Yuusha ni Horobosareru – Volumen 1 – Capitulo 27

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Capitulo 27

El patio este era un lugar de reunión popular a la hora del almuerzo para los estudiantes de la Escuela de Aventureros de Edius.
Tenía una alfombra verde de césped, y estaba salpicado de muchos árboles.
Los estudiantes almorzaban o tomaban siestas a la sombra de esos árboles.
Comparado con el patio oeste donde había alborotos frecuentes sobre duelos, era realmente un espacio tranquilo y pacífico.
Incluso para Quelia Lewistale, que tenía un bento decorado dulcemente, y sus amigos, no era la excepción… pero, Quelia notó algo extraño en ese lugar, y dejó de caminar.
Por alguna razón, era más ruidoso de lo usual… esa fue su primera impresión.
Cuando recorrió el patio con la mirada, notó que la gente estaba reunida en un lugar, y ella podía ver que estaban murmurando.

“Podría ser… es, ¿un duelo?”

Al amigo que la miró con un rostro preocupado, Quelia le mostró una mirada un tanto vacilante, pero sacudió la cabeza a los lados y lo negó.

“No da ese tipo de impresión…”

No había un aire de entusiasmo salvaje característico de los duelos, y el ambiente era calmado.
A pesar de eso, era un hecho que había una atmósfera anormal por alguna razón.
Así es, por ejemplo.
Era similar a la mirada que el amigo junto a Quelia siempre le daba.
Era una mirada que se debía a que ella era la hija del Sacerdote Principal del Gran Templo de Altlis.
Era un ambiente de sentimientos como de vaga admiración, y algo como encontrar difícil aproximarse, pero aun así querer ser amistoso a pesar de que todo eso se mezclaba.
Quelia se había vuelto sensible a ese aire de interés propio.
Y entonces, ahora mismo, ella podía sentir algo similar a eso.

“Podría ser, ¿un nuevo estudiante?”

Quelia recordó que un profesor contó un rumor de que los estudiantes de este año eran en general excelentes.
El niño problema de la Casa del Duque Albania, y la Princesa de la Lanza de la Casa del Duque Necros, y además, el orgulloso prodigio de la Casa del Barón Stagius, verdaderamente una gran variedad de estudiantes grandiosos se habían reunido.
Pensando que ya era hora de que la ceremonia de ingreso hubiera terminado, Quelia supuso que una de esas rumoreadas personas estaba ahí.
Ganando un poco de interés, Quelia se aproximó a la multitud de personas.
Liderando a sus amigos… aquellos que otros Humanos llamarían sus seguidores, cuando la gente reunida notó que Quelia se aproximaba, junto con un gran revuelo, ellos expresaron sonrisas que podrían ser vistas como serviles, y abrieron paso.
Mientras lamentaba ese aspecto, Quelia dirigió su mirada hacia el corazón del disturbio.
Era, debajo de un árbol.
Ahí, lo que estaba durmiendo como enrollada en una bola, era una sola joven.
Ella tenía cabello verde claro muy corto, un traje de maid que tenía como color base un verde oscuro como el de un bosque, y además, armadura que cubría su pecho.
Sin duda, esa era una característica de las Maid Caballero de las que ella había escuchado en historias.

“Ahora que lo pienso, si recuerdo correctamente, había un rumor de una Maid Caballero entre los nuevos estudiantes. Podría ser, ¿esta chica?”

Una joven de entre los seguidores murmuró eso, y Quelia pensó sobre eso.
Se les llama los mejores subordinados, se dice que aunque las Maid Caballero son deseadas por mucha gente poderosa o influyente, ellas no son influenciadas por ese tipo de poder o autoridad.
Se dice que aquellos que son elegidos por esas mujeres que eligen a su propio amo usualmente poseen algún tipo de talento.
Ser elegido por una Maid Caballero justo como en las historias dejadas atrás sobre el anterior Héroe Ryuuya y otros grandes hombres era un gran honor, y nobles y caballeros con mucho orgullo desesperadamente buscaban información sobre las Maid Caballero.
Por esas razones, ella se sorprendió por la joven Maid Caballero que estaba frente a sus ojos.

“Mu… muu…”

La joven Maid Caballero estaba profundamente dormida y parecía muy cómoda.
Una apariencia que a primera vista parecía estar llena de aperturas.
Sin embargo, Quelia fue capaz de entender inmediatamente que de hecho ese no era el caso.
Una distancia de tres pasos– ella estaba confiada de que si ella fuera a acercarse a esa distancia, entonces esa chica se pondría de pie inmediatamente.
No, ella ni siquiera estaba segura de si realmente estaba durmiendo o no.
En cuanto al por qué, era porque la joven reaccionó a Quelia que había llegado a esa distancia a pesar de todo eso, y había medio abierto los ojos.
Sus abiertos ojos verdes.
Viéndolos, Quelia se sorprendió un poco.
Eran de un verde excesivamente hermoso.
Reminiscentes de la magnificencia del Gran Bosque Jiol, con un brillo como el de una gema.
Esos ojos se abrieron, y observaron a Quelia.

“H-Hola. ¿Despertaste?”

Mientras se deshacía de una sensación atrayente, Quelia dijo eso y sonrió.

“…”

Sin embargo, tal vez porque ella acababa de despertar, la joven dama no respondió.
Después de levantar lentamente su cuerpo, ella se estiró ligeramente.
Su apariencia murmurando *munya munya* y parecer adormilada le recordaba a un gato descarado.

“¿U-Um?”

Quelia la llamó una vez más.
Ella le respondería si la llamaba.
Cuando Quelia sintió confusión por la situación que difería enormemente de lo que era común para ella, Nino examinó el área con una expresión disgustada.
Notando que todas las miradas de la gente en el área circundante estaban dirigidas a ella, Nino profundizó su disgusto, y fue entonces que ella notó que Quelia la había llamado.

“¿Qué?”
“N-No, no es que tuviera algún asunto en particular contigo.”

Quelia se sorprendió por la respuesta que ella nunca antes había recibido hasta ahora.
Para ella, el acto de que ella llamara a alguien era un acto que traería felicidad al otro.
Eso, era a causa de la posición de Quelia, pero no debería haber nadie que señalara eso, y todas las personas que eran llamadas por Quelia estaban encantadas de tener una conexión con ella.
Por eso, Quelia la llamó incluso sin tener ningún asunto con ella.
Sin embargo, viendo a Nino, era obvio que no estaba feliz ni nada.

“… Ya veo. Adiós.”

Después de decir eso, Nino levantó y lanzó una mirada severa a los alrededores.
Con solo eso, la multitud escapó dispersándose como arañas.
Humanos que quisieran ver el rostro de una Maid Caballero que mostraba su descontento, no había ninguno aquí.
Así, Nino se puso de pie.
Pensando que era hora de regresar al lado de Shion, ella notó el pequeño gruñido de su estómago.
Después de dormir bien, ella estaba hambrienta.
Mientras asentía a ese deseo que era razonable para ella, Nino intentó dirigirse hacia donde estaba Shion cuando–
Una voz algo nerviosa sonó.

“¡U-Um…!”
“¿Qué?”

Como preguntando si aún tenía algún asunto con ella, Nino se volteó hacia Quelia.
Mientras su largo cabello color cereza se balanceaba, Quelia mostró el paquete que llevaba.

“Si no es molestia, ¿te gustaría almorzar con nosotros?”
“Nino, no tiene nada, ¿sabes?”

Mientras demandaba implícitamente su propia porción para el almuerzo, Nino miró fijamente a Quelia.


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