Yuusha ni Horobosareru – Volumen 2 – Capitulo 20

Capitulo 20

En el Salón del Trono del Castillo del Rey Demonio, Vermudol observó desde lo alto al mensajero Majin.

“Pues bien, escuchémoslo.”
“Sí señor.”

El Majin cayó sobre una rodilla y continuó, con la cabeza aún inclinada.

“¡Daré el reporte! ¡Este es un reporte urgente del General Occidental Sancreed-sama para el Rey Demonio Vermudol-sama! ¡Un gigantesco objeto inidentificable fue descubierto en las tierras occidentales, en la ‘Costa de la Invasión’! ¡Los miembros de la humanidad que viajaban en él haciéndose llamar Metalio solicitan rescate! ¡En este momento, Sancreed-sama está en contacto directo con ellos!”
“Un gigantesco objeto inidentificable… ¿No es una especie de Dragón?”

Escuchando las palabras de Vermudol que parecía estar comprobando algo, el mensajero Majin parecía desconcertado, pero respondió con un tono normal.

“Un dragón… No, parecía ser un objeto que flota en el mar y está hecho de madera.”
“… Ya veo. Un barco, ¿huh?”

Rokuna reaccionó a las palabras que murmuró Vermudol.

“Un barco… ¿Así se llama? Ya veo, después de todo Ver-cchi fue al territorio de la humanidad.”
“¿Nn? Ahh, ciertamente.”

Luego de responderle vagamente, Vermudol llevó su mirada hacia el mensajero Majin.

“Entonces, ¿cuántos había ahí y qué clase de rescate buscaban?”
“Sí, buscaban rescate para sus enfermos y heridos, y apoyo en forma de comida y agua. Sus números totales son desconocidos.”

Después de asentir, Vermudol dio una orden a Ichika, que estaba en espera a su lado.

“Ichika. Por ahora, prepara una porción más grande de la que normalmente necesitaríamos. Creo que Sancreed hará una lista o algo con cosas más detalladas.”
“Como desee.”

Escuchando esas palabras, el mensajero Majin gritó sorprendido.

“¡¿V-Va a rescatar a esos miembros de la humanidad?!”
“Sí. Viniste aquí buscando permiso para eso, ¿verdad?”

Escuchando eso, el mensajero Majin apresuradamente bajó la cabeza.

“¡L-Lo siento mucho! ¡Dije algo muy intrusivo!”
“No te preocupes. Después de todo, no es como si los estuviera rescatando por pura buena voluntad.”
“Información… ¿verdad?”

Escuchando a Nino, que estaba del lado opuesto a Ichika, murmurar eso, Vermudol asintió.
Incluso en el territorio de la humanidad, el transporte marítimo no se había desarrollado mucho, e incluso el transporte regular se hacía principalmente por rutas terrestres.
Por lo tanto, las rutas marítimas no deberían estar abiertas al público general. Siendo ese el caso, entre el grupo de Metalio a bordo del barco probablemente había figuras de cierta importancia.
Además, si tenían posiciones importantes como Metalio, no había duda de que eran nobles del Imperio Cylus.
En otras palabras, el hecho de que nobles del Imperio Cylus viajaban por una ruta marítima poco desarrollada significaba que esto no era un asunto trivial.
Considerando la distancia desde el Imperio Cylus, en lo referente al tiempo, seguramente habían partido mucho antes de que Vermudol abandonara el Reino San Altlis.
No sabía cuanta información podría extraer de ellos pero… valía la pena intentarlo.

“Rokuna.”
“Sip, ¿qué pasa? Ver-cchi.”
“Tú ven también. Será necesario alguien con buena labia.”
“Claro, está bien-“

Rokuna pasó a pararse al lado de Vermudol, quien se había levantado del trono.

“Ichika, por favor ven tan pronto como los preparativos sean completados. Puedes mover a cualquiera que sea necesario. Nino… Esta vez, estarás en espera.”
“Sí.”
“… Un.”

Sin prestar atención a la inexpresiva Ichika y la ligeramente disgustada Nino, Vermudol tomó la mano de Rokuna.

“Bien, vamos a transferirnos para allá… Puedes transferirte por tus propios medios, ¿verdad?”
“Sí, no tengo problema con eso.”

Luego de asentir a la respuesta del mensajero Majin, Vermudol se enfocó.
El lugar al que se iba a transferir era la costa occidental del Continente Oscuro.

“Portal.”

Luego de ver desaparecer a Vermudol y Rokuna, el mensajero Majin también se transfirió.
Los que quedaron en el Salón del Trono fueron Ichika, Nino y Orel.

“Bueno, solo dejemos el resto al Rey Demonio-sama…”
“Así es.”

Ichika asintió a las palabras de Orel. Sin embargo, solo Nino miró hacia el oeste y murmuró.”

“… Aunque estaría bien si son asesinados.”
“¿Qué pasa Nino, eres una de esos? ¿De los que odian a la humanidad?”
“Los odio. La humanidad está podrida.”

Orel rascó su mejilla y miró hacia Ichika.
Siendo de una generación relativamente joven, Orel no sabía prácticamente nada sobre la humanidad.
Como mucho, solo vio al Héroe Ryuuya desde lejos cuando atacó el Continente Oscuro, pero no tuvo absolutamente ningún otro contacto.
Sin embargo, Nino era de una generación aún más nueva que Orel.
En esencia, ella no debería tener ningún prejuicio hacia la humanidad pero… dicho eso, ella fue al territorio de la humanidad con Vermudol.
Seguramente pasó algo… pensó Orel.
Sin embargo, él dudó en preguntar más sobre ello.

“Ah… Ya veo. Bueno, puede que sea bueno que no fueras esta vez.”
“Así es. Sería problemático si Nino fuera a masacrarlos antes de que les saquemos información.”
“Tú también eres increíble…”

Viendo que Ichika decía eso sin cambiar su expresión, Orel parecía asombrado.
Y entonces, sin dirigirse a nadie en particular, murmuró.

“La humanidad, ¿huh?”

Si la memoria no le fallaba, los Majin subordinados de Rokuna, Ein y Zwei, deberían estar infiltrados en el territorio de la humanidad.
Cuando vuelvan, puede que sea buena idea preguntarles su impresión de la humanidad.
No, pensándolo mejor, probablemente hubiera sido mejor ir con ellos esta vez…
Imaginando a la humanidad que aún no había visto, Orel pensó cosas como esas.


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