Yuusha ni Horobosareru – Volumen 1 – Capitulo 9

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Capitulo 9

“… ¿Un intruso?”

Oeste del Continente Oscuro.
En uno de los muchos laberintos que había dispersos ahí, el Palacio Subterráneo Meshram.
El Majin Meshram, que era su dueño, arqueó las cejas ante el reporte de su subordinado.

“Los Goblins están haciendo un escándalo, pero no pude obtener los detalles.”

Meshram se proclamó a sí mismo como Rey Demonio, pero teniendo la apariencia que probablemente tendría una Ameba si tomara forzosamente forma humana, prácticamente no había ningún Majin dispuesto a seguirlo.
Si lo hubiera, sería básicamente el Majin de rango G que actualmente estaba parado frente a Meshram.
Además de él, solo había Goblins y Beastia que fueron reunidos y añadidos a sus subordinados.
La tapicería del Palacio Subterráneo Meshram era extravagante, y no podía ser comparado al decadente Castillo del Rey Demonio.
A causa de eso, y ya que él solo se encerró bajo tierra cuando el Héroe invadió, normalmente se proclamaba como Rey Demonio y simplemente se deleitaba con comida deliciosa y holgazaneando en este palacio. No había forma de que hubiera alguien siguiéndolo desde el principio.
Hablando del mismo Meshram, decía cosas como que un verdadero Rey Demonio es aquel que no es comprendido, o que hay muchos que son engañados por Reyes Demonio falsos, esas eran palabras que los Majin del oeste definitivamente dirían irresponsablemente al menos una vez para representarse a sí mismos.

“No podría ser el Héroe, ¿no es así?”

Sin embargo, incluso él sabía de las ‘Redadas consecutivas de laberintos’ que habían sido realizadas por el Héroe cuando este invadió. El grupo de Héroe invadió los laberintos que descubrieron en el oeste empezando desde el borde, y realizaron repetidamente asesinatos masivos y saqueos– En el momento de ese incidente, él estaba realmente aterrado.

“¿Qué tal los Beastia? Ellos hablan mejor que los Goblins.”
“Sí, me dirigí ahí para confirmar las cosas pero… aún no han regresado.”

Con esas palabras, Meshram comenzó a deambular sin rumbo dentro de la habitación con una mirada intranquila.
La habitación en la que se encontraban ahora– La ‘Sala del Trono’ estaba en el piso más bajo del Palacio Subterráneo Meshram.
Si el Héroe estaba atacando, tal vez quedaría satisfecho con el tesoro que fue colocado en uno de los pisos superiores para ser saqueado, y se iría a casa.
Era algo que él había creado después de escuchar que hubieron Majin que escaparon del peligro haciendo eso durante la invasión del Héroe.
También tenía el objetivo de distraer al Héroe con el saqueo mientras escapaba por una puerta secreta.
Mientras hipotetizaba tal situación… Repentinamente, escuchó el sonido de la puerta del salón del trono abriéndose.

“¡Oh, ohh! Así que has regresado, ¿cómo estuvo?”

Mientras intentaba preservar tanta dignidad como podía, Meshram giró su rostro hacia la puerta.
Sin embargo, lo que había ahí no era un Beastia.

“… ¿Una Maid Caballero?”

El Majin subordinado murmuró eso.
Lo que apareció fue, una sola joven dama.
Aunque ella realmente no podía considerarse pequeña, de ninguna manera podría decirse que su altura era promedio.
Ella tenía cabello verde claro muy corto, y ojos verdes.
Usaba un uniforme de maid que tenía un verde oscuro como el de un denso bosque como color base.
Y además, armadura que cubría su pecho.
Teniendo espadas visibles a ambos lados de su cintura, ella era ese tipo de joven dama.
Viendo a la joven dama que estaba mostrando descontento en su rostro por alguna razón, Meshram movió frenéticamente su diminuta cabeza tipo Goblin.
Maid Caballero.
Eran aquellas cuyo destino era servir a una persona designada.
Generalmente diferentes a los caballeros regulares, era una ocupación de alto grado que tenía alta demanda por su habilidad para realizar una gran variedad de trabajos incluyendo la batalla.
Naturalmente, para las Maid Caballero, aquellos con alto rango reunirían a muchas de ellas pero… Debido a eso, también había muchas Maid Caballero deambulando en busca de un amo adecuado al que servir.
Se dice que tales Maid Caballero se promoverían al amo que ellas reconocieran como el elegido.
En otras palabras–
Meshram, llegó a la conclusión de que él mismo era digno de eso.

“… Majin Meshram. ¿Está él aquí?”

Debido a eso, Meshram respondió a la joven Maid Caballero con una gran sonrisa.

“Eso es correcto. Sin embargo, no soy un Majin. Soy un Rey Demonio…”
“El amo de Nino desea una limpieza mayor de basura superdesarrollada como tú.”

Meshram y su subordinado Majin se congelaron por esas palabras.

“A-Amo… podría ser…”
“¡¿Q-Quién es una basura superdesarrollada?! ¡Decirle eso al gran Rey Demonio Meshram-sama!”

El Majin subordinado se encogió y el enojado Meshram se acercó a la joven dama.
Después de mirar a Meshram con ojos que parecían indicar que lo detestaba desde el fondo de su corazón, la joven dama informó a Meshram como si estuviera escupiendo.

“En nombre del Rey Demonio Vermudol, Nino destruirá a todos aquí.”

Dos hojas curvas brillaron en las manos de la joven dama.
Al mismo tiempo, el Majin subordinado comenzó a escapar gritando.
Moviendo el trono, escapó por el pasadizo que estaba debajo.

“¡O-Oi! Kuu… ¡Que alguien venga! ¡Hay un intruso!”

Meshram levantó la voz.
Era para momentos como estos que había encerrado a los Beastia más habilidosos aquí.
Ellos retorcerían y aplastarían a esta humilde Maid Caballero.
Creyendo eso, Meshram gritó.

“Es inútil.”

Meshram tembló ante las palabras de Nino.
El brillo de las espadas curvas.
Y, sus ojos verdes que brillaban tenuemente.
El instinto que se encontraba dentro de Meshram murmuró que esos eran Ojos Mágicos.

“Porque si ellos no están a la espera en algún cuarto secreto, entonces Nino ya los destruyó a todos.”
“E-Estás mintiendo…”
“Nino, no miente. Además, muy ocupada.”

Un paso.
Dos pasos.
Tes pasos.
Con las espadas curvas listas en ambas manos, Nino se paró frente a los ojos de Meshram, cuyas piernas habían cedido.
Mientras miraba abajo a Meshram con ojos que lo veían como basura, Nino murmuró.

“Es porque Nino trabaja duro. Aún hay mucha limpieza que necesita hacerse.”

Las espadas curvas brillaron una vez más.
Con un ataque, ella lo decapitó.
Con un ataque, partió su torso en dos.
Con la siguiente serie de ataques, cortó esa cabeza en pedazos.

Esos fueron unos meros segundos.
Para cuando el cuarto del trono se había transformado en una piscina de sangre con un sonido sucio, Nino ya se había sumergido en el pasaje de escape.
Con esto, Nino aún tenía mucho trabajo por hacer.
Después de todo, los autoproclamados Reyes Demonio… hay una gran cantidad de ellos en la parte oeste del Continente Oscuro.


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