SukaSuka – Volumen 3 – Capitulo 4 – Parte 3

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Parte 3: El desgastado reloj anacrónico

Al día siguiente.

Justo como proclamó, el Técnico Primero formó un gran grupo de trece soldados y se dirigió al subterráneo. Aquellos que se quedaron atrás se vieron forzados a continuar con el agotador trabajo de preparar la aeronave para la partida con trece pares de brazos menos.

El grupo regresó antes del anochecer. El Técnico Primero, inflado con orgullo, presumió la ausencia de heridas en cada uno de los trece soldados. Tal vez su equipo era excepcionalmente habilidoso, ya que también trajeron una buena cantidad de botín.

Ahora, hablemos un poco del Timere. Criaturas fundamentalmente sin forma, maduran rápidamente y tienen la habilidad de dividirse a sí mismos. También son la única Bestia que encontrarás arriba en el cielo, aunque con muy baja frecuencia.

Cuando están abajo en la superficie, crean nidos bajo tierra. Una vez que encuentran una cueva con espacio y humedad adecuados, se pegan a las paredes y el techo y comienzan a multiplicarse. Contrario a la repulsiva y aterradora apariencia de estos nidos, en realidad no son tan peligrosos. Ha habido más que unos pocos casos de un salvador encontrándose justo en medio de un nido de “6º” y saliendo sin un rasguño. El Timere no parece molestarse en responder a solo uno o dos invasores, como si fuera demasiado perezoso para despertar de su confortable siesta.

No se sabe con claridad qué los lleva a la acción. Incluso hay quienes dicen que no existe tal cosa, que las Bestias simplemente hacen llover destrucción sobre todo sin pensamiento o razón. Aceptando esa hipótesis, no parece ser muy útil intentar averiguar qué es lo que los despierta o los mantiene dormidos.

– En realidad, sin embargo, esa creencia es incorrecta. Hay unas pocas condiciones que, aunque no son necesariamente absolutas, tienen a despertar al Timere de su sueño. Por ejemplo, si un gran grupo de seres vivos se acerca. Cuando una o más de dichas condiciones se cumple, unos pocos Timere despertarán y buscarán a su presa.

En la superficie de la arena, castigada continuamente por feroces vientos, se abrió un pequeño hoyo.

Y entonces otro.

Y otro.

Entonces otro y otro y otro y otro y otro, como si fueran burbujas en la superficie del agua hirviendo.

Entonces, una sustancia líquida comenzó a derramarse fuera de cada uno de los recién formados hoyos.

En el lenguaje antiguo de los Emnetwyte, ‘Timere’ significa algo como ‘miedo’. El tipo de miedo que aparece de la nada, se multiplica infinitamente mientras antes de ser descubierto, entonces devora tu corazón, aplasta tu alma, y se lo traga todo. Ese tipo de miedo.

Ahora no hay forma de saber cómo fue que esta especie de las 17 Bestias llegó a adquirir tal nombre. Tal vez los escolares antiguos simplemente usaron lo primero que se les vino a la mente. Pero no importa cómo fue, las bestias conocidas como Timere verdaderamente hacen honor a su nombre.

Un sinfín de Timere comenzaron a arrastrarse fuera de la superficie arenosa de la tierra.


En la pared de la bodega del Plantaginesta había un desgastado reloj anacrónico. Dos delgadas y ligeramente dobladas manecillas rotaban en el marco de madera, que se había deformado con los años debido a la humedad. De acuerdo al miembro de la tripulación que había estado a bordo de la nave por más tiempo, el reloj ya estaba deteriorado cuando él lo vio por primera vez.

Aparentemente, el primer capitán del Plantaginesta lo trajo a bordo como un recuerdo de su abuela. Y también, se dice que hay una historia realmente triste detrás del reloj, pero nadie ha escuchado jamás la historia. Alguien probablemente simplemente inventó el rumor como entretenimiento. El reloj desgastado no era más que un reloj desgastado. Convenientemente te mostraba la hora si lo mirabas, nada más y nada menos.

En ese momento, las manecillas del reloj apuntaban a las 6:26 PM.


La primera víctima fue un joven Ayrantrobos que desafortunadamente había sido asignado a limpiar las ventanas en ese momento. Él había estado luchando para limpiar la abundante cantidad de arena pegada en el marco cuando pasó. Ni siquiera tuvo tiempo para gritar.

En ese momento, las manecillas del reloj apuntaban a las 6:28 PM.


Mientras caminaba por los corredores de la nave, el ligeramente ebrio Reptrace Tercer Oficial notó un extraño sonido como de golpes viniendo de la ventana. Cuando fue a dar un vistazo, vio algo verde pegado a ella desde el lado de afuera. Y aparentemente, ese algo verde estaba intentando destrozar la ventana– no, más bien el mismo muro de la nave.

El Tercer Oficial gritó.

En ese momento, las manecillas del reloj apuntaban a las 6:32 PM.


Con un explosivo boom, el hechizo incinerador de la nave cobró vida. La tripulación se dio cuenta de que tenían que elevarse de la superficie tan rápido como fuera posible. Cada segundo contaba. Si lo hacían demasiado tarde, todos serían consumidos por la horda de arena cenicienta.

“¡¿Q-Qué demonios es eso?!” Gritó el Técnico Primero.

Grick miró fuera de la ventana. Más allá de los crecientes vientos arenosos, podía ver incontables siluetas con forma de árboles esparciendo sus ramas, intentando atrapar al Plantaginesta.

“¿Qué quieres decir con qué es eso? Es un grupo de Timere por supuesto,” respondió Grick con indiferencia mientras cargaba munición en su arma. Por supuesto, él sabía que no sería capaz de realmente matar a la Bestia con eso, pero al menos podía hacer que titubearan. Además, sería mejor que salir con las manos vacías.

“¿V-Vamos a estar bien encendiendo el hechizo incinerador así? Escuché que eso fue lo que causó la caída del Saxifraga.”

El Técnico Primero no estaba equivocado, pero el Saxifraga había sido atacado por el ‘4º’, que busca a su presa sintiendo el sonido y el movimiento. El retumbante hechizo incinerador había tenido el efecto de básicamente gritar ‘¡hey estamos aquí!’ al enemigo.

Sin embargo, el Timere era diferente. El si sus ojos u oídos son buenos nadie lo sabe, pero de alguna forma son capaces de identificar la ubicación de cualquier ser vivo y atacar. Contener el aliento o hacerte el muerto o esconderte en las sombras no te ayudará. Mientras estés cerca de ellos y vivo, no hay forma de escapar a sus viciosos colmillos. Esto significa que sin importar cuanto escándalo cause el hechizo incinerador, no atraerá ni la más mínima atención del Timere. Grick no estaba exactamente de humor para explicarle todo eso al Técnico Primero, y, bueno, de todas formas no tenía sentido hacerlo.

“¿Dónde están las Armas Excavadas? ¡Es para momentos como estos que las trajimos, ¿verdad?! ¡Apresúrense y limpien este desastre!” Gritó el Técnico Primero.

“No intentes apartar tus ojos de la realidad y empujar la responsabilidad hacia otros.”

La aeronave se sacudió violentamente y se inclinó. Los propulsores comenzaron a girar desesperadamente. Finalmente, el Plantaginesta se elevó de la tierra.

“¡De acuerdo, esto es bueno! ¡Aseguremos un poco más de altitud a máxima velocidad y desprendamos a tantos de esos tipos aferrándose a las paredes como podamos! ¡Después de eso, tendremos que contar con las jovencitas!”

Sonidos de desesperación permearon la nave desde afuera. Parecían estar acercándose.

“¡Unos pocos se han infiltrado en la nave! ¡Evacuen a todos a un lugar seguro!” Gritó Grick.

“¡N-No sé qué hacer! ¡Soy un técnico, no un oficial! ¡Esto está fuera de mi especialidad!”

“¡Oh, ¿enserio?!”

Si el Técnico Primero planeaba abandonar su deber, solo hacía las cosas más convenientes para Grick. Él tomó el transmisor de voz y difundió sus órdenes por toda la aeronave. Por supuesto, esto también estaba fuera de la especialidad de Grick, pero si nadie tomaba el mando no tendrían posibilidades de sobrevivir.

Las manecillas del reloj apuntaron a las 6:34 PM.


Chtholly no había recuperado la conciencia. Después de desmayarse cuando estaban escapando del laberinto subterráneo, ella nunca volvió a abrir los ojos. Habían corrido a la nave y a la clínica, tomaron al doctor, y le dijeron que hiciera cualquier cosa para despertarla.

Por supuesto, nada funcionó.

Después de todo, ella no estaba sufriendo de ningún tipo de enfermedad regular, y no tenía heridas visibles. ¿Cómo pudieron esperar que el doctor tratara a alguien que parecía estar perfectamente bien por fuera? Él descubrió una ligera hemorragia interna cerca del pecho, pero eso probablemente fue causado por la interferencia de Willem, y no estaba directamente relacionado a su coma.

Willem se sentó en el suelo junto a la durmiente Chtholly, su cabeza enterrada en sus manos. Ahora que había llegado a esto, probablemente no tendría sentido intentar reparar a Lapidemsibilus. La espada tenía la habilidad de mantener la condición mental y física de su usuario, pero requería primero que el usuario la activara con Venenum.

“… qué estoy haciendo…”

Willem gimió. Él había querido hacerla feliz. Pero desde que ella despertó de ese primer coma, ¿qué había podido hacer él? ¿Qué había hecho él para guiarla hacia sus sueños? No podía pensar en una sola cosa.

No es como si realmente te importara ella de todas formas, ¿verdad?

Willem creyó oír una voz susurrándole desde un oscuro lugar en lo profundo de su corazón.

Ella solo captó tu atención porque era la portadora de Seniorious. No te importaba Chtholly. La chica a la que querías salvar era Lillia. Lo que querías proteger era tu promesa con Almaria. Ya que fallaste en ambas cosas, intentaste engañarte a ti mismo al ponerte en una situación similar.

No. Me importaba Chtholly.

Te diste cuenta de que nunca serías capaz de hacerla feliz, ¿no es así? Ser elegida por Seniorious es una maldición vinculante. Una vez que fue escogida, su destino fue determinado. Nunca hubo una salida desde el principio.

No. No. No. Ella pudo haber encontrado felicidad. Yo iba a ayudarla.

Fuiste salvado por el hecho de que ella era solo una niña. Pudiste hablarle sin realmente mirarla a los ojos. Pudiste mantener la distancia. Pudiste dar sin tomar nada. Eso te permitió seguir aferrándote a esas cosas tan importantes para ti que sabes que se fueron hace mucho.

No. No. No. NO. Yo, yo solo… yo solo…

Oh, mírenme, estoy intentándolo tan duro. Pero no es mi culpa que no pueda lograr nada, el destino no está de mi lado. ¡Todo es culpa del destino, no mía! ¡Boo hoo! Por supuesto que nadie va a culparte si tu oponente es el destino. Es cierto que no hiciste nada incorrecto, pero–

N–

Como dijiste, lo que es correcto para ti es groseramente incorrecto para alguien más.

La aeronave tembló salvajemente. Willem escuchó la voz de Grick por el sistema de transmisión ordenado a todos evacuar a un lugar seguro, pero él se quedó quieto.

“… cásate conmigo, ¿huh?” Esas palabras habían salido de su boca apenas ayer. “Me pregunto… qué pienso realmente de ella…”

Lentamente, Willem se puso de pie. Se inclinó hacia abajo y ligeramente tocó los labios de Chtholly con los suyos. Una sola lágrima se derramó por la mejilla de la chica. Mientras se separaba, escuchó un ruido ensordecedor de metal dividiéndose. En alguna parte cercana, los invasores deben haber logrado ingresar a la nave.

“… haha.” Con una breve risa, Willem le dio la espalda a Chtholly. Incluso se sintió un poco agradecido con los recién llegados. Lidiar con ellos sería mejor que sentarse aquí pensando en cosas inútiles. “Lo siento. Tengo que irme por un momento,” le dijo a la chica durmiente a sus espaldas, entonces salió de la habitación.

Las manecillas del reloj apuntaron a las 6:35 PM.


La batalla, por supuesto, parecía completamente desesperada. Pero Rhantolk podía pensar en dos buenas cosas sobre la situación actual.

Primero, los Timere atacantes eran muchos en número, pero cada individuo no era muy grande. El Timere, cuando es asesinado, no muere. Más precisamente, en el instante de su muerte se dividen en dos, y solo una mitad muere mientras que la otra sobrevive. Ese proceso se repite hasta cierto límite. Lo afortunado sobre eso, por lo que Rhantolk podía decir, ninguno de ellos eran lo suficientemente grande para tener un límite de más de diez veces. Una sola hada podía manejar uno con relativa facilidad si tenían tan pocas vidas.

Segundo, Rhantolk misma se sentía inusualmente ágil. Su Venenum se encendía y fluía hacia Historia mejor que nunca. De hecho, ella se sentía tan liviana que el sentimiento placentero era casi suficiente para hacer que olvidara la gravedad de la situación. La causa, ella sabía, era el tratamiento que el Técnico Segundo Willem Kmetsch le había dado antes. Al principio sospechaba que él solo estaba dando excusas para tocar el cuerpo de una joven chica, pero aparentemente no era así. Sus habilidades definitivamente no eran una broma. Combinado con su personalidad, del tipo que hacía que Rhantolk quisiera burlarse, ella sintió que tal vez podría llevarse bien con él. Ella también podía entender por qué Chtholly se había enamorado de él. Si solo no fuera un Emnetwyte…

“¡Tres, cuatro!”

Rhantolk le dio el golpe final a la Bestia frente a ella. Inmediatamente después, desplegó sus alas y voló a una distancia segura de la horda de Bestias que se aferraba al casco del Plantaginesta. Ya que las Bestias mismas no podían volar, ella siempre podía mantener la ventaja utilizando sus alas. La aeronave también parecía haber alcanzado una elevación adecuada. Los Timere, que habían estado usando los cuerpos de sus compañeros como escalera para subir colapsaron en el suelo cuando la nave quedó fuera de alcance.

“Muy bien…”

Con eso, los refuerzos de la superficie se acabaron. Todo lo que tenían que hacer era limpiar los que ya estaban pegados a la nave. Rhantolk miró al Plantaginesta una vez más. Casi un tercio de la parte inferior de la nave estaba cubierta de Timere, como si hubiera pasado por un pantano infestado de sanguijuelas. El abrumador número de Bestias, bueno, ella realmente no quería verlos, pero no podía ignorarlos. Ella estimó que el total era de entre cien y doscientos.

“Bromeas…”

Con tantos individuos para empezar, no importaba si cada uno solo podía dividirse diez veces. Rhantolk, aunque se sentía genial, acababa de recuperarse de envenenamiento por Venenum. Si continuaba presionándose, eventualmente se rompería. Incluso con dos puntos positivos, la situación seguía siendo completamente desesperada.

Las manecillas del reloj apuntaron a las 6:38 PM.


¡Alégrate! ¡Es el campo de batalla! Algo dentro de Willem parecía susurrar.

El campo de batalla. El lugar donde los héroes muestran su coraje. El lugar para luchar, destruir y reclamar la victoria. Aquí yace la euforia. Aquí yace la gloria. Aquí yace la tragedia. Fantasía. Realidad.

Willem una vez deseo poder para pararse en el campo de batalla. En su nueva vida, incapaz de seguir parándose ahí, había sufrido de pensamientos amargos. Su corazón sufría al enviar a sus seres queridos a este lugar. Así que tal vez él había anhelado pararse aquí todo este tiempo. Tal vez debería alegrarse de finalmente llegar al campo de batalla. Después de todo, ¿no era eso todo lo que deseaba a lo largo de esos largos años? ¿Aplastar al enemigo, pelear a través del dolor y reclamar la victoria?

Willem sacudió su cabeza, intentando alejar su mente de esos pensamientos inútiles. Manteniéndose cerca del suelo, corrió por el corredor. Algo gris repentinamente voló a su lado e intentó cortar su espalda. Willem se agachó aún más, causando que el ataque pasara sobre su cabeza. Toda la pared había estallado con tal fuerza que Willem casi quería reír por la ridiculez de todo. Incontables fragmentos metálicos de las placas de cobre y acero que estaban alineadas en los corredores hace segundos volaron por el aire. Él vio un trozo, que tenía las palabras ‘que Regul Aire permanezca en paz por siempre’ grabadas en él, pasar volando.

Desde afuera de donde la pared solía estar, eso se reveló a sí mismo. Tomó la forma de un gran crustáceo gris con un resistente caparazón cubriendo su cuerpo y las articulaciones de sus patas. Se parecía un poco a un cangrejo, pero un cangrejo de verdad no tendría más de diez patas, y esas patas no serían capaces de estirarse y contraerse independientemente.

Era inconfundiblemente una Bestia. Willem había escuchado tanto sobre ellas, pero esta era su primera vez viendo una. Él pensó que encontrar una de las criaturas tal vez despertaría profundas emociones en él, pero no sintió nada en particular. Frente a sus ojos estaba nada más que un enemigo de forma extraña con un poder enorme– y tal vez, el destino final de un antiguo Emnetwyte. La posibilidad lo hizo dudar un poco. Solo un poco. ¿Y qué si una vez fue un Emnetwyte? Ahora mismo, era un monstruo con sus colmillos dirigidos a él. Eso era todo lo que importaba.

Un fuerte viento sopló por la pared destruida. Junto con él vinieron tres apéndices de Bestia. Golpearon la pared, el techo, el suelo, agitándose salvajemente en un intento por aplastar a Willem. Él aflojó su postura y cerró la brecha entre con la Bestia con un ágil juego de pies casi como si bailara. Era una versión básica del método de carrera enseñado en las técnicas de espada curva de Garmond Occidental. Aparentemente, si se dominaba, podía convertir al usuario en una neblina de calor que fluía por el cielo, pero el sin talento Willem nunca podría usarla más que como un pequeño truco. Pero eso era suficiente por ahora. La Bestia se movía como cualquier bestia salvaje. Todo lo que poseía era fuerza abrumadora; no tenía habilidades o procesos de pensamiento complejos. Con movimientos ligeramente engañosos, Willem podía esquivar fácilmente sus ataques.

Él llegó justo al lado de la Bestia, a una distancia tan cercana que su aliento chocó contra el caparazón gris. Desde cerca, notó que una extraña sustancia viscosa cubría el cuerpo de la Bestia. Espero que no sea veneno, pensó mientras lanzaba su puño izquierdo hacia adelante. Mientras su mano volaba por el aire, recogió un tablón de hierro que iba cayendo del techo para luego golpearlo directamente en la raíz de una de las patas de la Bestia. Por supuesto, su puñetazo, incluso con la fuerza añadida del tablón de hierro, no hizo daño, sería estúpido pensar que un simple puño podría dañar a un enemigo que podría sobrevivir fácilmente a ser bombardeado por cañones.

Willem bajó su postura, torció sus tobillos, rotó sus hombros hacia atrás, y guardó una respiración profunda en su estómago. Esa cadena de movimientos conectados suavemente fortaleció aún más su puño retraído. Un puñetazo a quemarropa. Se dice que si un maestro llevaba a cabo este ataque, podría dividir una montaña gigante y hacer que una cascada fluya en reversa (probablemente ligeramente exagerado). Willem, siendo un amateur, no podía hacer nada parecido. Como mucho, podía empujar ligeramente al receptor de su puño.

Pero eso era suficiente. Detrás de la Bestia había un gran hoyo abierto donde una vez hubo una pared, la cual la Bestia misma había arrancado. En otras palabras, si Willem empujaba ligeramente a la Bestia, no tendría nada en que pararse. Y la Bestia, que no tiene alas, no tendría forma de volver a subir una vez lanzada al aire.

Willem llevó su puño adelante, exitosamente empujando a la Bestia fuera de la aeronave. Entre el cielo enrojecido de afuera, comenzó a caer silenciosamente hacía el vasto páramo gris. Luego de verlo por un momento, Willem relajó su guardia.

“¡Agh!”

Él había presionado su ya roto demasiado lejos. Un intenso dolor atravesó cada parte de él, causando que Willem hiciera una mueca. Con ambos brazos, revisó la condición de sus heridas. No había huesos rotos, y ninguna articulación o tendón importante había sido cortado. Podía seguir moviéndose. Aún podía pelear. Podía seguir parándose en el campo de batalla. Willem dejó salir una risa maniática.

“Estoy sorprendida,” dijo una vez detrás de él.

Dándose la vuelta, Willem vio cabello azul flotando en el violento viento. “Oh, Rhantolk. Me alegra ver que estás sana y salva.” Sonrió.

“Todo gracias a ti, desafortunadamente. Aunque tú no pareces estar muy bien,” dijo amargamente Rhantolk. “Te estás presionando demasiado, ¿verdad? ¿Una persona herida derrotando a una Bestia desarmada y sin encender Venenum? ¿Qué clase de broma es esta?”

“Oh, ¿estabas viendo? Qué vergüenza.”

“No te hagas el tonto. Cielos, realmente eres– ¡ah!”

La conciencia de Willem repentinamente se apagó. La fuerza en sus rodillas que mantenían su cuerpo erguido se derrumbó, dejando su cuerpo inclinándose hacia el hoyo en la pared detrás de él. Sin embargo, justo antes de que cayera al cielo tras su oponente, Rhantolk agarró su cuerpo y lo lanzó al suelo, donde solía estar el piso del corredor.

“… lo siento.” La conciencia de Willem volvió. “Enserio me salvaste.”

“Sí lo hice. Se agradecido. ¿Puedes pararte?”

Willem intentó levantarse, pero no pudo. Sin importar cuan duro tratara, no podía poner nada de fuerza en sus rodillas.

“Supongo que entonces no tenemos otra opción que descansar un poco aquí. Yo misma estoy algo cansada…” Dijo Rhantolk mientras se sentaba derecha. Ella acercó a Willem, dejando descansar su cabeza cerca de su pecho.

“H-Hey.” Willem titubeó. Comparada con Nephren, que siempre estaba abrazando a Willem y todo eso, Rhantolk tenía un poco más… ya sabes. “Hah. Como si una simple niña pudiera hacerme sentir algo,” dijo él, medio para sí mismo.

“¿Enserio? No preguntaré si estás diciendo eso seriamente o solo intentas controlarte, pero de cualquier forma estoy agradecida,” dijo Rhantolk, y apretó su agarre un poco.

Con sus orejas cerca de su pecho, Willem podía escuchar claramente su rápido latido. “Tú también estás arruinada, ¿verdad?”

“Aunque no tanto como tú, si me exigí un poco de más.”

El Venenum usa la fuerza del corazón para encenderse. Las consecuencias se revelan pronto, con el flujo sanguíneo y el latido volviéndose caóticos. El pulso inestable e irregular que escuchó en Rhantolk era inconfundiblemente el resultado del uso extendido en exceso de Venenum.

“¿Puedes arreglarlo con ese sospechoso tratamiento tuyo?” Preguntó Rhantolk.

Willem sacudió la cabeza. Con su habilidad, curar un latido irregular directamente sería estrictamente imposible.

“Eres más inútil de lo que pensé.”

“¿Eso significa que tenías altas expectativas de mí?”

“No necesariamente…” Rhantolk pausó por un momento y pensó. “O tal vez sí. Sabía que no podía confiar o depender de ti, pero tal vez alguna parte de mí esperaba algo de ti.”

Sus palabras le recordaron a Willem algo que ese estúpido lagarto había dicho una vez. Lo tomó como un insulto.

“¿Tienes idea de lo que está pasando en otras partes? ¿Están Nopht y Nephren a salvo?” Preguntó.

“No sé los números exactos, pero sospecho que quedan aproximadamente diez Bestias. Antes vi que Nopht seguía viva, pero parecía estar presionándose tanto como yo. Aún no he visto a Nephren, pero creo que está peleando en alguna parte cerca de la bodega.”

“Ya veo.” Willem pensó un poco. La situación obviamente era sombría. Las hadas no tenían ningún problema enfrentando a las pequeñas Bestias una por una, pero eran vastamente superadas en número. Sin ninguna oportunidad para descansar, mientras más durara la batalla, más disminuía la ventaja de fuerza de las hadas. “Creo que debería–”

“No.” Rhantolk lo interrumpió inmediatamente.

“Ni siquiera había terminado de hablar.”

“Podía darme cuenta por tu rostro que ibas a decir algo malo. Algo como, si la situación es tan mala ni siquiera la apertura de la puerta a la tierra de las hadas lo resolverá, entonces me sacrificaré y limpiaré todo. ¿Tengo razón? Estabas pensando que hacer eso minimizaría las pérdidas, ¿correcto?” Willem deseaba que Rhantolk dejara de leer su mente. “Si no, no habría explicación para esa estúpida sonrisa en tu rostro.”

… ¿estoy sonriendo? Se preguntó Willem. “Para ti, el que muriera yo sería lo menos doloroso, ¿no es así?”

“No negaré eso. Pero verte cometer suicidio frente a mí usando a una de mis amigas como excusa no sería muy agradable.”

Chtholly aún no había despertado. Willem estaba intentando desesperadamente pelear una batalla perdida. Aparentemente, Rhantolk era capaz de descubrir cómo estaban conectadas esas dos cosas.

“Supongo.” Willem colocó su palma sobre la cabeza de Rhantolk, solo para que fuera apartada inmediatamente. “Las Bestias están aumentando en número. Tú sigue descansando. Yo iré a dar un vistazo a la bodega.”

“¿Eso es una orden?”

“Tómalo como quieras,” respondió Willem, entonces corrió.

Las manecillas del reloj apuntaron a las 6:51 PM.


Atacada por con un fuerte golpe, Nopht fue enviada volando. Rebotó en las paredes y el techo como una pelota, arrancando unas pocas tuberías, rodando entonces hacia el final del corredor antes de finalmente detenerse. Ella había levantado su defensa de Venenum justo a tiempo, juzgando por la falta de heridas visibles en su cuerpo. Sin embargo, como resultado de los repetidos impactos, su brazo derecho se había entumecido y se rehusaba a moverse.

“Ahaha… esto es malo.”

Ella se paró con pies inestables, viendo a la Bestia que se aproximaba lentamente. Usar Venenum continuamente sin descanso por un periodo de tiempo tenía básicamente el mismo efecto que correr a toda velocidad por el mismo periodo. Forzada a soportar intensas batallas una tras otra, la resistencia de Nopht había alcanzado rápidamente su límite. Pero sus esfuerzos no habían sido en vano. El número de enemigos claramente estaba disminuyendo. Solo un poco más, y la agotadora batalla se acabaría. Ella podía terminarla.

Pero una vez que terminara, una vez que la victoria fuera suya– ¿qué pasaría entonces?

Las manecillas del reloj apuntaron a las 6:59 PM.


En las paredes de la bodega de la aeronave, reforzadas por capas y capas de placas de acero, un gran hoyo fue abierto. La nave se sacudió violentamente, causando que el reloj desgastado cayera. Con un pequeño sonido, colisionó contra el suelo y su parte frontal se agrietó. Después de su larga vida, el anacrónico reloj finalmente se había movido por última vez.


Viendo desde el lado, cualquiera podía decir claramente que los movimientos de Nephren eran toscos. Todos los no combatientes, en otras palabras, todos excepto las hadas, habían evacuado hacia la bodega. Su presencia atrajo incontables Bestias, y Nephren sola las enfrentó.

Ella peleó una batalla de aguante en la cual todo a su alrededor funcionaba en su contra. La pequeña Nephren apenas tenía algo de resistencia, y no tenía suficiente experiencia para mantenerse enfocada con tantos enemigos. Además en el espacio cerrado, no podía hacer uso de sus alas o su agilidad. Su espada, Insania, era grande y pesada, pero seguía teniendo menos rango que los apéndices de las Bestias. No le quedaba otra opción que ir con todo en cada ataque, consumiendo rápidamente su resistencia y concentración. Pasado el tiempo, los movimientos de Nephren se volvieron menos agudos y las Bestias solo incrementaron en número y vigor. Ella había sido repelida hacia el centro de la bodega.

“¡¡Todos los que no puedan volar, agárrense de algo!!”

La voz de Grick resonó por las tuberías transmisoras. Mientras tanto, en la sala de control, Grick estaba ocupado pilotando la nave. Sobrescribiendo algunos mecanismos de control, giró forzosamente el timón. La aeronave gimió fuertemente y comenzó a inclinarse. La proa estaba levantada, mientras que la popa apuntaba al suelo.

Los Timere reunidos en la bodega para cazar a los sobrevivientes comenzaron a resbalar por el piso inclinado. Al mismo tiempo, Nephren usó su espada para cortar una de las enormes puertas de carga. Varios bienes almacenados en la bodega – comida para el viaje a casa, reliquias excavadas en la superficie – todos resbalaron hacia el aire. Las Bestias intentaron transformar sus apéndices para aferrarse mejor al suelo y las paredes, pero el bombardeo de cajas de madera que llovía sobre ellas las empujó.

Un Timere dividió su cuerpo en dos mientras caía. Y entonces, usando la otra mitad como peldaño, una mitad dio un gran salto e intentó agarrar a Nephren con sus largas garras.

“¡Buen intento!”

Un valiente miembro de la tripulación lanzó un barril de aceite al monstruo. No solo dio en el blanco, también derramó aceite resbaloso por todas partes. Las garras que intentaban perforar el estómago de Nephren fallaron y solo rasparon ligeramente la parte trasera de su cabeza. La Bestia entonces volvió a transformar sus apéndices, esta vez en espinosas patas cubiertas de caparazón como las de un crustáceo. Intentó aferrarse al suelo con ellas, pero el aceite lo previno. Pronto, la Bestia volvió a unirse a sus compañeros en el cielo.

Los miembros de la tripulación celebraron. “¡Buen trabajo, jovencita!” Alguien gritó palabras de gratitud hacia Nephren.

En ese mismo momento, el cuerpo del hada soldado comenzó a deslizarse por el suelo inclinado. Ella había sobrepasado sus límites hace mucho. De alguna forma había terminado la pelea por pura fuerza de voluntad. Y ahora, con ese último ataque de la Bestia y la sensación de alivio por el final de la batalla, ese último hilo de fuerza de voluntad había sido cortado.

“¡¡Señorita!!” Unos pocos miembros de la tripulación gritaron. Algunos de ellos intentaron arrastrarse por el suelo hacia ella.

“… no… vengan…”

El cuerpo de Nephren estaba caliente como el infierno, y al mismo tiempo helado como el hielo. No hacía falta decir que había encendido demasiado Venenum. Ella le había dado la espalda a la vida y abusado de ese terrible poder, sabiendo que cada paso la llevaba más cerca de la muerte. Ahora, solo había un posible resultado que le esperaba: berserk. El inmenso e incontrolable poder emanando de ella volaría todo en el área con fuerza suficiente para destruir a un Timere grande de una vez en una abrumadora manifestación de destrucción.

“¡Espera ahí! ¡Voy en camino!” Un Frogger miembro de la tripulación gritó mientras se arrastraba centímetro a centímetro hacia Nephren.

Ella no podía ser salvada por ellos. Ese pensamiento movió el cuerpo de Nephren solo un cabello hacia atrás.

“¡¿Señorita?!”

Pateando suavemente el suelo, Nephren saltó al vasto cielo vacío y comenzó su descenso a la superficie.


Por el rabillo del ojo, a través de una grieta en el casco, Willem divisó a una Nephren inconsciente en caída libre.

“Qu–”

La mente de Willem quedó en blanco. En una fracción de segundo, él ya había saltado a los rugientes vientos. Forzando a sus heridos ojos a abrirse, divisó a Nephren y siguió su trayectoria. Ella había soltado a Insania y simplemente continuaba cayendo, incapaz de seguir controlando su cuerpo. Alrededor de ella, un grupo de Bestias que seguramente habían caído de la nave justo antes de ella intentaron acercarse, remando torpemente por el aire.

Bueno, es ahora, pensó Willem. Con una Carrera Demoledora del Ruiseñor, se lanzó hacia Insania y tomó la espada. Ignorando el agudo dolor pulsando por su cuerpo, encendió Venenum e intentó activar la espada. No sirvió. Willem no tenía el talento para blandir un Carillón de clase alta. Pero él ya sabía eso. Peleando contra la intensa resistencia del aire, lentamente extendió su mano hacia el centro de la hoja.

“¡¡Comenzar mantenimiento!!”

Las grietas de la hoja se ampliaron y luz salió de ellas cuando Insania estalló. Willem tomó el cristal que servía como núcleo de toda la espada y lo arrancó, cortando las líneas de hechizo conectadas. El circuito principal, ahora incompleto, comenzó a sobrecalentarse mientras fallaba en soportar su propia presión interna. La espada conocida como Insania ya no existía. Todo lo que quedaba era una masa de poder puro y turbulento.

En total, había trece Bestias rodeando a Nephren. Y en unos pocos segundos, ellas, junto con Willem y Nephren, se estrellarían contra el suelo y perecerían instantáneamente.

“¡¡Aléjense de ella!!” Con un rugido bestial, Willem voló hacía la manada con una segunda Carrera Demoledora del Ruiseñor.


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