Yuusha ni Horobosareru – Volumen 2 – Capitulo 23

Capitulo 23

“Ver-cchi.”
“… Rokuna, ¿huh?”

Vermudol llevó su mirada hacia Rokuna, que en algún momento se había parado a su lado.

“En realidad no hay nada de que preocuparse. Esa probablemente es la reacción normal que la humanidad tiene hacia nosotros.”
“… Puede que si.”

Borkio no usó ningún honorifico con Vermudol.
La raza llamada Metalio, tal vez porque valoran la sinceridad, fundamentalmente no usan honoríficos.
Dicho eso, si hablan con el rey de un país, al menos añadirían “-sama” o “-dono”. Sin embargo, hasta el final, Borkio no usó “-sama” al hablar con Vermudol.
Esto era prueba de que estaba siendo cauteloso porque Vermudol era el “Rey Demonio”.
De hecho, para Borkio, que fue atacado por los Alva, Vermudol probablemente no era más que otro enemigo.
Más bien, no sería raro que esto fuera inducido a propósito.

“Los Alva… huh.”

Si pudiera descubrir dónde están, podría destruirlos…
Los Alva no tenían intención de obedecer a Vermudol, esto fue algo que entendió luego de confrontarlos varias veces.
Parecían ser Mazoku, pero viven basados en una lógica diferente a la de los Mazoku.
Sin embargo, ese tipo de cosas, incluso entre los Mazoku, era algo que solo Vermudol, por ser el Rey Demonio, podía entender.

“Bueno, esos Alva o lo que sea, ya que no los he visto, la verdad no puedo decir nada pero…”
“¿Pero qué?”
“Por el momento, se trata de esos Metalio. ¿Qué quieres hacer?”
“… ¿Qué quieres decir con eso?”

Rokuna respondió a la pregunta con una expresión inusualmente seria.

“Mientras más tiempo vivan, más información se filtrará. Hagan lo que hagan, tendrá un gran efecto en el Reino Zadark… en el futuro de los Mazoku. Entiendes eso, ¿verdad?”

Mientras más larga sea su estadía aquí, la información dada a Borkio y los demás sobre el Continente Oscuro… sobre el Reino Zadark será más detallada.
Estaría bien si el grupo de Borkio fuera a abandonar sus prejuicios hacia los Mazoku en ese tiempo, pero si no, entonces sería peligroso enviarlos de vuelta con vida.
… No, incluso si tuvieran buena voluntad hacia los Mazoku, eso no significaría que la humanidad fuera a tener la misma opinión colectiva.

“… Rokuna.”
“Sip, ¿qué pasa?”
“¿Cuál es la probabilidad de entrar en un tratado de amistad con el Reino Cylus?”
“Si fuéramos a basarnos en lo que hemos visto de ese tipo llamado Borkio, veamos… Diría que atacarlos y esclavizarlos tendría una probabilidad de éxito mucho mayor.”
“Ya veo.”

Escuchando la innegable respuesta de Rokuna, Vermudol suspiró.
¿De verdad es imposible…?
Este caso con el grupo de Borkio era una oportunidad para que haya paz entre los Mazoku y la humanidad, pero seguramente la profunda grieta entre la humanidad y los Mazoku no se llenaría tan fácilmente.

“… Primero, esperemos y veamos. Hubo una vez en el pasado en que un Metalio trajo la herrería al Continente Oscuro… Si consideras ese favor, entonces.”
“Aunque también fue un Metalio el que ayudó a destruir a Gramfia…”
“… Bueno, sí.”

Rokuna se encogió de hombros, y rió.

“Bueno, Ver-cchi, no es que no entienda lo que estás pensando. Si son asesinados eso será el fin de todo, pero si se les permite vivir, entonces creo que descubriremos una forma de usarlos. Es por eso que es correcto dejarlos vivir.”
“… Sí.”

Rokuna volvió a encogerse de hombros por la respuesta de Vermudol, pero inmediatamente entrecerró los ojos.

“Pero, me pregunto. Honestamente, sin importar como lidiemos con ellos, no me viene a la mente ninguna escena en la que pueda sentirme tranquila.”

Rokuna murmuró eso para que solo Vermudol pudiera oírlo.

“Hay algo raro. Tengo un incómodo presentimiento. Hey, Ver-cchi. Es raro, ¿verdad? ¿Por qué aparecieron los Alva? ¿Por qué los Metalio llegaron a este lugar? Hasta las coincidencias tienen un límite. ¿No te parece?”
“… ¿Qué es lo que insinúas?”
“Ver-cchi, hasta tú lo entiendes, ¿verdad? Es por eso que no tuviste otra opción que preparar a un tipo como Sancreed.”

Al escuchar eso, Vermudol respondió con silencio.
Sancreed.
Él era el General Occidental que gobernaba los asuntos militares del Reino Zadark, y un verdadero Héroe.
Era una existencia indispensable que Vermudol había creado.

“El Héroe aparecerá en el mundo sin falta. Pensando así, puedo entender todo.”

El puño de Rokuna golpeó el pecho de Vermudol.

“Seguramente le mundo se volverá más caótico de ahora en adelante. Se volverá un desastre, y el Héroe aparecerá. Para que todo termine un un felices por siempre, el Héroe vendrá.”

Rokuna agarró a Vermudol por el pecho, lo acercó a ella, y lo miró a los ojos.

“No te dejaré decir que no lo has notado. No, más bien, ya lo notaste, ¿verdad? Ver-cchi, es por eso que me creaste.”

La mirada de Rokuna no permitía que Vermudol mirara a otro lado.
Sin embargo, Vermudol tampoco tenía intención de evitar su mirada.

“Ver-cchi, mí Rey Demonio-sama. ¿Exactamente qué es lo que quieres que haga? ¿Exactamente qué es lo que quieres?”

Vermudol expresó una pequeña sonrisa, y le susurró a Rokuna algo que no había divulgado a Ichika ni Nino.

“Quiero una forma. Una forma de reunirme con el que nos observa riendo desde un cuarto oscuro.”

En un lugar que no era aquí.
En un lugar que no era ahora.
En un lugar que no era ninguna parte.
Alguien, estaba riendo como si se hubiera vuelto loco.


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