Yuusha ni Horobosareru – Volumen 1 – Capitulo 7

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Capitulo 7

Varias semanas después del encuentro del Majin Orel y el Rey Demonio Vermudol–
Un cierto rumor se esparció a una velocidad que podría ser llamada anormal para el Continente Oscuro.
Un nuevo Rey Demonio, Vermudol ha aparecido.
Y entonces, parece que el Rey Demonio Vermudol pretende dividir el Continente Oscuro en cuatro partes, el este, oeste, sur y norte, con excepción del centro que estaría bajo su control directo, y dejaría el gobierno de esas zonas a aquellos leales a él.
Además, ya había un Majin llamado Orel que sintió la resurrección del Rey Demonio y se apresuró a unirse, y parece que como recompensa por esto, el Rey Demonio lo convirtió en su subordinado.
Cuando el rumor es resumido, es básicamente algo como eso.
Por cierto, los que ayudaron a propagar el rumor, o mejor dicho, los que esparcieron las semillas de los rumores al principio fueron los Goblins.
El hecho de que los Goblins ni siquiera poseían la inteligencia para mentir era famoso, pero el hecho de que no poseían la inteligencia para diferenciar las mentiras de los hechos también era famoso.
Eran estupideces que uno dudaría en tratar incluso como chismes, por así decirlo.
Sin embargo, incluso si era algo de ese nivel, la entrada de un nuevo Rey Demonio y el nombre de un Majin existente, con información cuyas probabilidades y fuentes no podían ser ignoradas, muchos Mazoku gradualmente acabaron creyendo en el rumor.
Si los que eran un poco inteligentes fueran a consolidar y refinar eso, entonces el chisme del que se hablaba ahora mismo sería completado… Eso era lo que significaba.
Y cuando eso pasara, ¿qué pasaría?
El intruso que vino al Castillo del Rey Demonio a la hora del almuerzo trajo ese resultado.

“¡Así que fueron ustedes, maldiciooooooon!”

Levantando una voz que no estaba claro si era una exclamación o un lamento, Orel saltó dentro del Castillo del Rey Demonio.
Él no olvidó hacer una patada voladora al entrar, pero fue repelido por la Guardia Mágica de Vermudol.
Habiendo rebotado por la fuerza de ser repelido y rodado por el suelo, Orel inmediatamente se puso de pie y gritó.

“¡Así que fueron ustedes, maldiciooooooon!”
“Escuché eso antes.”
“¡Así que fueron ustedes, maldiciooooooon!”

Ignorando la exclamación de Orel, Vermudol vertió la sopa de papas a la que se había acostumbrado en su garganta.

“Si es acerca del rumor, ese es el caso. ¿Pasa algo malo?”
“¡Con un demonio que hay algo mal!”

Vermudol frunció el ceño al ver a Orel golpear el suelo con su pie.

“No seas tan escandaloso. Ya que este lugar está derrumbándose, ¿qué harías si el piso colapsara?”
“¡¿A quién demonios le importa el suelo?! ¡He, he pasado por cosas terribles, ¿sabes?!”

Fue algo que pasó inmediatamente después de que el rumor tomara una forma definitiva.
Mientras exploraba el Bosque Lulugal que se encuentra en la parte este del Continente Oscuro, Orel repentinamente se vio envuelto en una pelea con un Majin que no conocía.
Tenía cabello largo y dorado y estrechos ojos azules. Su piel era suave, y poseía una línea corporal que era claramente femenina.
Ella usaba ropas con blanco como color base, lo que era raro entre los Majin, y encima de eso, llevaba un pendiente con una Piedra Mágica amarilla encajada en él.

“¿Eres Orel?”
“¿Y qué si lo soy?”

Ante la mujer que hizo una confirmación de esa manera, Orel respondió con una sonrisa intrépida.
Habiendo buscado pelea por aquí y por allá, Orel tenía confianza en que varios de ellos guardaban rencor contra él.
Aunque, él nunca había buscado pelea con una mujer Majin.
Sin embargo, estaba el patrón de una amante de un Majin que él derrotó buscando venganza.
A causa de eso, él pensó que era ese tipo de situación, y tenía confianza en que podía darle la vuelta a la situación.
Él no tenía intención de hacer el desafío por sí mismo, pero si llegaba a eso, practicaba la igualdad de género.
Ese era el arreglo en la mente de Orel.

“Si tienes una queja o algo, intenta presentarla a la fuerza.”

En ese momento, Orel no sabía sobre el rumor.
Por eso, para la mujer, las palabras de Orel sonaban algo como esto.
Se me ha prometido un alto estatus por el Rey Demonio-sama. Si quieres eso, entonces derrótame y tómalo… así es como sonaba.
Naturalmente, la mujer, quien era una Majin de rango AA, respondió así.

“Muy bien. Soy la Majin Fainell. El significado de mi otro nombre, Espada del Trueno, lo tallaré en ti.”

Fainell la Espada del Trueno.
Ese era el nombre de una Majin que había tenido varias fieras batallas con el grupo del Héroe.
Por supuesto, a menos que Orel buscara pelea con ella, él nunca la hubiera conocido.
Orel no podía siquiera recordar una razón para que alguien buscara pelea con él por nombre.
Y hablando de eso, este era definitivamente un oponente que lo dejaría medio muerto si fuera a enfrentarla.

“Toma esto… ¡Lluvia de Rayos!”

“E-Espera espera… ¡¿Dowah?!”

Una lluvia de rayos cayó incesantemente en el Bosque Lulugal.
Viendo a Orel esquivar desesperadamente, Fainell sonrió pareciendo divertirse.
Un chisporroteante rayo residía en su brazo, y tomó la forma de una afilada espada.

“Así que pudiste evadir eso… Sin embargo, ¡yo soy quien es digna de ser la mano derecha del Rey Demonio-sama!”
“¡¿De qué estás hablando?!”

Para Orel que estaba esquivando desesperadamente, era imposible entender lo que Fainell estaba diciendo.
Tal vez porque Fainell tomó eso como Orel fingiendo ignorancia, su rostro se volvió severo.

“¡No jodas conmigo! ¡La historia de que te uniste al Rey Demonio-sama y deseaste la posición de general ha alcanzado y resonado en el este!”
“¡No me uní a él ni deseo eso! ¡Qué clase de historia es esaaaaa!”

Mientras derramaba un sudor frío por la espada de rayo que pasó por el lugar que estaba a un pelo de él, Orel gritó.
Después de intentar desesperadamente escapar de Fainell, lo que estaba ahí era un Majin cubierto por una túnica que sostenía un torcido bastón rojo.
A esos ojos que estaban claramente mirándolo, Orel hizo una pregunta que esperaba que no fuera lo que estaba pensando.

“Hey, esto es solo una suposición, pero podría ser que tú…”
“Eres Orel, ¿no es así?”

Al mismo tiempo que oyó eso, Orel comenzó su escape con una energética carrera.
Lo hizo mientras se decía a sí mismo que el calor y sonido de un Volcanion (una gran llama explosiva), que se acercaba a él desde atrás seguramente era solo su imaginación.

“Al principio estaban solos, y esos días fueron especialmente horribles. Me atacaban cada treinta minutos.”
“Eso suena bastante terrible.”
“Rey Demonio-sama, ¿puedo golpearlo en la cara?”

Orel estaba desprendiendo una sed de sangre que era relativamente sería, pero viendo a Vermudol que estaba tomando agua caliente sin prestarle atención… se sentó justo frente a él.

“Si es sobre el té, no te daré nada. No tenemos hojas de té después de todo.”
“No necesito nada de eso. Más importante, ¿qué significa todo esto?”
“No es nada. La mayor parte es tal como dice el rumor.”

Lo que Vermudol intentaba hacer era simple.
Dividir el Continente Oscuro en el este, oeste, sur, norte y centro, él colocaría gobernadores en el este, oeste, sur y norte.
Era una historia simple con ese solo propósito.

“Es porque es algo que normalmente se hace incluso en los países humanos. No es como si los Mazoku no pudieran hacerlo también, ¿verdad?”

Es correcto, no era algo inusual.
Colocando gerentes en las regiones y gobernando el centro es algo normal.
De hecho, el método de Vermudol de simplemente dividir en este, oeste, sur y norte era desordenado y muy simplificado.

“Incluso los nombres han sido decididos. Comandante Oriental, Comandante Occidental, Comandante Meridional, Comandante Septentrional… supongo que el del centro podría ser Comandante General.”
“Ese no es el problema, Rey Demonio-sama.”

Ichika, que estaba a la espera al lado de Vermudol, movió las cejas ante Orel que estaba inclinando su cuerpo hacia adelante sobre el escritorio de piedra.
Aunque sus ojos estaban en él, Orel no dejó de cuestionar a Vermudol.
Era porque había algo que tenía que decir sin importar que.

“Los Mazoku son grupos de cúmulos de orgullo, ¿sabes? Si lo divides en este, oeste, sur y norte, ¿puedes imaginar lo que pasará?”

Los gobernantes del este, oeste, sur y norte serían decididos.
Para los Mazoku, ver eso, tenía un significado equivalente a decidir el más fuerte de cada región.
Obedecer a alguien más débil que ellos mismos, eso es algo que el orgullo de los Mazoku no permitiría.
Esa naturaleza cabeza de músculo es la principal causa de la derrota ante el Héroe, pero ya que eso es algo común para los Mazoku en general, no había forma de cambiar ese punto.
En otras palabras, si uno fuera a hablar de qué tipo de situación se desarrollaría–

“Bueno, probablemente sería una inmensa pelea. Ya que los poseedores de laberintos tienen sus lugares ampliamente conocidos, ¿no serían los primeros en ser atacados?”

Los laberintos, cuyo objetivo real era proteger a sus amos del Héroe y contraatacar, serían invadidos por sus camaradas Mazoku.
Seguramente sería un espectáculo de pesadilla, pero Orel acabó imaginándolo claramente.

“… Habrán bajas, ¿sabes?”
“No me importa. Hacer que se aplasten entre ellos es el objetivo.”

Esa fue una respuesta inmediata.
Orel fijó sus ojos en Vermudol quien respondió sin dudar.

“De cualquier forma, simplemente perderemos contra el Héroe con las cosas como están ahora. ¿No crees que una reforma es necesaria en esta área?”
“Una transición simultánea a una nueva era… Eso es lo que es.”

Orel pensó sobre el significado de las palabras de Vermudol e Ichika.
Y entonces, sobre quién fue el que creó a los Mazoku en primer lugar.

“No hay necesidad de preocuparse, Orel.”

Mientras expresaba una sonrisa, Vermudol le habló a Orel, quien se movió hacia atrás como si fuera repelido.

“Me agradas bastante después de todo.”

Si los Majin terminaban no siendo suficientes, estaría bien si él mismo creara más.
Para Vermudol que era el Rey Demonio, eso era posible.

“Entonces, Orel. ¿Qué clase de puesto quieres?”

Vermudol parecía haber cambiado desde la primera vez que se encontraron.
Sin embargo, el actual Orel, vio algo más aterrador que cualquier otra cosa.
Ese día–
El Majin Orel, juró lealtad al Rey Demonio Vermudol.


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