SukaSuka – Volumen 3 – Extra 2

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Extra 2: Una pregunta con cuatro respuestas

Era una calurosa tarde de verano.

“Imagina que estás en una aeronave que se estrella en una isla desierta. Solo dos personas sobreviven: tú y la persona más importante para ti. En un mes, otra aeronave pasará cerca de la isla, pero no tendrás forma de comunicarte con el mundo exterior hasta entonces.”

Sentada en el otro lado de la mesa, Ithea Myse Valgulious repentinamente hizo esa bizarra pregunta. “Sin embargo, hay un problema. Sin importar lo que hagas, solo tienes comida suficiente para una persona. En esa situación, ¿qué harías?»

“¿Qué fue eso?” Preguntó Chtholly Nota Seniorious, girando sus espaguetis con un tenedor. “¿Algún tipo de prueba psicológica?”

“Oh, es solo algo que apareció en un libro que leí ayer. Es algo sobre probar el proceso de pensamiento de un individuo. Incluso si no respondes nada, no es como si fuera a tomármelo muy enserio de todas formas.”

“Bueno, la verdad no me importa– ¿pero no es raro? Sé que dijiste ‘individuo’, pero creo que nosotras las hadas todas daríamos la misma respuesta.”

“¿Enserio? ¿Qué quieres decir?”

“Todas le daríamos la comida a la otra persona y dejaríamos la isla. Si es alguien valioso para nosotras, por supuesto que querríamos que esa persona sobreviviera. No estaríamos sacrificándonos en vano porque podemos volar, así que probablemente nos toparíamos con otra aeronave antes de quedar completamente exhausta.”

“Hmm… ¿cómo debería decirlo? Es muy propio de ti dar tal respuesta, Chtholly.”

“¡Hey! ¿A qué viene esa mirada presumida? ¿Tu respuesta sería diferente?”

“Supongo. Un mes de comida para una persona les permitiría a dos personas sobrevivir por medio mes. Es por eso que yo usaría ese medio mes para buscar formas de comunicarme con el mundo exterior. Por ejemplo, podría explorar la isla, determinar mis coordenadas por la posición de las estrellas, y extraer algunos objetos utilizables de la aeronave. Hay muchas cosas que puedes hacer, ¿sabes?”

“¡E-Espera un minuto! ¿Ese tipo de respuesta está siquiera permitida?”

“Quiero decir, esta es una pregunta para probar el proceso de pensamiento de la gente, así que por supuesto que está permitido. Si tales opciones no estuvieran abiertas para nosotras, probablemente sería imposible. ¿Qué me dices tú, Ren?”

Chtholly siguió su mirada, girándose para observar a Nephren. ¿Cómo responderá ella?

“Hmm,” Nephren pensó por un momento. “Yo dormiría,” respondió calmadamente. “Si la ayuda va a venir de todas formas, entonces esperaré. Si no hay suficiente comida, al menos intentaré no estar hambrienta. Estar sola puede volverse solitario a mitad de camino, pero si hay dos personas, entonces probablemente estaría bien. Perfecto.” Ella terminó con un satisfecho hmph.

Chtholly e Ithea se miraron.

“… Esa fue una respuesta completamente diferente a la tuya.”

“B-Bueno, la tuya también fue diferente, ¿verdad? Mi respuesta es más convencional comparada a la de ustedes.”

“¿No eres bastante mala? Si te lo preguntara de nuevo, ¿responderías que no harías nada?” Ithea sonrió maliciosamente. “¿Por qué no le preguntamos a la siguiente persona que entre al comedor si su respuesta es la misma que la tuya, Chtholly?”

“Ya veremos.” Chtholly levantó la cabeza orgullosamente.

Justo entonces, una mujer apareció en la entrada.

“¡Aah!” Las dos chicas gritaron, sabiendo que ambas habían sido derrotadas.

“¿Eh? ¿Qué está pasando?” Viendo sus rostros, la troll, Nygglatho, dio un paso atrás en confusión.


“Bueno, es cuestión de que tanta carne tiene esta persona importante, ¿no es así?” Respondió Nygglatho con una sonrisa radiante, abriendo los brazos. “¿No sería bueno ser uno con la persona que amas? Estaríamos felizmente unidos, y el problema de la comida también se resolvería. Es incluso menos problema si hay más carne, después de todo.”

Sin importar cuanto pensaran o intentaran resolver la pregunta, todas habían encontrado una respuesta.

Las dos chicas regresaron a la mesa y continuaron con su almuerzo. “Que afortunado almorzar normalmente así.” Dijo Ithea, llenando su boca con vegetales.

“De todas formas no hay posibilidad de quedar varadas en una isla desierta,” murmuró suavemente Chtholly, girando su espagueti con un tenedor.

Mientras tanto, Nephren había terminado de comer. “Gracias por la comida,” dijo ella al plato vacío, con sus manos juntas.

Era una calurosa tarde de verano. El tiempo pasó pacíficamente para los habitantes del almacén de hadas, por ahora.


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