Yuusha ni Horobosareru – Volumen 2 – Capitulo 22

Capitulo 22

“Nn, ahh… ¿Qué pasa?”
“Hay una cosa que quiero confirmar.”

Rokuna levantó su dedo índice y lo apuntó hacia Borkio.

“Si ustedes no regresan… ¿qué provocará?”
“Eso, es…”

Al recibir la pregunta, Borkio acarició su barba como si lo estuviera considerando.
Luego de hacer eso por un momento, regresó su mirada a Rokuna.

“… Bueno, se sospechará de varias posibilidades.”
“Es cierto.”
“¿Qué quieren decir con eso?”

Escuchando la conversación de Borkio y Rokuna, Vermudol, pareciendo confundido, se unió.

“Es simple. El barco de un país no ha vuelto a pesar de ir por una ruta marítima que debería ser segura. El lugar del que el barco partió es un país que está a favor del argumento de rechazo Semi-Humano. ¿Entonces que es lo que se sospechará…?”
“Un ataque del Reino San Altlis… huh.”
“Así son las cosas.”

Rokuna asintió al comentario que Sancreed, que hasta ahora se había mantenido en silencio, murmuró.

“Después de todo, nadie puede probar lo que en realidad pasó. Además, aunque el barco sea reparado y navegue a través del ‘Mar de los Confines Más Lejanos’, es otra historia el cómo explicarán los detalles.”
“¿Hay algún problema con eso?”
“Cielos, Ver-cchi. ¿Has olvidado quiénes somos?”

Rokuna recitó una oración que aparecía en un libro que Vermudol trajo desde el territorio de la humanidad.

“‘Los malvados Mazoku manchados de odio cubren las tierras. Atacan, roban, matan, invaden y violan aldeas. Esas acciones no significan nada para ellos, y se llevan a cabo simplemente porque tienen un odio ilimitado hacia la humanidad que solo puede curarse con la muerte. Sus ojos teñidos de alegría simplemente representan su perversidad, dando a conocer su maldad al mundo.'”
“La leyenda del Héroe huh…”

Rokuna asintió por el susurro de Vermudol quien parecía asqueado.

“Exactamente. Somos los malvados Mazoku, ¿sabes? Que hayan llegado a la fortaleza de tipos como nosotros y que los hayamos salvado, ¿quién creería eso?”
“Pero, si se les mostrara la verdad, lo creerían, ¿verdad?”
“Que ingenuo, Ver-cchi, que ingenuo.”

Rokuna sacudió su dedo índice.

“Estoy seguro que la humanidad pensará algo como esto. No hay duda de que los Mazoku tienen algún motivo oculto. No, más que eso. El hecho de que los Mazoku se hayan recuperado tanto es un problema. Hay que encargarse de ellos.”
“Uu…”

Tal vez porque algo le vino a la mente, Borkio asintió ligeramente.
Luego de mirar de reojo a Borkio, Sancreed volvió a mirar a Rokuna.

“En ese caso, estoy seguro de que el mundo se moverá a gran escala.”
“No tendrán el lujo de estar peleando entre ellos… ¿es eso?”

Rokuna asintió a las palabras de Vermudol.
Cierto, así es como resultaría.
Con la amenaza de los Mazoku y el nuevo Rey Demonio ante ellos, la humanidad se uniría temporalmente.
Y entonces, no había duda de que la tensión e insatisfacción que había crecido entre las razas de la humanidad sería ventilada hacia el ‘mal absoluto’ conocido como los Mazoku.
En ese caso, existía la posibilidad de que ese estúpido y pretencioso argumento de rechazo Semi-Humano, que se dice es por el bien de la paz, desaparecería.
Como mínimo, debería ser suficiente para posponer el problema.
Y entonces, si los líderes del Reino San Altlis no eran incompetentes, se podía predecir que tomarían ventaja del caos de la resurrección del Rey Demonio, y harían que todos los problemas actuales fueran culpa de los Mazoku.
Al imponer la fricción entre las razas de la humanidad sobre los Mazoku y derrotando al Rey Demonio, la humanidad obtendría la paz una vez más…

“… Ya veo.”
“No, espera un segundo. Eso es solo si pudiéramos regresar… ¿verdad?”

Viendo la mirada de comprensión de Vermudol, Borkio se apresuró a intervenir.

“Claro, no puedo decir que esa posibilidad no exista. Pero, las probabilidades de pasar por el ‘Mar de los Confines Más Lejanos’ son prácticamente cero, ¿sabes? Honestamente, el simple hecho de que estamos aquí es algo así como un milagro. Y no tenemos forma de reportar que ustedes existen.”
“Ahh, es cierto.”

Dijo Vermudol y asintió.
Las palabras de Borkio de hace un momento básicamente era él rogando por sus vidas.
Si fueran a ser juzgados como un riesgo para los Mazoku, todas sus vidas podrían ser tomadas ahora mismo.
Borkio sintió que el flujo de la conversación se había vuelto peligroso, e intentó de alguna forma insistir que ellos eran inofensivos.
De acuerdo al sentido común de la humanidad, la insistencia de Borkio de que eran incapaces de regresar era correcta.
Sin embargo, ese no era el caso con el sentido común de los Mazoku.
Los Mazoku podían usar Magia de Transferencia. No sería ningún problema enviar al grupo de Borkio de vuelta al Imperio Cylus.
Al principio, Vermudol vino con la idea de buscar la posibilidad de llegar a la paz con la humanidad usando al grupo de Borkio como material de negociación.
Sin embargo, resultó que esa forma de pensar estaba equivocada, y él sintió que las preocupaciones de Rokuna eran correctas.

“Los Mazoku rescataron miembros de la humanidad que encontraron a la deriva.”

Algo como “Ya sea para Gramfia o Shuklous, los Alva no son camaradas de los Mazoku del Continente Oscuro”… ¿Quién iba a creer algo como eso?

“Honestamente, este es un asunto increíblemente delicado. Si damos un paso en falso, caeremos directamente en una guerra con la humanidad.

Escuchando las palabras de Rokuna, Vermudol quedó en silencio.
Cierto, era tal como ella dijo.
Cosas demasiado molestas llegaron rodando.
Lo que necesitaba pensar no era qué sería lo correcto, sino qué debería hacerse para obtener el mejor resultado.

“Rey Demonio-sama.”

Ichika apareció detrás del pensativo Vermudol.

“… Así que eres tú, Ichika.”
“Los preparativos para el rescate fueron completados. La primera oleada de personal y suministros llegará en breve.”
“Ahh.”

Vermudol asintió y temporalmente abandonó su tren de pensamiento.

“Por el momento, garantizaré su seguridad por mi nombre como Rey Demonio. Lo mejor sería curar a tus heridos y enfermos. En cuanto a la recepción después de eso, les informaremos más adelante… No los mataremos, así que pueden estar tranquilos sobre esa parte.”
“… Gracias.”

Al escuchar la respuesta de Borkio, Vermudol asintió, y luego de un momento de silencio, volvió a abrir su boca.

“… ¿De verdad, parecemos tan malvados?”

Tal vez porque sintió la resignación de Vermudol en esas palabras, Borkio parecía preocupado sobre como responder.

“… Viendo que podemos hablar así, no lo parecen para mí. Pero, en cuanto a mi confianza de que los tipos de mi país crean mi historia… no la tengo.”
“Estoy seguro de que ese es el caso. El hecho de que aún sigues siendo cauteloso es prueba suficiente.”

Vermudol respondió así, y dio instrucciones a Ichika.

“Comiencen con el rescate. Todas las unidades, asegúrense de que queden en perfecta condición física.”
“Como ordene.”

Luego de una hermosa reverencia, Ichika inmediatamente se movió para llevar a cabo sus órdenes.
Vermudol miró al cielo gris con una expresión compleja.


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