba con destruir todo Regul Aire.

“Bueno, hagámoslo.”

Solo unos segundos restaban antes de la 218º resurrección del Timere.

Chtholly pateó el suelo. El Venenum encendido en su cuerpo mejoró su concentración y desaceleró el flujo del tiempo. Dentro de su ahora descolorido mundo, ella rompió a través de las paredes de aire bloqueando su camino y cerró la distancia entre ella y su oponente casi al instante.

Una masa de vides de hiedra se estiró para contraatacar. Chtholly observó cuidadosamente todas las 87 vides. Había muchas, pero la mayoría eran faroles para intimidarla y no eran una amenaza. Alrededor de 65 de ellas simplemente golpearían el suelo sin que tuviera que esquivarlas. El problema eran las otras 22. Ocho de ellas estaban apuntadas a sus piernas, tratando de inmovilizarla, cinco estaban apuntadas a sus brazos y espada, tratando de desarmarla, y las otras nueve estaban apuntadas a su cabeza y pecho, intentando tomar su vida. Mirándolas una por una, ella podía decir que sus trayectorias no eran muy precisas, pero el gran número de vides hacían imposible esquivarlas todas. Normalmente, sería mejor simplemente evitar cualquier herida fatal y solo pensar en cómo seguir con el ataque. Sin embargo, eso no era suficiente para ella ahora mismo.

Primero, cortó las vides apuntando a sus pies. Al contacto, Seniorious respondió al flujo mágico dentro de ellas. La tenue luz emitida de las fisuras de la espada se hizo más brillante. Los pensamientos y sentidos de Chtholly se aceleraron, dándole una fracción de segundo. Pero eso era todo lo que necesitaba. Balanceando a Seniorious una vez más, cortó las cinco que apuntaban a sus brazos.

Una rana con siete ojos.

La invasión también se estaba acelerando. Chtholly no tenía tiempo para lidiar con ella, así que hizo su mejor esfuerzo para expulsarla de su mente. Las cinco vides que acababan de ser cortadas reforzaron a Seniorious aún más.

Un león tragando una serpiente. Una pila de monedas.

Ahora solo era cuestión de repetir. Todo lo que necesitaba era lograr que Seniorious entrara en contacto con todo lo que estaba a su alrededor. El poder que adquiría con cada corte le dio suficiente tiempo para el siguiente paso.

Una montaña alzándose desde el cielo. Un pueblo rural en la lluvia. Caramelo dentro de un pequeño tazón.

La distancia disminuyó a cero. Chtholly balanceo hacia abajo a Seniorious sobre la enredada masa de hiedra justo frente a sus ojos. La espada mandó a volar unas cuantas vides, perforó el bulto principal, entonces siguió directo al suelo de la 15º Isla Flotante.

Un letrero en llamas. Un arcoíris redondo. Castañuelas haciendo ruidos aleatorios. Un gato dorado y plateado. Una rueda giratoria. Un cuchillo sin mango. Una bolsa tan grande como una montaña. Un hombre colgado desde la cima de una torre.

Seniorious rugió en respuesta a la voluntad de Chtholly. La abrumadora cantidad de Venenum ignoró a la Bestia y se concentró en la punta de la espada, la cual perforó profundamente en el suelo.

“¡¡Toma…”

Todo el cuerpo del Carillón destelló brillantemente, comenzando desde la empuñadura y bajando hasta la punta.

“… eso!!”

El suelo absorbió toda la luz irradiando de la espada.

Un corto silencio siguió.

Entonces, un profundo estruendo. Una sola grieta emergió en el suelo, entonces rápidamente comenzó a extenderse como una tela de araña hasta que cubrió toda la isla. Luz se derramó desde las fisuras, ampliandolas aún más. La tierra se partió. La isla comenzó a caer.

En un desesperado intento por salvarse, la Bestia estiró sus vides y se aferró a cualquier roca cercana que pudo encontrar. Pero no sirvió de nada. La Bestia, junto con las rocas a las que se aferró y la isla misma, rápidamente comenzaron a descender al vasto continente debajo. A Chtholly le pareció oír un grito. Por supuesto, ella sabía que solo era su imaginación.

“¡¿Q-Qué crees que haces?!” Gritó Ithea.

Extendiendo sus alas ilusorias, ella voló hasta Chtholly, quien aún estaba con la bestia, usando sus últimas reservas de poder. Ithea se las arregló para recogerla antes de que fuera demasiado tarde. Mientras se retiraban, Nephren desviaba las vides que las atacaban desde atrás.

“Que imprudente…”

Se detuvieron y se dieron la vuelta cuando alcanzaron una altitud fuera del rango de la Bestia. La 15º Isla Flotante se derrumbó en pedazos ante sus ojos. La isla, que Limeskin dijo que solo tenía un 20% de probabilidades de caer al ser bombardeada por todo el poder de la Guardia Alada, había sido destruida en cuestión de segundos por un solo Carillón.

“Chtholly, ¿puedes oírme?” Preguntó Ithea, sosteniendo al hada de cabello azul en sus brazos.

“Nn… estoy bien, puedo oírte.”

“¿Sabes lo que has hecho?”

“Si… está bien… lo recuerdo.”

“¡No está bien! ¡¿Olvidaste la situación en la que estás?! ¡¿Te dije que la invasión se aceleraría si hacías alguna locura verdad?! ¡Hacer este tipo de cosas resultará en más que un pequeño acortamiento de tu esperanza de vida, ¿sabes?!”

“Está bien… está bien.” Chtholly miró arriba con sus ojos de un rojo puro y sonrió débilmente. “Prometí regresar a casa.” Su fugaz sonrisa parecía como si fuera a desaparecer en cualquier momento. “Regresaré a casa con mi cabeza en alto y reportaré a Willem: fui capaz de sobrevivir por ti. Pero no sé qué me pasará de ahora en adelante, así que quédate a mi lado y sigue enseñándome por siempre y para siempre. Ella rió.

“… ah, pero supongo que tendré que mantener la invasión en secreto. Él definitivamente se preocuparía demasiado si se enterara. Quiero que siga siendo como es. Un poco distraído a veces, pero siempre calmado y confiable.”

“¡Agh, de acuerdo, de acuerdo, comienzas a sonar espeluznante!” Ithea abrazó el delgado cuerpo de su preciada amiga con cualquier fuerza que quedara dentro de ella.

“Ow, eso duele, Ithea.”

“Eso prueba que sigues viva. Sopórtalo.”

Chtholly se dio por vencida en tratar de resistir y dejó que su cuerpo se relaje.


Ella prometió regresar a casa. Ella podría seguir viviendo mientras se aferrara a esa promesa. El problema era después de eso. Después de que esa promesa se cumpliera, cuando ya no tuviera nada a lo que aferrarse, ¿qué sería de ella?”

Ithea no preguntó, y Chtholly no respondió. Ella no quería saber la respuesta. Ella quería seguir desviando sus ojos de esa pregunta hasta que llegara el momento en que ya no pudiera huir.


AnteriorÍndice – Siguiente

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s